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Martes, 1 de diciembre de 2020 |
EMILIO J. CÁRDENAS
"Para los amigos, todo. Para los enemigos, ni justicia"
Bolivia es, recordemos, la nación de la región que tiene el mayor número de "amerindios" dentro de su población.
Actualizado 18 noviembre 2020 - 0:0  
Emilio J. Cárdenas   

 
Después de un año de exilio voluntario en la Argentina, Evo Morales acaba de regresar a su país, tan pronto como su propia fuerza política, el MAS,  ganara con claridad la elección presidencial reciente y entronizara al bien preparado Luis Arce en lo más alto del poder del país vecino.
 
Bolivia es, recordemos, la nación de la región que tiene el mayor número de “amerindios” dentro de su población. Por eso se autodenomina, con razón: “país plurinacional”, precisamente.
 
Nada menos que el 41% de sus once millones de habitantes pertenece al grupo étnico referido. Casi la mitad, entonces. De ellos, un 34,6% vive en la pobreza. Y el 12,9% sumergido en la indigencia. Todo un drama, aún no resuelto.
 
Nuestro presidente, Alberto Fernández, que manifestara “extrañar” a su colega, lo acompañó, del brazo, hasta la ciudad de La Quiaca, en la zona de frontera.
 
Del otro lado, sin embargo, no estaba esperándolo el presidente boliviano, su “delfín” ideológico, Luis Arce. Lo que no es un dato menor.
 
El “tiempo” político de Morales puede entonces haber terminado. Y Luis Arce, aparentemente, no quiere ser tan sólo una poco atractiva “marioneta” de su antecesor, del que fuera eficaz ministro de economía.
 
Morales, al partir por tierra con una caravana de 800 autos, manifestó a los medios que Fernández “le había salvado la vida”. Una simpática y amistosa exageración.
 
Estaba exiliado desde que fuera acusado de fraude en la última elección presidencial en la que buscara, infructuosamente, su cuarto mandato, después de haber disfrutado de un controvertido tercer mandato, cuya legalidad fuera también cuestionada con aparentes buenas razones.
 
Alberto Fernández, sonriente, no se sintió afectado por el principio de “no intervención en los asuntos internos de otros países”. Para nada. Como si no existiera. Por esto el expresivo título de esta nota, que es uno de los extraños“mandamientos”más notorios del peronismo.
 
 
 
(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas