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Jueves, 27 de febrero de 2020 |
EMILIO J. CÁRDENAS
El indomable Guillermo Fariñas vuelve a las "andadas"
Los valientes no sólo no se callan, sino que no le sacan el pecho a las balas. Porque saben que tienen razón
Actualizado 7 febrero 2011 - 0:0  
Tribuna   
El beneficiario del Premio Sajarov 2010, el notable disidente cubano Guillermo Fariñas, es no solo un valiente, sino un luchador indomable. Y por ello no se puede dejar de reconocer públicamente su inmenso coraje.
 
Así lo acaba de demostrar, con hechos, una vez más. A pesar de haber conocido -por años- la tremenda dureza de las cárceles cubanas, de las que saliera después de declarase en huelga de hambre, en 24 de febrero pasado, tras la muerte de su compañero de cautiverio, el también disidente Orlando Zapata Tamayo, reclamando la liberación de todos los presos políticos cubanos que, por sus ideas, están en prisión.
 
Fariñas abandonó esa huelga de hambre recién el 8 de julio pasado, con su salud quebrada, luego de que el gobierno de Cuba anunciara su compromiso de liberar a 52 disidentes del llamado Grupo de lo 75, que había sido encarcelado en el 2003. Esa liberación, recordemos, fue fruto de una negociación llevada a cabo por la generalmente no comprometida e incolora jerarquía de la Iglesia Católica cubana. Con su huelga de hambre y el daño que ella generó en su físico, Guillermo Fariñas ha adquirido una importante notoriedad mundial. Más que merecida.
 
Hace algunos días, Fariñas fue detenido nuevamente. Por participar ahora en una protesta pública en la ciudad de Santa Clara, en el centro de la isla.
 
Con él fueron encarceladas otras 22 personas. Por presunto “escándalo público”, cuando todos manifestaban pacíficamente en plena vía pública, en protesta solidaria por el desalojo de una mujer embarazada y madre soltera que se había refugiado en un inmueble sanitario que estaba en total desuso. En Cuba eso no se tolera.
 
Fariñas aclaró que no fue, esta vez, maltratado, ni golpeado. Que sólo estuvo detenido unas seis horas y que, luego de ser “advertido” que cesara en sus actitudes, fue llevado a su domicilio en un vehículo policial, lo que es inusual. Pero luego fue detenido, dos veces más. Por más horas, para ser después liberado.
 
Uno podría pensar que, vencido por los castigos que se ensañaron con su propio cuerpo, Fariñas adoptaría una posición más alejada de los riesgos. No es así.
 
Los valientes no sólo no se callan, sino que no le sacan el pecho a las balas. Porque saben que tienen razón. Particularmente cuando es el propio régimen cubano el que acaba de admitir públicamente que el haber abrazado el colectivismo ha sido un gravísimo error histórico que ha llevado a la economía de Cuba al borde mismo del precipicio. Y a su pueblo a vivir postergado, en la miseria.
 
Lo que no dice, es que ese error ha sumido al pueblo de Cuba que no pudo o no quiso salir del infierno colectivista porque ello suponía abandonara los suyos y a su Patria, en el más profundo atraso y lo ha obligado a tener que vivir en la precariedad. Por espacio de un largo medio siglo. Sólo los haitianos viven hoy peor que los cubanos en la región. La pobre mujer que estaba siendo desalojada no es sino una evidencia más del verdadero martirio a que se ha sometido a toda una sociedad. Con la indiferencia más completa, por parte del liderazgo cubano acerca de su suerte. Como lo demuestra -una vez más- la decisión de despedir a un millón y medio de trabajadores estatales sin opciones y sin las redes de contención que naturalmente se establecerían en otras latitudes no autoritarias.

Emilio J. Cárdenas  
Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.