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Jueves, 12 de diciembre de 2019 |
EMILIO J. CÁRDENAS
Sigue el vandalismo contra los monumentos que recuerdan a Cristóbal Colón
Los últimos actos de vandalismo contra Colón y su memoria han ocurrido en lugares muy distintos.
Actualizado 10 enero 2019 - 0:0  
Emilio J. Cárdenas   
Es generalmente fácil y cobarde pegarle a quien no se puede defender. Esto es lo que sucede con al almirante Cristóbal Colón, que fuera nada menos que el audaz descubridor de América, entonces referida como el “Nuevo Mundo”.

Los monumentos que recuerdan sus epopeyas son -desde hace rato ya- objeto de ataques vandálicos en las más diversas ciudades del mundo por quienes le atribuyen haber cometido un presunto “genocidio” que habría encabezado contra la población nativa de América. Detrás de esos absurdos ataques aparecen claramente: la intolerancia, la falta de respeto, la ignorancia y hasta la ausencia de la educación más elemental. Y. como es habitual, también algunos claramente enfermizos resentimientos.

Los últimos actos de vandalismo contra Colón y su memoria han ocurrido en lugares muy distintos.

En la ciudad de La Paz, desconocidos agredieron a escondidas la estatua de Cristóbal Colón emplazada en el centro de la ciudad más importante de Bolivia. En el llamado Paseo del Prado. Lo hicieron con pintadas de negro y rojo y con carteles que pedían la remoción de la estatua de su tradicional ubicación.  El presidente de Bolivia, Evo Morales, entró en esto mal en la historia, desde que celebró eufóricamente lo sucedido, por entender -él mismo- que Cristóbal Colón era efectivamente un genocida.

Un equipo de cuatro personas, comisionado por las autoridades municipales paceñas al efecto, está ahora limpiando a seco la estatua, con toda diligencia. La estatua, cabe apuntar, será revestida con una capa química protectora, en prevención de nuevas barbaridades.

Hablamos de un monumento de mármol, inaugurado en 1926, obra del escultor italiano Giuseppe Graciosa, obsequiado por la comunidad italiana de Bolivia, que seguramente jamás imaginó que de pronto la presencia de la estatua por ellos inocentemente donada iba a generar, con el correr de los años, tamaña resistencia y absurdos desafíos.  
           
En paralelo, las autoridades municipales de la ciudad californiana de Los Ángeles, en los Estados Unidos, decidieron retirar un monumento similar erigido en homenaje a Cristóbal Colón, en honor a su memoria, calificando a la decisión de “acto de justicia reparadora para los habitantes originales”. Ese es un acto de demagogia pura, es evidente.

En todas partes “se cuecen habas” y se cometen equivocaciones y faltas de respeto que denuncian que la pesadilla de la intolerancia sigue siendo un problema, aún en el seno de los países líderes del mundo.
 
(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.