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CARLOS GOEDDER

Manifiesto: Ingenio Económico para España
España precisa ahora de creatividad e ingeniería económicas para retomar el crecimiento y reducir el pasivo social. La parálisis mental, el fatalismo y la resignación son impracticables.
Actualizado 24 julio 2012  
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Carlos Goedder   
Es un desgaste cuestionar las reformas fiscales emprendidas por el gobierno del Sr. Rajoy. Está claro que debatir y tomar posición sobre los recortes en el gasto público español es necesario y ayuda a evitar errores futuros. Mas enfrascarse en criticar medidas que ya están prácticamente establecidas por mayoría parlamentaria es infructuoso. Llega el momento para tomar por dados los ajustes, contar con que ya se han aplicado todas las medidas fiscales draconianas requeridas para reducir el déficit y ahora viene lo interesante: proponer soluciones tanto individuales como sociales para retomar el crecimiento económico. Más que nunca está fértil la arena política para la innovación y el ingenio. Cualquier idea para dinamizar la economía española en contracción será escuchada con atención y seguramente conquistará apoyo público.

El requisito mental para superar la Gran Recesión española es pensar y emprender acciones innovadoras. Se puede caer en una apatía según la cual unas leyes económicas inexorables e ininteligibles gobiernan la realidad, siendo inevitable supeditarse a ellas. Tal estilo de creencia atenta contra todo lo que la teoría económica ha venido edificando desde Revolución Industrial. El ser humano jamás está supeditado a fuerzas históricas, económicas, sociales o biológicas inamovibles. Si algo es revolucionario en el pensamiento es precisamente la Economía. Llega la hora de percibir en España que lo económico está hecho para aproximarse al óptimo social; quienes ven la Economía únicamente como limitaciones e impedimentos están más cercanos al mito que a la ciencia.

Un texto alentador sobre la economía como pensamiento optimista es el más recientemente escrito por la periodista Sylvia Nasar. Esta obra ha sido publicada en inglés con el título GRAND PURSUIT. THE STORY OF THE PEOPLE WHO MADE MODERN ECONOMICS – Gran Propósito.La Historia de la Gente que hizo la economía moderna – (FourthState, 2012). En ella está este párrafo fundamental donde se entiende cómo la economía es una ciencia cargada de esperanza en las posibilidades humanas (la traducción es propia):

“La noción de que el hombre era una criatura de su circunstancia, y que esas circunstancias no eran predeterminadas, inmutables o definitivamente impermeables a la intervención humana es uno de los descubrimientos más radicales de todos los tiempos. Puso en entredicho la verdad existencial de que la humanidad estaba sujeta a los dictados de Dios y la Naturaleza. Implicaba que, dadas nuevas herramientas, la humanidad estaba lista para tomar las riendas de su propio destino. Clamaba por entusiasmo y actividad en lugar de pesimismo y resignación. Antes de 1870 la economía era más bien sobre lo que no puedas hacer. Después de 1870, fue mayoritariamente sobre lo que puedes hacer” (C.fNassar, p. XIV)

En otro párrafo de Nasar (p. XV) se cita al economista John Maynard Keynes (1883-1946) y sigue siendo válido su planteamiento sobre el “problema político de la humanidad: como combinar estas tres cosas: eficiencia económica, justicia social y libertad individual”. La justicia – combinación de eficiencia y equidad – en conjunto con la libertad son las metas fundamentales para cualquier reflexión y política económicas.

Así que en este artículo hago un ejercicio cargado de intuición y heterodoxia. Mi simpatía es hacia la libertad económica y temo las distorsiones emprendidas por las políticas económicas gubernamentales. Mas en este momento mi postura es abierta a cualquier heurística que funcione para minimizar el desempleo en España, tener precios lo más estables posibles, conseguir la solidaridad social y evitar entorpecimientos tanto a emprendedores como a quienes desean que les dejen producir, bien sea bienes, servicios o ideas. Me hago la pregunta como economista de qué medidas, con impacto amplio y bajo coste sociopolítico pueden reactivar un crecimiento económico que traiga beneficio a quienes habitan España.

