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Lunes, 29 de noviembre de 2021 |
EMILIO J. CÁRDENAS
Argentina: Elecciones de medio término,con fuerte olor a "cachetazo"
La "gestión" de gobierno en curso del oficialismo tiene una desaprobación monumental, del 66%; esto es, dos de cada tres argentinos la rechazan.
Actualizado 9 noviembre 2021 - 0:0  
Emilio J. Cárdenas   
 
            En dos semanas más, las elecciones nacionales intermedias de la República Argentina habrán consagrado a sus ganadores y revelado a sus perdedores.
 
Puede haber una paliza grande para el oficialismo. Fuerte.
 
Hay encuestas que sugieren que la oposición superaría el 40% de los votos totales y que el oficialismo apenas estaría cerca del 27%.
 
Alberto Fernández (para los jóvenes: “el gordo”) cree que gestionar es comer bien y abundante y pasear por el exterior, haciendo poco y nada, efectivamente.
 
Como si “gobernar” fuera apenas un sinónimo de “flotar”.
 
Cristina (para los jóvenes, “la vieja”) sólo busca su impunidad frente a la evidencia terminal en materia de corrupción en la obra pública que parecería surgir de la prueba que ya está disponible en la increíble causa “de los cuadernos” que investiga la corrupción masiva ocurrida en torno a la obra pública.
 
Por eso la imagen de Alberto Fernández es muy negativa, en un 30,2%; la de Cristina Fernández, en un 32,9% y la del insólito fariseo político, Sergio Massa, en un 39,3%.
 
Mientras los líderes de la oposición tienen, en cambio, imágenes muy positivas. Horacio Rodriguez Larreta, específicamente, del 4,5% más de imagen positiva que de negativa.
 
La “gestión” de gobierno en curso del oficialismo tiene una desaprobación monumental, del 66%; esto es, dos de cada tres argentinos la rechazan.
 
Y sólo el 27% se manifiesta a favor de ella, seguramente los beneficiarios de los millones de subsidios personales (sin tener que trabajar) entregados masivamente por Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner a los correligionarios y allegados, que naturalmente paga la Argentina que trabaja, estimada en un tercio del total y personalizada en el sector agropecuario, al que muchos de los peronistas odian.
 
El augurio es definitivamente muy malo para los Fernández. Veremos si ocurre lo que las encuestas actuales  sugieren: o sea el “desmoronamiento” caótico del peronismo, nada menos.
 
 
 
(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.