Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
18 NOVIEMBRE 2017 | ACTUALIZADO 03:31
EUROPA   |   ÁFRICA   |   AMÉRICA   |   ORIENTE PRÓXIMO   |   ASIA / PACÍFICO
POLÍTICA   |    ECONOMÍA   |    SOCIEDAD   |    CULTURA   |    PENSAMIENTO   |    AUTORES
Políticas Públicas
Estado de Bienestar: a gobierno grande, ciudadanos pequeños
"Como le gustaba decir a Barry Goldwater, "un gobierno lo bastante grande como para darte todo lo que quieres es lo bastante grande como para quitarte todo lo que tienes". Y eso es verdad. Pero hay una etapa intermedia: un gobierno lo bastante grande como para darte todo lo que quieres no es lo bastante grande como para hacer que se lo devuelvas".
Actualizado 18 noviembre 2005  
Compartir:  Comparte esta noticia en Twitter  Añadir a Yahoo Enviar a Meneamé  |   Imprimir  |   Corregir  |   Enviar  |   0
Mark Steyn   
 Desenmascarar la Alianza de Civilizaciones
 EEUU: la caída de Scooter Libby no logrará aupar a los Demócratas
 Irak apuntala la Constitución y su camino a la democracia
 La matanza del Cáucaso y las islamización de Rusia

Esa es la tesitura en la que se encuentran los gobiernos europeos. Se han quedado tan enganchados a niveles insostenibles de programas sociales que al final llevarán a los países a la bancarrota. Sólo para poner en perspectiva el debate de la Seguridad Social, las obligaciones públicas en las pensiones proyectadas para el 2040 se espera que alcancen cerca del 6,8% del PIB en los Estados Unidos. En Grecia, la cifra es del 25% - es decir, el total colapso social. ¿Y qué? Estruja a los votantes. No es mi problema. Yo pago mis impuestos, quiero mis beneficios.

 

Esta es la paradoja de la "social democracia". Cuando exiges menores impuestos y menos gobierno eres condenado por la izquierda como "egoísta". Y, para ser honesto, en mi caso eso es cierto. Estoy contento de encontrarme un pavimento bajo mi coche, y estoy encantado de pagar un ejército y un nuevo camión de bomberos para departamento de bomberos voluntarios de vez en cuando, pero, aparte de eso, me gustaría conservar todo lo que gano y emplearlo en mis prioridades.

 

La izquierda, por otra parte, ofrece el atractivo de la virtud moral: es mejor pagar más en impuestos y compartir las cargas como comunidad. Es más cortés, más compasivo, más equitativo. Desafortunadamente, como manifiestan los recientes resultados de las elecciones europeas, nada hace más egoísta a un ciudadano que el comunitarianismo socialmente equitativo: una vez que un tipo disfruta de los frutos de la seguridad social gubernamental y todo lo demás, le importa un comino el interés social general; él tiene el suyo, y si lleva a la bancarrota a una generación posterior, bien, mientras puedan hacer que le lleguen los cheques hasta que se muera, por él vale. La "democracia social" es, en ese sentido, explícitamente antisocial.

 

En alguna parte del camino, estos países redefinieron la relación entre gobierno y ciudadano en algo que se aproxima más a camello y drogadicto. Y una vez que lo ha probado, es muy difícil persuadir al drogadicto de que abandone su hábito. De ahí la aceptación general en todas partes excepto en América de que el estado debe gestionar el cuidado sanitario: un ciudadano de una democracia avanzada espera poder elegir entre docenas de cereales para el desayuno en el supermercado, centenares de películas en las tiendas de DVD y millones de páginas web porno en internet, pero en lo que respecta a las decisiones de vida o muerte acerca de su propio organismo, está satisfecho de dejar que la elección se la quiten de las manos y se la den al gobierno.

