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Viernes, 7 de agosto de 2020 |
EMILIO J. CÁRDENAS
De la mano del populista Bill de Blasio, Nueva York se ha llenado de violencia
En el mes de junio pasado solamente, hubo nada menos que 260 episodios callejeros delictivos en los que se utilizaron armas de fuego.
Actualizado 22 julio 2020 - 0:0  
Emilio J. Cárdenas   
En las décadas de los 70 y los 80, Nueva York era una ciudad muy difícil. Plagada de violencia. Con unos 2.000 asesinatos por año. Esto es, más de cinco por día, incluyendo los sábados, domingos y feriados.
 
Fue entonces cuando, desde mediados de los 90, un par de gestiones municipales reconocidas como severas, pero muy efectivas y ordenadas, la del ex alcalde “Ruddy” Giuliani y la posterior a cargo del también ex alcalde Michael Bloomberg, serenaron a una afligida Nueva York y alejaron sustancialmente al crimen violento de la enorme ciudad.
 
Pero las cosas cambian. Con mucha frecuencia. Ahora el alcalde es un populista lleno de soberbia. Pagado de sí mismo. Que cree que lo sabe todo. Y que, en cambio, no cree en la disciplina, ni en los castigos.

Con esa peculiar filosofía, el resultado estaba cantado. El delito iba, sí o sí,a volver a las calles de Nueva York, retrocediendo años en un santiamén. Y así sucedió. Por desgracia para los habitantes y visitantes de Nueva York, por igual.

Nueva York es, una vez más, una ciudad bien peligrosa. Sus calles, por cierto, también los son. Y hay que tener cuidado, cuando se la visita.

En el mes de junio pasado solamente, hubo nada menos que 260 episodios callejeros delictivos en los que se utilizaron armas de fuego. Más de ocho por día, entonces. En sus más diversos rincones, lugares y escenarios. Casi sin exclusiones.

En este fuerte y repentino resurgir del crimen urbano, lo sucedido con el horrible asesinato policial de George Floyd ha derivado en pedidos insistentes de “desfinanciar” (privar de recursos) a la policía, por su presunta “brutalidad” en la acción. Como si,con sólo eso, las cosas pudieran, de pronto, mejorar. Y obviamente no es, para nada, así.

A cuidarse, entonces. Como hace algunos años. En la Gran Manzana, el delito ha crecido significativamente. La tranquilidad ya no se puede presumir y es absolutamente clave no tomar riesgos, ni ser imprudentes, ni visitar barrios en los que la policía ahora ha vuelto, desgraciadamente, a “brillar por su ausencia”.
 
(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.