Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
23 JULIO 2019 | ACTUALIZADO 22:11
EUROPA   |   ÁFRICA   |   AMÉRICA   |   ORIENTE PRÓXIMO   |   ASIA / PACÍFICO
POLÍTICA   |    ECONOMÍA   |    SOCIEDAD   |    CULTURA   |    PENSAMIENTO   |    AUTORES
ÁLVARO VARGAS LLOSA

Venezuela, después de Chávez
La dictadura venezolana ha pretendido convertir el cuarto aniversario de la muerte de Hugo Chávez (sí, cuatro años ya) en una experiencia mística, que es la forma en que regímenes de esa naturaleza renuevan su oxígeno político, o al menos lo intentan, para garantizarse la eternidad.
Actualizado 14 marzo 2017  
Compartir:  Comparte esta noticia en Twitter  Añadir a Yahoo Enviar a Meneamé  |   Imprimir  |   Corregir  |   Enviar  |   0
Álvaro Vargas Llosa   

Lo primero que a uno lo asalta ante esta efeméride es la comprobación de que el chavismo ha sido capaz de sobrevivir más de lo que nadie que no fuera un fanático anticipaba. Si nos situamos en 2013, nada parecía garantizar que Nicolás Maduro, un hombre muy gris en comparación con el difunto y con una legitimidad que le venía mucho más de La Habana que del propio chavismo (a pesar de que Chávez lo había nombrado a dedo), sería capaz de sobrevivir en el poder. Todo apuntaba al desfondamiento del régimen -a corto o mediano plazo- ante la ausencia de esa “argamasa” del chavismo que era el comandante que había colocado a su país bajo un sistema populista autoritario y lo había enfeudado en gran medida al dictado de Cuba.

Se conjeturaba (¿lo recuerdan?) que Diosdado Cabello, quien controlaba la Asamblea Nacional y como militar tenía predicamento en los cuarteles, desencadenaría una lucha por el poder, amparándose en que la asunción de Maduro violaba -y es verdad que lo hacía- las propias normas sucesorias de la Constitución chavista. Además, el hartazgo y la desesperación de millones de venezolanos ya impregnaban el aire; la comunidad internacional empezaba a tomar clara distancia del chavismo, al que había tolerado todos sus abusos y legicidios durante muchos años. El chavismo sin Chávez no podía durar mucho tiempo. Pero no, no fue así como se desenvolvió la historia (que por lo demás rara vez se desenvuelve como se predice: el historiador es un profeta al revés, decía Federico Schlegel, el escritor alemán del periodo romántico: pudo haber dicho, más bien, que la profecía es la historia que sale al revés). ¿Por qué fue capaz Maduro de sobrevivir?

El factor determinante fue la naturaleza misma del régimen. Su estructura, que debe mucho al diseño cubano, puede parecer desde afuera hechiza y precaria, tercermundista a más no poder. En muchos sentidos, lo es. Pero hay una viga muy férrea que la sostiene: el control de la vida militar que el chavismo ha sido capaz de lograr. El sistema de soplonería e intimidación que responde al diseño cubano se ha visto reforzado gracias a ese elemento que sostiene a las mafias: la complicidad en el delito. La corrupción ha actuado como gran aglutinante de personajes que de otro modo estarían haciéndose la guerra entre ellos. Todos entienden que tienen un interés común en preservar una estructura de poder que es la única garantía de que no acabarán presos o incluso linchados. Es cierto: todo conspiraba contra la sostenibilidad del chavismo, incluso teniendo en cuenta la eficacia cubana para controlar a los militares y el interés común de los uniformados y los civiles en evitar que se viniera abajo todo el andamiaje. Entre otras cosas, el descalabro económico y el aislamiento internacional. Pero está comprobado que un país nunca toca fondo: siempre se puede estar peor. En cuanto a la falta de respaldo exterior, no es la primera vez que un gobierno sobrevive sin él. Pensemos en el ejemplo de Robert Mugabe, el carnicero de Zimbabue, a quien la orfandad mundial -y en su momento la hiperinflación- no ha impedido perpetuarse.

