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Sábado, 15 de mayo de 2021 |
GEORGE CHAYA
Mientras el Acuerdo Nuclear se demora, Irán acelera la producción de nuevos buques de guerra
Las naves, conocidas como "corbetas misilísticas fantasmas", se sumarán a la sección naval del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica
Actualizado 26 abril 2021 - 0:0  
George Chaya   

La República islámica de Irán se ha focalizado en ampliar la construcción de nuevos buques ligeros de alta capacidad de maniobra para ponerlos operativos en el estrecho de Ormuz.
Cuando la información tomó estado público a través de una revista occidental especializada en asuntos navales, las autoridades del régimen declararon que estos barcos de desplazamiento rápido serán un arma letal para los buques enemigos que transiten el estrecho, asegurando que estos buques livianos dispondrán de la capacidad “de incendiar las aguas del estrecho” en caso de que Irán sea atacado por Israel o Estados Unidos.

En tal sentido, un informe de inteligencia dado a conocer por la OTAN a principios de marzo reveló que la producción de esos barcos rápidos se lleva adelante desde un astillero de la compañía Qeshm Ship-Building en un sitio secreto ubicado en la isla de Qeshm en el mismo estrecho de Ormuz. Según agencias de inteligencia europeas, el proceso de construcción está desarrollando un modelo de avanzada  superior a las primeras cuatro naves que ya están operativas y son conocidas como “corbetas misilísticas fantasmas”. Las nuevas naves serán un modelo superador de catamarán ultra-rápido para la sección naval del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRCG por sus siglas en inglés).

El astillero encargado de su producción, ha estado relacionado históricamente a la construcción de buques civiles para la marina mercante iraní, pero también tiene antecedentes de trabajar asociado con la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, por lo que la compañía naviera fue objeto de sanciones por parte de Washignton en julio de 2017, por lo que actualmente se encuentra en un listado de empresas iraníes sancionadas por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. No obstante, desde 2018, el astillero amplió su capacidad de producción de la nueva corbeta-catamarán misilística cuyo modelo lleva el nombre de “Shahid Soleimani” en honor al comandante de la IRCG abatido por un dron estadounidense en Irak el 03 de enero de 2020.

El tipo de arma es una nave ultra-rápida armada con misiles de alto poder destructivo ya estaba en el radar de la inteligencia estadounidense que aprovechó para enviar un mensaje a la IRCG a partir de la información publicada en un informe de la revista Naval News a principios del mes en curso. Desde entonces, Washington confirmó que tres buques rápidos fueron localizados operando en aguas del estrecho de Ormuz según pudieron confirmar a través de imágenes de satélites militares.

Otras cinco naves -siempre según fuentes de inteligencia estadounidense- se encuentran en construcción en el astillero Shahid Mahallati cerca de la ciudad de Bushehr, donde se ubica una importante central nuclear iraní y se cree que la producción de otras dos naves rápidas se está llevando a cabo en un pequeño astillero cerca de Bandar Abbas.

Otro informe de inteligencia de países integrantes del Consejo de Cooperacion del los Países sunitas del Golfo (CCPG), indica que en el astillero Shahid Mahallati se construyó la corbeta misilistica ultra-rápida Shahid Nazeri, la más grande de la fuerza naval de la IRGC construida hasta la fecha.

La compañía Ship-Building fabricó en el pasado ferries y catamaranes de uso civil, pero nada tan grande o sofisticado como la corbeta de misiles Nazeri, que es la estrella de las naves de ataque rápido con las que cuenta la armada de la IRCG. El astillero Qeshm también participó en el diseño del barco de misiles RMS-16 para la IRGC. Ese barco dispone de gran poder de fuego y está armado con el misil anti buque iraní de última generación denominado: Nasr 1.

El presidente iraní Hassan Rouhani ha declarado que el proyecto naval de la República Islámica constituye un escudo de defensa de la marina de su país. Al mismo tiempo, según Rouhani, está pensado para la protección y salvaguarda ante cualquier acción de los enemigos de Irán en relacion al programa sobre el enriquecimiento de uranio que, al decir de Rouhani, continuará buscando superar el umbral del 60% ya alcanzado, y constituye una respuesta a la maldad de Israel, Estados Unidos y cualquier país que se asocie con ellos en la región. El presidente  iraní agregó también que una fuerza rápida de ataque y defensa marítima ya está en capacidad de operaciones destructivas contra cualquiera que intente atacar Irán utilizando las aguas de Ormuz.