Así que en lo que esbozo habrá quienes encuentren elementos impracticables por legislación, acuerdos internacionales, convenciones vigentes y también habrá quien vea flagrantes errores de cálculo. Acepto mis deslices y sólo espero que mentes mejor educadas mediten sobre este problema económico con más detenimiento y propongan acciones. Por demás está decir que acá disto de mirar a la sociedad con un telescopio, oteando sólo el largo plazo y el futuro distante; tampoco propongo que después de la generación actual nada es relevante. Me encuentro en un término medio dinámico. Algo hay que sacrificar hoy en pos de un futuro más solvente para la economía española, mas resulta inútil pensar sólo en lo que ocurrirá tras una década de sufrimiento. Nunca he creído que padecimiento o castigos infligidos a uno mismo sean buenos, ni para individuos ni para la sociedad.
Las ideas que propongo están cerca del espíritu con que el gobierno está emprendiendo mejoras en educación – facilitando la educación técnica y en oficios -, horarios comerciales –mayor flexibilidad- y privatización. Apoyo tales ideas plenamente.

Algunas ideas para retomar el crecimiento son estas.

1. Venta de Reservas de Oro y Reservas Internacionales para ajustar las cuentas públicas. Aprovechando los precios históricamente elevados del oro se puede plantear usar el oro en manos estatales para la venta. Tal oro carece de cualquier función específica, en un mundo sin patrón oro. En cuanto a las reservas internacionales, serían una segunda opción, si bien estas tampoco tienen tanta importancia para repeler ataques contra la moneda, ya que la clave para ello es la gestión monetaria desde Bruselas. Colocando restricciones por Ley, de tal forma que tales ventas sólo puedan destinarse a reducir déficit público, amortizar deuda pública y sólo se realicen puntualmente, se tiene un canal para fortalecer las cuentas públicas. Deuda clave para amortizar con estas liquidaciones de oro y reservas son el déficit energético y las deudas a proveedores del Gobierno.

Por demás con esto se puede ofrecer una alternativa inmediata al recorte en salario extra navideño para los empleados públicos; desde ya propongo deshacer tan draconiano recorte con esta idea o bien dar siquiera en pago navideño bonos gubernamentales a cero cupón con plazo de 5 o 10 años, disponibles para venta inmediata en el mercado – indudablemente tendrán descuento si se les liquida, mas algo es mejor que nada y pueden venderse sólo parcialmente-.

2. Preparar velozmente proyectos para presentar ante el Banco Europeo de Inversiones. Europa está por liberar hasta EUR 120.000 millones para inversiones. España ha de aprovecharlos en dos temas claves de infraestructura: energía eléctrica y recursos hídricos. En el primer terreno es hora de aceptar que España carece de plataforma energética y lo más rentable es adoptar la energía nuclear, por más que ahora esté en hora impopular dentro de Europa. En cuanto a recursos hídricos, es preciso potenciar las reformas jurídicas que vienen otorgando al Conjunto Nacional el control de las cuencas hidrográficas, conectando ríos, construyendo pantanos, explotando aguas subterráneas y potenciando con ello el crecimiento en agricultura.

3. Desarrollo de los servicios de salud y pensiones privados. Dado que el Gobierno ha optado por reducir cotizaciones a la Seguridad Social para compensar el incremento impositivo, lo lógico es premiar a quienes suscriban planes de seguro médico y pensión privados. Se puede deducir del Impuesto sobre la Renta (IRPF) las pólizas de seguros, propiciando su adquisición por colectivos que trabajen en empresas y departamentos públicos para abaratarlas. Incentivos fiscales para aseguradoras y entidades financieras que ofrezcan estos productos generarían un menor gasto público en salud y propiciarían que se adopte la salud y jubilación como responsabilidad crecientemente individual.

4. Asumirse como polo geriátrico europeo. Los europeos de tercera edad en el Norte europeo pueden ser bienvenidos en España durante sus años de jubilación. La primera reacción será pensar en costes para la Salud Pública española, mas esto es miopía. Primero, porque los ancianos que vengan desde lugares europeos más costosos, con peor clima y menos calidad en la salud pública traerán consigo ahorros, rentas e inversiones. Quienes se profesionalicen en servicios de geriatría – médicos, enfermeros, cuidadores –y entretenimiento para ancianos –farmacia, turismo, ocio, juego y cultura – tienen un mercado accesible. La apertura geriátrica se puede hacer inteligentemente, matizando el subsidio de servicios sanitarios y estableciendo pago privado, siquiera parcial, en la salud pública para estos inmigrantes. Países centroamericanos como Costa Rica se han beneficiado con los retirados estadounidenses, quienes obtienen mayor rentabilidad para su jubilación en América Central y usualmente reciben cuidado por extranjeros en sus naciones de origen.