En estos cuatro años, dos momentos decisivos ayudaron a Maduro. Uno fue el casi seguro fraude electoral contra Henrique Capriles en abril de 2013, cuando la comunidad internacional amagó con un cierrapuertas que luego mudó en tolerancia ante Caracas. La victoria cuestionada de Maduro dio pie, no mucho tiempo después, a la movilización de los líderes más tenaces y envalentonados de la oposición, de los que el propio Capriles se distanció. Entre ellos estaba La Salida, esa sombrilla bajo la cual Leopoldo López, María Corina Machado y el alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, iniciaron una resistencia cívica a la que el gobierno respondió con violencia y represión. Decenas de muertos y varios presos políticos fueron un saldo triste pero también un arma eficaz para Maduro. Le permitieron ganar tiempo.

El segundo momento clave son los últimos meses de 2016, cuando la oposición trata de forzar un referéndum revocatorio que de acuerdo con la propia Constitución chavista era la única forma de sacar del poder a Maduro por la vía legal. Si Maduro sobrevivía a 2016, el gobierno tenía garantizada la continuidad, pues en caso de que fuera derrotado en un revocatorio ya no se convocaría a elecciones (como ocurriría si era revocado en 2016): más bien, el Vicepresidente asumiría el mando para cumplir el periodo. El chavismo, pues, tendría la doble seguridad de permanecer en el gobierno y presidir las elecciones presidenciales de 2018 desde el poder.

A pesar del amplio respaldo internacional y de millones de venezolanos que de múltiples formas (firmando, marchando, hablando por medio de encuestadoras serias) se pronunciaron, el revocatorio no fue posible. El gobierno, con la inverosímil participación de tres ex gobernantes democráticos -el español José Luis Rodríguez Zapatero, el dominicano Leonel Fernández y el panameño Martín Torrijos- y del Vaticano, convocó a la oposición a un “diálogo” que era una simple puesta en escena parecida a otras que se habían dado en el pasado. Lo que importaba era atontar a los líderes de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) para que perdieran la concentración y el rumbo. También, sembrar discordia entre los adversarios y romper esa unidad que les había dado buenos resultados anteriormente. Pasó lo que Maduro tenía previsto: una parte de la MUD se prestó a la farsa, gracias a lo cual murió 2016 y nació 2017, y el gobierno cruzó la frontera que le garantizaba la supervivencia. La operación provocó una enconada división en la oposición. Mientras tanto, Maduro siguió moviendo fichas en su ajedrez interno, nombrando Vicepresidente nada menos que a Tareck El Aissami, un personaje al que ningún gobernante querría tener cerca: figura en la lista de cómplices del narcotráfico en los Estados Unidos y está acusado de haber sido el facilitador de muchos envíos de droga desde Venezuela.

Mientras todo esto sucedía, las diversas manifestaciones del descontento ciudadano se multiplicaban. Tres cuartas partes de la población repudiaban al chavismo, según todas las encuestas serias. El agravamiento de las condiciones de vida contribuía a este divorcio entre la población y el chavismo. Caracas es ya la ciudad más violenta del mundo: 120 asesinatos por cada 100 mil habitantes. La inflación alcanza ya en términos anualizados cerca de 800% y la caída del PIB, que superó 8% el año pasado, probablemente llegue al 10% este año. Esto puede sonar demasiado estadístico, pero la realidad es el padecimiento del que se tiene noticia cada mañana por la escasez de alimentos y medicinas.

Para hacerse una idea de la magnitud del legado económico del chavismo, se puede leer, por ejemplo, el reciente informe de Miguel Angel Santos y Douglas Barrios, investigadores de Harvard, según el cual en los últimos cuatro años Venezuela perdió más del 25% (sí, la cuarta parte) de su PIB. Harían falta, creciendo al 2,3%, 25 años para que ese país volviera a tener el tamaño económico que tenía en 2012. Este descenso en el horror tiene un efecto político perverso. Al mismo tiempo que perjudica al gobierno, daña a la oposición, porque la ausencia de resultados políticos tangibles lleva a muchos ciudadanos a perder la fe en ella. No son pocas las encuestas que ya registran un descenso del nivel de aprobación de la oposición aun cuando sigue más de 10 puntos por encima de la del gobierno. Los venezolanos parecen exasperados por su incapacidad para traducir aquella épica victoria electoral de 2015 que le dio el control de la Asamblea Nacional en la salida del chavismo del poder.

