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La pasión de los argentinos
Por diversos motivos, es sabido en casi todo el mundo que los argentinos somos pasionales. Y que el origen de esa pasión está en la excesiva importancia que le damos al fútbol.
Actualizado 31 mayo 2018  
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Daniel E. Chavez   
Y, a partir de la misma, la mayor parte de los seguidores de este popular deporte siente alegría o tristeza, según gane o pierda su equipo favorito. Dicha pasión, en algunos, es innata; en otros, transmitida. De la segunda, nace la expresión mi padre me hizo hincha del rojo por ejemplo- y me dio la felicidad para siempre. Por lo que aquél que no es demasiado apasionado o no le interesa el fútbol, considero que está liberado de esa pasión incomprensible, como algunos la llaman.

Y, he aquí, dos ejemplos que tengo en mi familia. Mi hijo (24) es tan apasionado por el fútbol, que cuando su equipo favorito pierde, llora. Cuando tenía cuatro años, lo llevé a la cancha a ver un partido de fútbol local y al regresar comentó en casa que el mejor jugador de la cancha, para él, había sido el ensho, refiriéndose a Enzo Francescoli. O sea, es esclavo pasional desde la cuna. En cambio, un primo suyo dos años menor que él, cuando jugó San Martín contra Boca Juniors, la última vez que San Martín estuvo en la primera división, se despachó con una pregunta genial: si Riquelme era jugador de Boca o de San Martín. Evidentemente, se trata de un joven libre de la atrapante pasión futbolística. En síntesis, son dos realidades muy opuestas.

¿Pero, a qué viene todo esto? Viene a compartir la idea de que las pasiones excesivas no son buenas, porque se convierten en fanatismo. Y el fanatismo es una de las mayores irracionalidades de la gente, porque produce más daño que beneficio; por lo que, en vistas al futuro de nuestros hijos, hay que ayudarlos desde niños a encauzar sus pasiones. Creo que poner un poco de pasión en todas nuestras acciones diarias, es bueno, siempre que se haga con moderación. Como ser en el trabajo, en el estudio, en la colaboración, en la lectura, en el diálogo, en la información, en la recreación y, obviamente, también en el fútbol. Ya que todo esto, en conjunto, sí asegura importantes beneficios personales, familiares y sociales.                                                                                                     
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