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El triunfo del showman, un ensayo de Manuel Erice sobre Trump
Estamos, sin duda, ante un populista, aunque de raíz inequívocamente americana, que conoce bien el uso y el abuso de los medios de comunicación y las redes sociales
Actualizado 9 junio 2017  
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Antonio R. Rubio   

Todavía hay quien se pregunta cómo Donald Trump ha podido llegar a la Casa Blanca, pues no deja de ser un empresario metido a político que destaca por su desfachatez y por no dudar en el empleo de frases hirientes capaces de desconcertar a sus adversarios. Quien quiera comprenderlo, y al mismo tiempo aprovechar para estudiar todo un manual de marketing político, debe leer este ensayo de Manuel Erice, corresponsal de ABC en Washington, un periodista que siguió muy de cerca la campaña de las pasadas elecciones presidenciales.

Los adversarios de Trump han buscado similitudes con los fascismos del pasado, pero esto no deja de ser una interpretación forzada. Estamos, sin duda, ante un populista, aunque de raíz inequívocamente americana, que conoce bien el uso y el abuso de los medios de comunicación y las redes sociales. Los argumentos, los programas, los discursos… son para el actual presidente estadounidense cosas de otra época. Pese a tener 70 años, conecta muy bien con una sociedad que valora la inmediatez de las imágenes y de los mensajes escuetos.

Erice, gracias a su conocimiento de los medios americanos, nos demuestra que el discípulo ha superado a sus maestros, pues ha sabido ganar unas elecciones frente a una tormenta mediática desatada en su contra. Trump ha demostrado que un tuit certero es mucho más demoledor que el más brillante y sesudo de los editoriales o análisis. Por lo demás, bastantes electores se sienten complacidos porque los aparentemente poderosos medios de comunicación conozcan también su parte de humillación y ridículo. Es un ejemplo de cómo Trump es un especialista en atizar pasiones y sentimientos.

Quienes aprecien que una persona diga siempre lo que piensa, no se escandalizarán ante las expresiones de frialdad y dureza de las que hace gala Trump. Para sus votantes, el nuevo presidente es la antítesis del anterior inquilino de la Casa Blanca, culto, sofisticado y, sobre todo, ambiguo e inoperante. Según Erice, Obama ha resultado el burlador burlado, pues jugó con la baza de su superioridad moral, que también empleó en su apoyo a Hillary Clinton. Cometió el error de creer que un graduado en Harvard supera con creces a un empresario metido a showman. Los votantes no compartían, ciertamente, esa opinión.

¿Cómo esquiva Trump los golpes de sus adversarios, aunque algunos de ellos sean contundentes como los vídeos en los que el candidato republicano expresaba su desprecio por las mujeres o por las minorías? Lo vemos también en este libro con ejemplos de la campaña electoral. Trump devuelve los golpes haciendo recaer sobre el adversario, incluidos sus familiares y amigos, acusaciones de mayor calado que cuestionan su competencia o su honorabilidad. Supo utilizar dichos recursos contra sus rivales en las primarias republicanas y contra Hillary Clinton, hasta el extremo de convertir las propias acciones de Trump en salidas extemporáneas de tono atribuibles a su peculiar carácter.

Aunque se centra en la campaña presidencial, no deja de ser un libro útil para comprender esta presidencia. Trump no presenta una ideología definida, lo que le convierte en impredecible. Después de todo, el estilo al que está acostumbrado es más el de un candidato que el de jefe de un poder ejecutivo.


Autor: Manuel Erice

Encuentro.
Madrid (2017).
240 págs.
20 € (papel) / 9,99 € (digital).





© Aceprensa

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