El “diálogo”, que quedó en agua de borrajas, ha contribuido a hundir a muchos venezolanos en el escepticismo y el cinismo. Quizá no haya un enemigo peor para una oposición organizada que ese estado de ánimo. Que 82% de los venezolanos hoy viva en la pobreza tampoco ayuda: cuando la meta es sobrevivir, hay menos tiempo y menos ganas para hacer resistencia cívica.

La dictadura ha aprovechado esto para asestarle un golpe legal a la oposición, exigiendo que los partidos renueven su inscripción ante el Consejo Nacional Electoral si quieren participar en los comicios futuros. Unos comicios, por cierto, que dependen enteramente del capricho oficial. Por ejemplo, a finales de 2016 el gobierno suspendió indefinidamente las elecciones para gobernadores de los estados.

Las reglas -cambiantes, imprevisibles- hacen imposible que los más de 50 partidos existentes puedan renovar su inscripción, de manera que no es difícil concluir que está empezando a cocinarse el fraude de 2018. La MUD ha respondido diciendo que cualquier partido que se inscriba representará a toda la oposición en su conjunto, pero existe la posibilidad de que el gobierno no permita reinscribirse a ninguno de ellos o haga inscribir a algún testaferro con disfraz.

La oposición ha sido más eficaz cuando se ha enfrentado con resolución y unidad a la dictadura, y cuando la comunidad internacional ha criticado a Caracas. En lo inmediato, tardará un poco que la oposición recupere su unidad y sus bríos, pero ya hay síntomas de que, picada por la operación electoral del régimen contra ella, la MUD quiere recobrar su liderazgo. Capriles, entre tanto, ya habla de “dictadura” y “narcoestado” con un tono muy desafiante que recuerda al que emplean desde hace rato López (en la cárcel), Machado (libre con restricciones) y Ledezma (en arresto domiciliario). Pero en lo inmediato es el frente externo, el que puede dar algunos dolores de cabeza a Maduro y compañía.

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, ha retomado el informe en el que a finales de 2016 puso en evidencia las razones por las que se hacía necesario invocar la Carta Democrática Interamericana contra Venezuela. Desde entonces varios gobiernos -Argentina, Brasil, Perú- han elevado su voz contra Caracas. En Washington, el Senado, con respaldo de la Casa Blanca, ha emitido una resolución dando un apoyo resuelto a Almagro y denunciando a Maduro.

Siempre es peligroso poner las esperanzas en la OEA (a pesar de que su actual secretario general actúa de forma impecable en esta controvertida materia), pero todo indica que en las semanas que vienen el frente externo estará movido. A la espera, claro, de que se ponga en movimiento también el otro frente, a la larga más importante: el de la resistencia cívica.

© Voces. La Tercera

 Otros artículos que te pueden interesar
Condenan a un ex guerrillero por crímenes de lesa humanidad
la Corte Penal Internacional de La Haya declaró culpable al exguerrillero Bosco Ntaganda
Cuidado con los métodos modernos de censura
Los gobiernos del Reino Unido y Canadá convocaron para el 10 y 11 de julio en Londres a una Conferencia Mundial sobre Libertad de Prensa con la participación de funcionarios, periodistas, académicos y empresarios de lo todo el globo junto a los anfitriones, los cancilleres de ambos países y Amal, esposa de Goerge Clooney, la abogada británico-libanesa especializada en la defensa de periodistas. Reuniones de este tipo son interesantes, pero hasta dónde está clara la idea de fondo.
Los políticos siempre defienden sus negociados
Facebook, que tiene unos 2.600 millones de usuarios, "no ofrecerá la divisa digital Libra hasta haber solucionado las dudas regulatorias y recibido las aprobaciones apropiadas". La declaración, obviamente, se debe a la posibilidad de que de otro modo no la dejen operar.
AMLO y la incertidumbre
Los mexicanos eligieron abrumadoramente a un personaje peculiar y ahí tienen las consecuencias.
En Francia se castiga efectivamente a los desmanes
Como también ocurre con alguna frecuencia entre nosotros, las protestas callejeras en Francia de pronto se transforman en violentas y algunos de sus actores -generalmente encolerizados y fuera de sí- arremeten contra los bienes públicos, destruyéndolos o dañándolos. Como si de pronto tuvieran derecho a hacerlo, lo que naturalmente no es así.
AHORA EN PORTADA | Ver  
Condenan a un ex guerrillero por crímenes de lesa humanidad

la Corte Penal Internacional de La Haya declaró culpable al exguerrillero Bosco Ntaganda
Chile: Política monetaria y fiscal se alinean para enfrentar adverso contexto internacional