En una misma dirección belicista, Rouhani calificó la decisión de Teherán de enriquecer uranio hasta un 60% e incluso superar ese porcentaje está respaldada no sólo por las defensas aéreas de Irán sino por todas sus fuerzas terrestres, por sus aliados en Líbano, Siria, Yemen y otros lugares, y ahora también por mar para dar la respuesta necesaria a cualquiera que intente alguna incursión armada contra su país.

Según Rouhani, “cada hombre en Irán está preparado para dar respuesta a la maldad de los enemigos de la República Islámica, más aún después de que saboteadores atacaron el sitio nuclear de Natanz días pasados”.

Las declaraciones de Rouhani justificaron la fabricación de las naves rápidas para la defensa de lo que llamo “sus aguas territoriales en Ormuz” y la necesidad de que rápidamente estén operativas para bloquear otros incidentes de sabotaje en momentos que se llevan adelante conversaciones sobre el acuerdo nuclear con las potencias mundiales en Viena, al tiempo que acusó del sabotaje a Israel.

Los israelíes no efectuaron comentarios sobre el ataque ni sobre la fabricación de buques rápidos, pero los iraníes culpan al estado judío de haber llevado a cabo el  ataque a la instalación nuclear de Natanz. Con esa acusación del presidente iraní ha quedado expuesto un escenario de guerra en la sombras que se intensifica entre los dos países y parece escalar día tras día.

Para la administración estadounidense la escalada que impulsa Irán con sus amenazas de hundir cualquier navío que circule por el estrecho de Ormuz a partir de su fuerza de desplazamiento rápido de los nuevos catamaranes es más grave que el avance del enriquecimiento de uranio. En materia del enriquecimiento Biden sigue pensando que puede apaciguar a Irán con algunos arreglos en el acuerdo nuclear original firmado en julio de 2015 por el ex-presidente Obama. Pero las amenazas de ataque al transito de buques petroleros podría provocar represalias estadounidenses sobre Teherán. Washington no está dispuesto a permitir que peligre el transito naval de recursos en el estrecho de Ormuz y se lo ha hecho saber al régimen de forma directa a través del secretario de estado Antony Blinken.

En cuanto a Israel hay antecedentes de acciones militares en el pasado ya que ha bombardeado preventivamente dos veces a países de la región para detener sus programas atómicos. Mientras tanto, Irán insiste en que su programa nuclear es pacífico, aunque la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) sostiene que Teherán cuenta con un programa nuclear militar organizado desde finales de 2003. Sin embargo, el acuerdo nuclear de Irán alcanzado por Teherán y varias potencias mundiales, incluido Estados Unidos, ven con desconfianza la posición de Irán.

No obstante, en contra de lo que sostiene la AIEA, un informe de inteligencia estadounidense publicado la semana pasada por la administración Biden afirma que Irán no está llevando a cabo actualmente actividades coadyuvantes para el desarrollo nuclear necesario para producir un dispositivo nuclear, y el Secretario de Estado Antony Blinken ha expresado que más allá del disgusto estadounidense por la fabricación de naves rápidas que encarna un peligro para los buques mercantes que transportan recursos energéticos a traves de Ormuz, las conversaciones de Viena continuarán con el objetivo de fortalecer y reflotar el papel de Estados Unidos en el acuerdo que el ex-presidente Trump abandonó, y que a través de esas conversaciones se puede, incluso, levantar las sanciones impuestas contra Irán siempre que la República Islámica colabore, baje los niveles de agresividad en sus discursos y cumpla sin excederse en materia de enriquecimiento de uranio permitido que se negocie en Viena.

Lo complejo del escenario actual es que Rouhani ha dicho que eso no sucederá si Estados Unidos no levanta previamente las sanciones a Teherán reintegrando los activos bancarios actualmente congelados.