5. Establecerse como cantera deportiva mundial. Pensando en las ventajas competitivas españolas, la deportiva es destacada. Luego, se puede propiciar que ciudadanos de otros países vengan a España a formarse en deporte. Esto implica potenciar a los profesionales en materia deportiva, incluyendo entrenadores, fisioterapeutas, psicólogos deportivos y cazatalentos. Propiciando incentivos fiscales a escuelas deportivas y centros de formación, es viable aprovechar la infraestructura deportiva española –con envidiables instalaciones públicas- para traer a promesas deportivas y generar efecto multiplicador en el consumo privado mediante las industrias que se beneficien con estos inmigrantes deportistas. No todo se trata de traer a estrellas futbolísticas, sino potenciar entrenamiento deportivo en disciplinas como tenis, básquet, natación, deportes náuticos, motos, ciclismo, automovilismo y en fin, todos los ámbitos en los cuales destaca el deporte español. Nuevamente se propone potenciar el crecimiento en este sector dando ventajas fiscales compensadas con la mayor recaudación que se obtendrá vía consumo e inversiones. Además, esta es una forma razonable de afianzar la marca España, objetivo en la agenda gubernamental actual. Se me ocurre algo parecido con el sector gastronómico y de restauración. España tiene un potencial para entrenar a cocineros de todo el orbe en las técnicas más modernas y contando con buenos alimentos. De allí que cobre cada vez más importancia el plan hídrico nacional para potenciar la huerta española y crear material de primera calidad.
Volviendo al tema deportivo, un cambio fundamental sería propiciar que se constituyan como empresas privadas los clubes futbolísticos y estimular que hagan ofertas públicas de acciones. Este mercado de capitales para el deporte abriría puertas nuevas para la inversión y captaría recursos adicionales para expandir clubes que muchas veces son víctimas de piratería empresarial, siendo timados por inversores extranjeros fraudulentos, empresarios locales sin escrúpulos y proyectos políticos. Es indispensable privatizar la liga futbolística española y dotarla de profesionalismo gerencial.

6. Tomar posicionamiento como referente internacional en lengua castellana. El castellano es un idioma fuerte mundialmente y España apenas capitaliza este activo. Lo primero es potenciar que filólogos, lingüistas y estudiantes de literatura españoles sean colocados en el mercado global, celebrando acuerdos con escuelas, universidades y centros de formación americanos, incluyendo por supuesto a Estados Unidos de América. Las escuelas y universidades españolas pueden crear programas de formación en castellano para extranjeros con visados preferentes y pago privado a los educadores, favoreciendo un turismo cultural fundamentado en el idioma castellano, cuyas normas idiomáticas se establecen por la Academia Española. Así que en lugar de financiar dialectos minoritarios, es indispensable un cuerpo legislativo dinamizando el sector idiomático castellano. Se asocia a esto el fomentar creación de software en castellano, doblar y subtitular películas, traducir libros y publicar textos para consumo mundial. El castellano es, claramente, otro activo competitivo fundamental en España. En vez de tirar dinero en embajadas de catalán y televisiones en dialectos minoritarios, es hora de arrojar a la basura el discurso demagógico sobre dialectos locales – indudablemente se les puede estudiar por cultura general- e invertir fuerte en la lengua de Castilla. Esto implica la política de estaciones televisivas públicas. La Televisión Española debería ser para el mundo hispanohablante lo que son la BBC World o la CNN para quienes hablan inglés.