Una sorpresiva baja de la tasa de política monetaria (TPM) desde 3% hasta 2,5% dada la menor expectativa de inflación y la reestimación de la brecha entre el PIB tendencial y el proyectado efectivo, generó un espacio para que nuestra TPM pudiese ser más baja y consistente con llevar nuestra inflación a un 3% anual.
Después de 50 años, continúa la carrera por la Luna

El 21 de julio de 1969, los astronautas Neil Armstrong y Buzz Aldrin se convirtieron en los primeros hombres en pisar la Luna.
Julián Marías: diez libros imprescindibles

Cuando se cumplen 105 años del nacimiento de Julián Marías (1914-2005), repasamos diez de las obras más representativas del discípulo de Ortega, autor de obras constantemente reeditadas como "Historia de la Filosofía", y uno de los intelectuales españoles más leídos del siglo XX.
El fraude del relativismo

EL PAÍS – De entrada decimos que el relativismo en todas sus variantes constituye un fraude intelectual y el posmodernismo las esgrime, tanto en lo epistemológico, cultural, ético y hermenéutico. Esto es que no hay tal cosa como la verdad. Todo dependería de interpretaciones subjetivas. Todo dependería del "color del cristal" de cada uno. Pero un mismo juicio no puede ser conforme y contrario al objeto juzgado en las mismas circunstancias.
ARCHIVO
MARZO 2017

Terror sobre el Támesis

La respuesta de Kuzcynski

Turquía contra Europa

Wikileaks, otra vez a la carga

Venezuela, después de Chávez

Guillermo Lasso y la unidad ecuatoriana

Trump, ¿hacia el modelo canadiense?

Macri en los tiempos del populismo

Ver posts de otros meses

DICIEMBRE 2017 (1 artículos)

NOVIEMBRE 2017 (4 artículos)

OCTUBRE 2017 (3 artículos)

JUNIO 2017 (4 artículos)

MAYO 2017 (7 artículos)

ABRIL 2017 (8 artículos)

MARZO 2017 (8 artículos)

FEBRERO 2017 (6 artículos)

ENERO 2017 (4 artículos)

DICIEMBRE 2016 (6 artículos)

NOVIEMBRE 2016 (3 artículos)

OCTUBRE 2016 (2 artículos)

SEPTIEMBRE 2016 (7 artículos)

AGOSTO 2016 (5 artículos)

JULIO 2016 (5 artículos)

JUNIO 2016 (9 artículos)

MAYO 2016 (9 artículos)

ABRIL 2016 (7 artículos)

MARZO 2016 (3 artículos)

ENERO 2016 (6 artículos)

DICIEMBRE 2015 (7 artículos)

NOVIEMBRE 2015 (10 artículos)

OCTUBRE 2015 (10 artículos)

SEPTIEMBRE 2015 (7 artículos)

AGOSTO 2015 (9 artículos)

JULIO 2015 (4 artículos)

JUNIO 2015 (10 artículos)

MAYO 2015 (5 artículos)

ABRIL 2015 (8 artículos)

MARZO 2015 (7 artículos)

FEBRERO 2015 (7 artículos)

ENERO 2015 (5 artículos)

DICIEMBRE 2014 (8 artículos)

NOVIEMBRE 2014 (9 artículos)

OCTUBRE 2014 (7 artículos)

SEPTIEMBRE 2014 (8 artículos)

AGOSTO 2014 (6 artículos)

JULIO 2014 (5 artículos)

JUNIO 2014 (9 artículos)

MAYO 2014 (7 artículos)

ABRIL 2014 (7 artículos)

MARZO 2014 (9 artículos)

FEBRERO 2014 (8 artículos)

ENERO 2014 (7 artículos)

DICIEMBRE 2013 (6 artículos)

NOVIEMBRE 2013 (4 artículos)

