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Sábado, 4 de abril de 2020 |
EMILIO J. CÁRDENAS
Las mujeres están instaladas en el centro del escenario político europeo
Los dos más altos puestos en la Unión Europea están ocupados por dos mujeres de gran fuste.
Actualizado 10 marzo 2020 - 0:0  
Emilio J. Cárdenas   
En efecto, Ursula von der Leyen, una aristócrata alemana, de 60 años de edad, que se desempeñara recientemente como Ministro de Defensa de su país, preside (a propuesta de Francia) la Comisión de la Unión Europea, reemplazando así a Jean-Claude Junker. Ella es la primera mujer alemana en ocupar ese alto cargo en cincuenta y dos años de integración. Hablamos de una responsabilidad para la cual compitiera, sin éxito, Manfred Weber.
 
Por su parte, nuestra conocida -y siempre eficiente- abogada francesa Christine Lagarde se alejó del Fondo Monetario Internacional y se hizo, en cambio, cargo de la presidencia del Banco Central Europeo, continuando entonces una carrera política internacional destacada y fulgurante. Reemplazó a Mario Draghi, a fines de octubre pasado.
 
Charles Michel, un político belga que ha sido ya primer ministro de su pequeño país, preside el Consejo de la Unión Europea. Suplantó así al polaco Donald Tusk, lo que ocurrió a fines de noviembre.
 
Y el socialista español José Borrell es el Alto Representante para las Asuntos Extranjeros de la Unión Europea, reemplazando en esa destacada y visible labor a la funcionaria italiana Federica Mogherini, que lo dejó. Mogherini, de aspecto externo más bien desordenado, demostró ser una mujer de gran eficacia, como quedó visto a lo largo de su reciente gestión.
 
La presidencia del Parlamento Europeo recayó, a su vez, en el búlgaro Serguei Stanichev, que fuera primer ministro de su propio país, un clásico político “de raza”.
 
En esos nombres los veintiocho países de la Unión Europea lograron un rápido consenso en personas que –en rigor- representan a una amplia diversidad política e ideológica.
 
En otro plano, en el Parlamento Europeo, las mujeres ganaron electoralmente nada menos que el 40% de los escaños en la que luce como una marcha lenta, pero firme, en dirección a obtener la paridad de género en la conformación de esa institución legislativa común.
 
En Finlandia se han elegido recientemente más mujeres que hombres para ocupar las bancas que conforman ese Parlamento y, por su parte, en Rumania se ha prohibido específicamente que las listas de candidatos sean sólo conformadas por varones.
 
Hasta ahora, las mujeres son el 59% del personal del Parlamento rumano, pero lo cierto es que aún son minoría en los puestos directivos. La marcha constante europea hacia la paridad de géneros no se detiene y está ya incorporada en la mentalidad misma de los Estados Miembros cuando de presentar candidaturas europeas se trata. Buenas noticias, entonces.
 
En la búsqueda de la paridad con los varones, las mujeres utilizan los andariveles de la educación y hay casos en los que dominan claramente el contingente de los alumnos de nivel terciario. Un ejemplo de esto, ciertamente no europeo, es el de la República Oriental del Uruguay donde, a nivel terciario, el 68% de los alumnos son mujeres y, en cambio, apenas un 32% son varones.
 
 
 
 
(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.