7. Incentivo Fiscal para quienes den el salto del paro al empresariado. Quienes reciben ayuda del paro pueden agruparse para constituir empresas. Es tal la dimensión de desempleados, que existe masa crítica para proponerles que la ayuda para desempleo sea destinada a inversión en negocio propio y darles amnistía fiscal a los parados que inicien negocios propios por un plazo de, digamos, cinco años. El INEM puede emplearse para formar empresarios, dando cursos sobre gestión empresarial y administrativa a los desempleados con mejor capital humano. El INEM debe asumirse como un headhunter especializado, actuando como un gestor comunitario para crear redes entre los parados y propiciar que se asocien en negocios propios. Es más, se puede garantizar la ayuda de paro por unos meses más a quienes inicien el negocio propio, procurando que sea por un plazo menor al máximo actual de dos años. El objetivo es rebajar el gasto en prestaciones por desempleo y ayudar a que la población desempleada se reinvente a sí misma como emprendedora. Los descuentos fiscales propician que se rompa el desempleo de largo plazo y se pueda potenciar a los emprendedores.

En sintonía con esta política, es preciso destruir el incentivo a entrada y salida del paro recurrentemente, limitando el plazo máximo para la prestación entre quienes demuestran peor iniciativa, voluntad por trabajar y son más jóvenes. El sistema de ayuda al desempleado debe apoyar más a quien con más empeño desea reincorporarse al tejido productivo. Y empleo hay, sólo que para muchos el beneficio de paro supera los ingresos y costes asociados con trabajar, especialmente si las actividades son menos gratas. Es lugar común la queja por las vacantes que permanecen vacías en el INEM simplemente porque nadie quiere ocuparlas.

8. Política Migratoria. Esta es la más desagradable. Consiste en asumir que por un período entre 5 y 10 años España crecerá lentamente. Así que lo mejor es propiciar que los más calificados y con más iniciativa puedan trasladarse al extranjero, premiando su menor aversión al riesgo y dando apoyo público, haciéndoles lucir que el Estado español sigue interesados por ellos mientras están en otros países y facilitando la repatriación a los 5 años. Entendiendo que los gastos por prestaciones de desempleo y el malestar social se pueden reducir si los parados locales emigran, es razonable que el Gobierno abra esta válvula, subsidiando el billete de emigración con la ayuda del paro, propiciando la vinculación activa entre el Consulado Español en el lugar de destino y el expatriado, además de estableciendo convenios internacionales mediante los cuales el Gobierno Español y sus representaciones extranjeras actúen como agencias de empleo para los españoles que busquen mejores perspectivas fuera. ¿Es esto una pérdida para España? Está claro que a ningún país le agrada ver a sus propios trabajadores, especialmente si tienen iniciativa y competitividad, marcharse. Por ello el argumento es sopesar costes y beneficios. Si el mercado español está ralentizado, es un maltrato social tener al talento local ocioso y es preciso evitar un mercantilismo sobre el capital humano. Si el que emigra sigue teniendo apoyo jurídico desde su país y ayuda para la adaptación –por ejemplo apoyo consular para la formación en otros idiomas y obtención de empleo-, es más probable que la emigración sea asumida como algo transitorio y el que se marche sienta que las puertas españolas le siguen abiertas. El español que emigra envía remesas, adquiere conocimientos nuevos y al volver puede dinamizar España con su aprendizaje foráneo. Además se puede acompañar esto con una batería de medidas como propiciar que bancos españoles dinamicen sus oficinas en los mercados a donde marchan estos emigrantes, captando sus envíos de remesas y ahorros. En suma, un apoyo público y seguimiento al emigrante abre una válvula para romper con la frustración experimentada por los desempleados, especialmente los más jóvenes e inconformes. La lógica es que con el apoyo estatal se pueda recapitalizar la economía nacional cuando vuelvas quienes se fueron, dando leyes ventajosas para su repatriación de capitales y para las inversiones que hagan en España. Muchos negocios españoles se crearon gracias a la experiencia que tuvieron en el extranjero los emigrantes. ¿Un caso emblemático? El Corte Inglés. Su fundador, Sr. Areces, vivió en Cuba y adquirió el concepto sobre tiendas por departamentos mediante el contacto con Estados Unidos de América. La condena social a quien emigra y el mercantilismo mental sobre el capital humano son trabas al libre comercio y generan pérdida en el bienestar tanto individual como colectivo.

