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Viernes, 22 de noviembre de 2019 |
EMILIO J. CÁRDENAS
Nuevo "patinazo" del ex presidente uruguayo José "Pepe" Mujica
El dicho popular que afirma que para muchas cosas "siempre hay una primera vez" es sabio. Y se aplica a una verdadera infinidad de supuestos.
Actualizado 2 octubre 2017 - 0:0  
Emilio J. Cárdenas   

 En este caso, a la reciente renuncia del vicepresidente uruguayo Raúl Sendic, una suerte de “ahijado político” del tan colorido como cuestionado ex presidente uruguayo José (“Pepe”) Mujica. Esa renuncia –inédita en el Uruguay- se debió a la corrupción y fue forzada luego de que la Comisión de Conducta y Ética de la coalición de gobierno uruguaya (de centroizquierda) concluyera lapidariamente, que Sendic había usado ilegalmente su tarjeta corporativa de crédito cuando se desempeñara como presidente de la petrolera estatal uruguaya ANCAP. Lo que configuraba, para esa Comisión, una conducta “inaceptable”. Y es así.
 
El mencionado Sendic, hijo de uno de los líderes del movimiento guerrillero marxista uruguayo “Tupamaros”, utilizó esa tarjeta de crédito para comprar, con alguna frecuencia, durante sus viajes al exterior, ropa de marca, joyería, calzado y artículos deportivos. Gastó desaprensivamente en esas compras personales algo más de 38.000 dólares.
 
Acreditada que fuera esa circunstancia, debió renunciar. No tuvo otra opción. Su “padrino”, el ex presidente Mujica, salió apresuradamente en su defensa “relativizando” la corrupción, como si cuando no se roban millones de dólares no hubiera corrupción. En otras palabras, como si la dimensión de la corrupción no fuera ni moral ni ética, sino cuantitativa. Grosero error, por cierto.
 
Raúl Sendic transgredió normas morales y principios éticos, en beneficio personal. Además mintió por un tiempo, tratando de disimular lo que había sucedido.
 
Lo más grave es que el joven político uruguayo, educado en Cuba, venía con antecedentes de falta de veracidad. Ocurre que había ya mentido audazmente cuando en su CV personal se describía a sí mismo como “Licenciado en Genética Humana”, egresado de la Universidad de La Habana, en Cuba que, curiosamente, no ofrece en su diverisificado plan de estudios la presunta licenciatura invocada por Sendic.
 
Ante una denuncia, esta situación fue investigada judicialmente, pero Sendic salió relativamente ileso puesto que la justicia oriental sentenció que la mendacidad del ex vicepresidente uruguayo, estrictamente hablando, no conformaba necesariamente un delito.
 
En su momento, la esposa del ex presidente Mujica, la senadora Lucía Topolansky, también ella una antigua dirigente del movimiento tupamaro, afirmó “haber visto” el título invocado por Sendic. Su posición fue –es obvio- muy poco creíble. Quiso, sin embargo la suerte que la senadora Topolansky terminara siendo quien reemplazase a Sendic en la vicepresidencia de su país, lo que no es ciertamente para celebrar. Tendrá en más, cuatro secretarios y un chofer. Además de edecanes militares.
 
Además de corrupta, la gestión de Sendic en el timón de la petrolera estatal uruguaya fue desastrosa. En apenas 5 años, generó pérdidas del orden de los 2 mil millones de dólares que obligaron a tener que recapitalizar precipitadamente a la empresa que Sendic conducía. Esto pese a que el Uruguay tiene los combustibles más caros de la región toda.
 
Desde estas columnas he afirmado, con reiteración, que la izquierda latinoamericana es la fuerza política más corrupta de la región. En las últimas semanas los sórdidos episodios judiciales por los que atraviesan los ex presidentes brasileños “Lula” da Silva y Dilma Rousseff muestran claramente la extendida corrupción de las fuerzas políticas de izquierda latinoamericanas. Algo parecido puede afirmarse respecto de Cristina Fernández de Kirchner, la ex presidente argentina hoy asediada por un verdadero tendal de investigaciones judiciales por corrupción. El triste episodio que culminara con la renuncia del ex vicepresidente uruguayo Raúl Sendic parece confirmar –una vez más- que las fuerzas de izquierda latinoamericanas no solo no son inmunes a la corrupción, sino que son proclives a ella, lo que es realmente muy lamentable.
 
La renuncia de Raúl Sendic fue aceptada por unanimidad por el Parlamento uruguayo. Todo un mensaje.
 
Raúl Sendic, sin embargo, no abandonará la política y presentará su candidatura parlamentaria en el 2019. Con su habitual “cara de piedra”.
 
Mientras tanto su gestión al frente de ANCAP está ahora siendo investigada por los cuatro costados: los contratos de publicidad; la construcción de una planta de cal; la adquisición de un remolcador de empuje (curiosamente se llama “Ky Chorro”); la cancelación de deudas de PDVSA; la construcción de una planta de bioetanol en Paysandú, y mucho más. Veremos que se descubre. Pero a nadie le sorprendería encontrar otras irregularidades de las que el joven Sendic pudiera tener que ocuparse.
 
El amigo de “nuestro” Axel Kiciloff acaba de escribir una página negra en el libro de la historia de Uruguay. Pese a eso, al presidente Tabaré Vázquez sólo se le ocurrió decir que la renuncia de Raúl Sendic era un acto de “valentía”. Increíble, pero así son los líderes de la izquierda regional.
 
 
Emilio J. Cárdenas.
Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.