Las noticias del mundo con información de titulares de actualidad. Tu diario digital eldiarioexterior.com Las noticias del mundo con información de titulares de actualidad. Tu diario digital eldiarioexterior.com
Sábado, 4 de abril de 2020 |
EMILIO J. CÁRDENAS
El peronismo reitera su destructiva receta, que consiste en que todos vivamos colgados del trabajo del campo
Los argentinos tenemos ahora un presidente distinto, claramente "fofo". No sólo con un peculiar bajo vientre, lo que le aporta un aspecto físico "fofo", también con una mentalidad "fofa". Sin sustancia. Sin consistencia. Todo "fofo", entonces. Blando. Flácido. Y para muchos es sólo una suerte de manejable "mascarón de proa", para peor.
Actualizado 9 marzo 2020 - 17:1  
Emilio J. Cárdenas   
Su discurso de apertura de las sesiones del Congreso Nacional no puede excluirse del calificativo de “fofo”. Del futuro común que nos espera, Alberto Fernández dijo poco y nada. Dios proveerá, supongo.
 
 Los primeros pasos de su “acción de gobierno” reiteraron la incompetente y fracasada receta económica peronista. La de siempre. Vivir prendidos a la productividad del campo. Como garrapatas, que succionan la renta rural a través de impuestos y retenciones a las exportaciones, como no sucede en ningún otro país del mundo. Y paralizan por anemia al agro. Esta es (y ha sido) la causa principal de la larga decadencia argentina, lo que no puede ignorarse.
 
Lo que nos recuerda aquello de que el peronismo, una cuasi-romántica pero clara variante doméstica del populismo, no es exportable. Crear riqueza no es, cree, prioritario. Distribuirla, en cambio, sí. La aludida decadencia argentina, que se arrastra desde hace ya sesenta lamentables años, seguirá aparentemente su curso implacable. Ojalá me equivoque.
 
No importa que el campo argentino aporte al país 2 de cada 10 puestos de trabajo. Esto es, que genere unos 3,7 millones de empleos. Tampoco que sea responsable de 1 de cada 9 pesos de recaudación fiscal. Ni 1 de cada 10 puntos del PBI nacional agregado. Ni 6 de cada diez dólares que generan las exportaciones totales. Ni el 67% de las materias primas de origen nacional que todos requerimos.
 
Sólo importa quitarle –con prepotencia- una parte, cada vez más grande, de la renta de su siempre esforzado trabajo. Nada más. Promoverlo, ni por asomo. Agotarlo tampoco importa: tiene pocos votos.
 
Qué pena. De nuevo: cuesta abajo.
 
 

 
(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.