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Miércoles, 25 de noviembre de 2020 |
EMILIO J. CÁRDENAS
La Armada venezolana actúa a la manera de la "Armada Brancaleone"
La Armada de Venezuela acaba de ser protagonista de un episodio que puede calificarse de tragicómico.
Actualizado 14 abril 2020 - 0:0  
Emilio J. Cárdenas   
Vergonzoso, más bien.

La Armada de Venezuela acaba de ser protagonista de un episodio que puede calificarse de tragicómico. Vergonzoso, más bien.

Uno de sus buques de guerra, encargado de la patrulla costera, el “Naiguatá”, intentó de pronto interceptar a un pequeño buque-crucero que navegaba pacíficamente fuera de la jurisdicción marítima venezolana, sin pasajeros, y terminó, en cambio, naufragando ante la mirada naturalmente atónita de todos.

En efecto, el buque de bandera portuguesa “Resolute”, que por lo general realiza cruceros de placer al sector antártico con turistas a bordo, navegaba tranquilo en aguas internacionales, relativamente cerca (a 13 millas, o sea a unos 24 kilómetros) de la isla “Tortuga”, que forma parte de la integridad territorial de Venezuela.
           
Para Venezuela, extrañamente, esa circunstancia fue presuntamente un “acto de piratería” y de “agresión”. Por esto decidió interceptarlo, lo que habría sido realizado el 30 de marzo pasado. Venezuela sospechó, sin razones valederas de ningún tipo, que el “Resolute” llevaba “mercenarios” a bordo, que viajaban con el propósito de tratar de derrocar al gobierno de Nicolás Maduro.
           
En su intento de captura, el buque venezolano procuró conducirlo (para revisarlo) a la isla Margarita. Para ello, lo primero que hizo para obligarlo a cambiar de curso, fue dispararle un par de cañonazos, sobre la línea de flotación. Y luego intentó colisionar de proa con él, sin advertir, desgraciadamente, que se trataba de un buque dotado de una proa de acero reforzado, desde que navega frecuentemente en aguas de la Antártida, entre sus témpanos entonces.

Por esto cuando se le cruzó adelante, el que se hundió como consecuencia del fuerte impacto fue el guarda-costa venezolano, ante el natural estupor de propios y ajenos.

La tripulación del buque de guerra venezolano,que terminó flotando sin rumbo en el mar, fue recogida enseguida por otro buque de esa misma armada que estaba navegando en la cercanía, sin que se produjeran víctimas fatales.
Y todo acabó allí. El “Resolute”  siguió su derrotero y fue reparado en Curaçao.

Nicolás Maduro tiene un aspecto físico vergonzoso. De matón perimido. Pero su armada no le pierde pisada y, como él, actúa ridículamente, como queda visto. Pobre Venezuela.
 
(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.