 

Mi problema con esto no es fiscal. "El déficit" no podría importarme menos, si es que existe aún -- Los Demócratas y los medios parecen haberse callado bastante con ello. Estos programas gubernamentales serían erróneos incluso si Bill Gates extendiese un cheque todos los meses para cubrirlos. De hecho iría más allá y diría que en estos días, el gobierno grande es un tema de seguridad nacional. Comentando una serie de columnas que escribí acerca de la comunidad musulmana británica, el blogger Dean Esmay sugería que no sería capaz de hacer el mismo argumento acerca de los musulmanes americanos. Y básicamente está en lo cierto. Es seguro, América, como Gran Bretaña, tiene lobbys islámicos diseminados desagradablemente, pero conforme pasan los años no puedes evitar notar importantes diferencias entre los de Estados Unidos y los demás musulmanes occidentales. La cifra de islamistas británicos, canadienses y europeos capturados en Afganistán y demás, por ejemplo, no ha sido alcanzada por ninguna cifra equivalente entre los que poseen pasaporte americano. Cifras significativas de la conspiración del 11 de Septiembre mas Ahmed Ressam (el terrorista del milenio) mas Richard Reid (el terrorista del zapato) mas los terroristas londinenses 7 de julio, todos eran licenciados del sistema de bienestar social Euro-Canadiense. Diga lo que quiera acerca de John Walker Lindh, pero al menos en gran jihadista de Marin County se levantó en armas contra América a costa del dinero de sus padres, no del de los contribuyentes.

 

Más allá de eso, no parece haber equivalentes americanos del desagradable fenómeno del multiculturalismo europeo -- los violadores en grupo musulmanes de Francia o los tumultos musulmanes de Yorkshire, que en la noche del 11 de Septiembre arrasaron las calles agujereando los capós de los coches y exigiendo a los conductores que se les unieran animando a Osama bin Laden. El motivo parece obvio: si intentaras hacer eso a un camión de recogida en Texas, te arrancarían la cabeza. El lado avasalladoramente intimidatorio de la inmigración musulmana en Europa parece brillar por su ausencia aquí  – en parte al menos porque la asertividad del ciudadano americano medio lo convierte en una propuesta más arriesgada.

 

Esa es también la lección del 11 de Septiembre. Los tres primeros aviones eran en la práctica una flota de la Unión Europea, donde los derechos de los ciudadanos son requisados por la niñera-estado de las fuerzas aéreas. En el cuarto, el vuelo 93, Todd Beamer y otros reclamaron esos derechos, y demostraron que podían ejercerlos más eficientemente que el gobierno.

 

El estado social democrático moderno es tan corrosivo con la voluntad de sus ciudadanos, y tan enervante en su elevación de prioridades secundarias (bienestar social, vacaciones pagadas) por encima de las primarias (la familia, la defensa nacional) que la mayor parte de ellos no sobrevivirá a esta gran lucha existencial. En América, un presidente en tiempos de guerra debería comprender que este no es el momento de incrementar la adicción a los derechos de su propia ciudadanía. Un gobierno lo bastante grandes como para darte todo lo que quieres es lo bastante grande como para quitarte todo lo que tienes, empezando por tu sentido de autoconfianza.

 Otros artículos que te pueden interesar
China: El fin del liderazgo colectivo y el retorno de la ideología
90 millones de personas forman parte del Partido Comunista de China
Golpe de Estado en Cataluña
Si el mundo solo fuera más coherente
El optimismo de Juncker y las crisis de la UE
AHORA EN PORTADA | Ver  
Evo Morales y los suyos se aferran al poder
Inflación de octubre en Chile: 0,6% mensual, sobre lo esperado
España, quinto mejor país del mundo para nacer mujer según un estudio
Alfonso Batalla próximamente en Abierto Espacio Cultural
¿A quién buscas agradar?
LA PORTADA DE NUESTROS LECTORES | Ver
Alfonso Batalla próximamente en Abierto Espacio Cultural
Donde está tu corazón está tu tesoro
Argentina, un país con luces y sombras
Timochenko, presidente de Colombia
Escándalo sexual: la doble vida de Tariq Ramadan

© El Diario Exterior - Calle del General Arrando 14, Bajo Derecha, 28010, Madrid - Tel.:(34) 91 532 28 28
Aviso legal  /   Quiénes somos  /   Contactar  /    RSS