OCTUBRE 2013 (5 artículos)

SEPTIEMBRE 2013 (5 artículos)

AGOSTO 2013 (7 artículos)

JULIO 2013 (4 artículos)

JUNIO 2013 (7 artículos)

MAYO 2013 (9 artículos)

ABRIL 2013 (8 artículos)

MARZO 2013 (6 artículos)

FEBRERO 2013 (6 artículos)

ENERO 2013 (5 artículos)

DICIEMBRE 2012 (4 artículos)

NOVIEMBRE 2012 (6 artículos)

OCTUBRE 2012 (4 artículos)

SEPTIEMBRE 2012 (6 artículos)

AGOSTO 2012 (3 artículos)

JULIO 2012 (4 artículos)

JUNIO 2012 (5 artículos)

MAYO 2012 (4 artículos)

ABRIL 2012 (4 artículos)

FEBRERO 2012 (1 artículos)

NOVIEMBRE 2011 (2 artículos)

OCTUBRE 2011 (1 artículos)

MAYO 2011 (1 artículos)

ABRIL 2011 (4 artículos)

MARZO 2011 (5 artículos)

FEBRERO 2011 (4 artículos)

ENERO 2011 (4 artículos)

DICIEMBRE 2010 (4 artículos)

NOVIEMBRE 2010 (4 artículos)

OCTUBRE 2010 (4 artículos)

SEPTIEMBRE 2010 (5 artículos)

AGOSTO 2010 (4 artículos)

JULIO 2010 (5 artículos)

JUNIO 2010 (4 artículos)

MAYO 2010 (4 artículos)

ABRIL 2010 (5 artículos)

MARZO 2010 (2 artículos)

FEBRERO 2010 (3 artículos)

ENERO 2010 (5 artículos)

DICIEMBRE 2009 (4 artículos)

NOVIEMBRE 2009 (4 artículos)

OCTUBRE 2009 (4 artículos)

SEPTIEMBRE 2009 (5 artículos)

AGOSTO 2009 (4 artículos)

JULIO 2009 (3 artículos)

JUNIO 2009 (4 artículos)

MAYO 2009 (4 artículos)

ABRIL 2009 (4 artículos)

MARZO 2009 (4 artículos)

FEBRERO 2009 (4 artículos)

ENERO 2009 (4 artículos)

DICIEMBRE 2008 (4 artículos)

NOVIEMBRE 2008 (4 artículos)

OCTUBRE 2008 (5 artículos)

SEPTIEMBRE 2008 (5 artículos)

AGOSTO 2008 (3 artículos)

JULIO 2008 (4 artículos)

JUNIO 2008 (5 artículos)

MAYO 2008 (3 artículos)

ABRIL 2008 (4 artículos)

MARZO 2008 (2 artículos)

 VENEZUELA
Críticas contra Michelle Bachelet por su posición respecto de la dictadura de Nicolás Maduro
La difícil tarea de Bachelet respecto de Venezuela ha generado que, de pronto, desde las redes sociales se hayan alzado muchas voces que piden su renuncia al alto cargo de las Naciones Unidas que mantiene y que califican severamente a su gestión, calificándola de patética, indigna y cobarde. No es poco.
La cifra de venezolanos que abandonan su país alcanza los cuatro millones
Colombia es el destino predilecto de la diáspora venezolana
La Caracas que no nos cuenta Ramón Campos
¿Cómo podemos hablar de normalidad en un país como Venezuela?
Nicolás Maduro acosa implacablemente a los parlamentarios venezolanos
Hay, por lo menos, 108 legisladores que están en esas situaciones y que son acosados constantemente.
LA PORTADA DE NUESTROS LECTORES | Ver
Condenan a un ex guerrillero por crímenes de lesa humanidad
En Francia se castiga efectivamente a los desmanes
Críticas contra Michelle Bachelet por su posición respecto de la dictadura de Nicolás Maduro
AMLO y la incertidumbre
¿Cuánto vale Sergio Massa?

© El Diario Exterior - Calle del General Arrando 14, Bajo Derecha, 28010, Madrid - Tel.:(34) 91 532 28 28
Aviso legal  /   Política Privacidad  /   Quiénes somos  
/   Contactar  /    RSS