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Miércoles, 27 de mayo de 2020 |
ALEJANDRO A. TAGLIAVINI
¿Invertir en Europa? Grave error: culpar al covid y no a los gobiernos
El PMI del sector servicios de la Zona Euro cayó hasta un nuevo mínimo histórico de 26.4 puntos, desde los 52.6 de febrero.
Actualizado 5 abril 2020 - 0:0  
Alejandro A. Tagliavini   

La zona euro sufre una caída récord de la actividad en marzo ante las medidas estatales de bloqueo a la economía con la excusa de contener la propagación del virus. El índice de PMI Compuesto, que mide la actividad del sector privado, registró su mayor caída hasta situarse en 29.7, en mínimos históricos. El dato apunta a una contracción trimestral del PBI del 2% en marzo y del 10% interanual y lo peor está por llegar, dicen los analistas y, en mi opinión, es “peor que peor”.

El PMI del sector servicios de la Zona Euro cayó hasta un nuevo mínimo histórico de 26.4 puntos, desde los 52.6 de febrero. En Italia, donde las medidas represivas llevan más tiempo instaladas, cayó hasta los 17.4 puntos. “La disminución especialmente pronunciada de Italia probablemente ofrece una idea de lo que vendrá para otros países a medida que los cierres y bloqueos se vuelven más frecuentes y se aplican de manera más estricta en los próximos meses”, indica Chris Williamson, economista jefe de IHS Markit.

Todos los países registraron récords de caída, siendo Italia y España las que experimentaron las mayores reducciones debido a que allí las acciones coactivas, ergo, destructivas del mercado por parte del Estado han sido más fuertes. La tasa de declive de las contrataciones fue en marzo la más fuerte desde junio de 2009 y se registraron pérdidas de empleo en todos los países, registrando España la mayor destrucción del empleo y “sin duda alguna durante los próximos meses se verá un aumento considerable de las cifras del desempleo”, apunta Williamson.

Algunos analistas, que pecan de ingenuos en mi opinión, creen que la recuperación está a la vuelta de la esquina. Por caso, Rida Morwa, de Seeking Alpha, recuerda que no es la primera vez que se da un mal comienzo de año. Afirma que, por lo general, en años así, el resto del año termina siendo positivo. Sucedió en 1933, 1935, 1938, 1939 y 2009, con una rentabilidad anual del 39.36%.

Según Morwa, pese a que la gran mayoría de inversores se muestra bajista, los insiders siguen comprando acciones a niveles récord, lo que, históricamente, se ha producido en más ocasiones cuando teníamos el inicio de un suelo. “Está claro que, dentro de las empresas, no se percibe la situación de alarma que percibimos fuera. También manejan mejor el pulso de la economía y los posibles cambios en las fases de confinamiento que ordenen instancias más altas”.

No me lo creo, me parece que más bien los insiders están intentando sostener sus valores a la vez que apostando a que estas volverán a subir en algún momento y errando al calcular que las autoridades aliviarán el peso -destructivo, coactivo- del Estado.

Y, finalmente, quedaría valorar la situación de la propia pandemia, o cómo evolucionan los casos de contagios. Italia alcanzó un pico el 21 de marzo y, si contabilizamos el total de los casos, la tasa empieza a reducirse. Así, de ver porcentajes del 20% el 14 de marzo, pocos días después de que se decretara el confinamiento, a ver un 4% en el total de contagios estos días, un número que sigue en descenso.

Por su parte, en China la pandemia podría estar llegando a su fin, mientras que en EE.UU. sitúan el pico en dos semanas. Una situación que, de confirmarse, daría también un respiro a los más asustados, lo que podría provocar nuevas subidas en las bolsas. Y todo ello sin mencionar los casos resueltos, los enfermos que se curan y pueden volver a casa.

Esto es así, todo indica que ya empezó el principio del fin de la pandemia. Pero como la culpa de la crisis no es de la pandemia sino de los gobiernos, el hecho de que se retire la pandemia no es sustancial -solo entusiasma a los ingenuos-, lo importante es que se revierta el tremendo avance de los Estados sobre la sociedad (y su faz económica, el mercado). Y lo cierto es que esto no solo que podría no suceder, sino que el desastre económico está llevando a una más fuerte intervención estatal en forma de estatizaciones de empresas “para salvarlas de la quiebra”, aumento de la presión fiscal y dinero helicóptero que se pagará con inflación.

De modo que mi consejo prudencial es huir de los países que han implementado medidas coactivas como cuarentenas forzadas y otras restricciones y centrarse en aquellos como Suecia y Portugal que no lo han hecho.

El crecimiento promedio de la economía sueca de 2014 a 2017 ha sido de 3.1%, es decir un 55% más alto que el de los países de la OCDE. Si bien en 2019 cayó a 1.2% venía recuperándose hasta esta crisis global que, evidentemente, la afectará ya que afecta todo el comercio global, sin embargo, será mucho menos castigada que en los países represores y, además, resulta importante la seguridad jurídica que se deduce del comportamiento racional del gobierno sueco frente al cronavirus.

Y lo mismo le cabe a Portugal aunque, tras crecer un promedio de 3.0% en 2017-2018, la economía lusa haya moderado su crecimiento hasta cotas en torno al 2%, en 2019. Antes de la crisis, se estimaba un avance un 1,7% en 2020.

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio  y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini
www.alejandrotagliavini.com