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Viernes, 20 de septiembre de 2019 |
EMILIO J. CÁRDENAS
El presidente Macron apunta contra el "elitismo" de la clase política de su país
Entre las propuestas concretas del Presidente Macron que en más serán sometidas a la consideración de todos en el "gran debate nacional" francés que aparentemente se aproxima, parecería estar una bastante sorpresiva.
Actualizado 2 mayo 2019 - 0:0  
Emilio J. Cárdenas   
¿Puede la clase política de un país transformarse de pronto en una élite privilegiada y dominante? Por supuesto que sí. Entre nosotros, ciertamente, y más allá. Y, dicho sea de paso, esto es lo que, entre otros mensajes, parecen estar señalando insistentemente los llamados “chalecos amarillos” que desde hace meses protestan airadamente en las calles de algunas de las grandes ciudades francesas.
 
De allí que, cuando el Presidente de Francia, Emmanuel Macron, consultó a su pueblo sobre las razones concretas de esas protestas, entre ellas apareció -como era, por cierto, de esperar- la del “elitismo” de una clase política más o menos cerrada,que se ha instalado y afincado en el centro mismo del escenario social de Francia y que,además,ha reservado para sí misma las principales oportunidades de trabajar por largos plazos sin demasiados riesgos que se generan habitualmente desde la administración pública.
 
Por ello, entre las propuestas concretas del Presidente Macron que en más serán sometidas a la consideración de todos en el “gran debate nacional” francés que aparentemente se aproxima, parecería estar una bastante sorpresiva.
 
Se trata, nada menos, que la de cerrar la influyente “Escuela Nacional de Administración”, instituto formativo de primer nivel en el que se entrena a la clase política gala y a sus dirigentes en el arte de gobernar, como parte del esquema que la mantiene encaramada en lo más alto de la sociedad francesa. A ella concurrieron, en su momento, el propio presidente Emmanuel Macron y los ex presidentes:Francois Hollande, Valery Giscardd’Estaing y Jacques Chirac.
 
Curiosamente, cuando esa Escuela fuera creada, la idea entonces subyacente era la de abrir a todos, y no sólo a los más ricos y mejor preparados, la posibilidad de acceder y hacer carrera en la función pública.
 
A esa propuesta específica aparentemente se agregarán otras respuestas a otros interrogantes, tales como la baja de la presión tributaria que hoy asfixia (e irrita)a la clase media gala; la indexación automática de los haberes jubilatorios más bajos; y la realización de referendos puntualessobre las principales cuestiones locales, de modo que quienes son los directamente afectados por las medidas de gobierno que se adoptan no puedan alegar haber sido sorprendidos sin tener la oportunidad de poder participar en los debates previos.
 
Tiempos de cambio. Interrumpidos de pronto por las llamas que devoraron al imponente y por todos reverenciado principal templo católico parisino, la Catedral de Notre Dame, un símbolo de Francia y, más aún, de nuestra propia fe.
 
 
(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.