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Miércoles, 12 de agosto de 2020 |
EMILIO J. CÁRDENAS
Un Uruguay transparente y franco, que da envidia
El nuevo Canciller uruguayo, Francisco Bustillo, afirmó que "Venezuela es una dictadura".
Actualizado 22 julio 2020 - 0:0  
Emilio J. Cárdenas   
El periodista Alfredo Leuco es ciertamente uno de los mejores y más escuchados comentaristas políticos de la televisión argentina.

En un reportaje reciente, entrevistó a Luis Lacalle Pou, el actual presidente de Uruguay. Muchos televidentes quedaron claramente maravillados por las respuestas del, a la vez, sesudo y prudente joven mandatario oriental. Entre ellos, el que suscribe.

Al día siguiente, el señero diario oriental “El País” incluyó en su edición una excelente entrevista al nuevo Canciller del país vecino: Francisco Bustillo.

Ante una de las preguntas que le fueran formuladas sobre Venezuela, contestó firmemente: “Venezuela es una dictadura”.

Tiene toda la razón, no me cabe duda alguna.

Maduro es un dictador que, además, se reeligió a sí mismo en el que fuera un absolutamente desvergonzado ejercicio de supuestas elecciones presidenciales, fuera de calendario, que Nicolás Maduro manipuló arteramente. A la vista de todos y sin disimulo alguno.

A lo que el sencillo Canciller oriental, Francisco Bustillo, agregó asimismo que su país no promoverá instancias de diálogo entre los venezolanos, explicando que ocurre que “sobran conversaciones, pero faltan voluntades”. Clarísimo y es efectivamente así.

Cuando no hay buena fe, como sucede siempre con la dictadura de Venezuela, que está lamentablemente sometida a Cuba, el diálogo no existe. Es apenas un mero ejercicio de engaño, de patas muy cortas.

Agregando el Canciller oriental, que Uruguay: “no tiene vocación de gendarme internacional”. Pero, es evidente, que tiene opinión y que, además está en lo cierto. Le guste, o no, al inexperto canciller venezolano, que le contestó instantáneamente, mostrándose como apenas un pobre chiquilín indignado.

Las expresiones del gobierno uruguayo son meridianas y no pretenden “quedar bien con Dios y con el Diablo”, sino explicar que es lo que el gobierno que acaba de ser elegido libremente por el pueblo de ese país, efectivamente piensa. Y es realmente muy sano que esto se haya hecho. Sin vueltas.
 
(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.