9. Ofrecer ventajas para españoles de la tercera edad que deseen regresar a España. En línea con lo anterior, en las oleadas de emigración durante el franquismo se conformó un contingente de españoles quienes podrían repatriarse para huir de la agitación económica o política donde residen. Si bien es improbable que muchos de estos ciudadanos vuelvan a España si ya tienen muchos años en el extranjero, sí que pueden hacerlo sus capitales y su descendencia. Traer estos activos españoles en el extranjero de vuelta es una vía para reactivar crecimiento. Nuevamente están las medidas fiscales benéficas para estos españoles que se repatrian. Hay una oportunidad clara: monedas como el dólar se han apreciado frente al euro y las viviendas han caído en precio dentro de España significativamente. Es razonable que algunos españoles vean atractivo invertir en España o repatriarse. Cualquier ventaja fiscal hará que vuelvan estos capitales españoles en cierto grado. En cualquier caso veo con cierto escepticismo esta medida; sólo se potenciaría si se enfoca en países hispanoamericanos más inestables, como por ejemplo Argentina o Venezuela, donde puedan los españoles considerar enviar dinero o familiares a la madre patria.
10. Favorecer migración interna. Las propuestas para mejorar infraestructura energética e hídrica tienen que ver con un proyecto: repoblar el interior de España. Es inviable tener la población en grandes centros urbanos, manteniendo desierto el campo y restando productividad a la producción agropecuaria. La primera medida gubernamental es quitar las trabas idiomáticas a quienes emigren hacia Cataluña y País Vasco, dejando de exigir fluencia en dialectos minoritarios y ofreciendo educación pública en castellano para la descendencia. Tomado este paso, el cual puede ser una contrapartida a las ayudas desde el Gobierno Central para rescatar a las Autonomías de la bancarrota, se pueden adoptar medidas fiscales propiciatorias para la migración interna, como ventajas impositivas. La primera traba importante es que quienes se trasladen probablemente tengan que vender su vivienda, lo cual significará que tengan pérdidas patrimoniales. Si estas pérdidas se pueden deducir del IRPF para quienes migren, es una alternativa para descongestionar las ciudades y dinamizar el medio rural español.

11. Incentivos para la inversión internacional Captar inversión directa extranjera en España ha de ser prioritario. Dentro de las regulaciones internacionales de comercio, se pueden ofrecer ventajas fiscales para los inversores que traigan dinero para abrir negocios y asociarse con empresarios locales. El ahorro extranjero debe traerse hacia España y lo mejor es que el gobierno se aparte, evitando el chovinismo con que ha bloqueado la entrada internacional en industrias y empresas locales “estratégicas”. Es hora de abrir la economía al capital foráneo que venga con visión de largo plazo. El principal mercado inversor al cual abrirse son las economías hispanoamericanas, donde hay nexos culturales y empresariales ya vigentes.

12. Ser el interlocutor europeo ante Iberoamérica. España ha de abanderar la integración europea con América Latina. Por su posición empresarial y cultural, la nación hispana tiene todo para beneficiarse con los acuerdos que derrumben aranceles, tarifas, cuotas y proteccionismo europeo hacia América Latina. Ahora España no va sólo como inversor, sino que busca capitales de naciones hispanoamericanas que ya pasaron entre 1970 y 1990 por los dolorosos ajustes fiscales que ahora España emprende. Si se aprovecha la oportunidad para traer economistas y sociólogos hispanoamericanos especializados en crisis económicas y sociales será otro paso fundamental para confrontar el próximo decenio español con éxito.
Estas son, en suma, algunas intuiciones sobre qué hacer para retomar el crecimiento en España. Se apela a que el Gobierno cree esencialmente incentivos fiscales y de servicio público. La última gran medida para España es esta:

Subsidiar a la demanda de servicios públicos.

Erróneamente se viene subsidiando la oferta, generando que la salud, la educación y la investigación se transformen en trabajos burocráticos, en los cuales lejos de evaluarse resultados primen antigüedad, preferencias políticas y contactos con el poder. Llega la hora de que el dinero que se invierte en servicios públicos vaya directamente al bolsillo del ciudadano para que este tome la decisión mejor sobre dónde educar a sus hijos y dónde atenderse la salud. En lugar de imponer educación pública en idiomas locales y obligar a que el educando se ajuste, el objetivo es más bien el contrario: que la educación se ajuste a lo que demandan sus usuarios. El empleado público actual tendrá más posibilidades de hacer dinero y crecer profesionalmente si sale a competir en un sector privado donde tenga que dar cuentas ante sus usuarios. Los mejores profesionales en salud y educación serán quienes mejor respondan a la medida, generando una cultura de mérito en los bienes y servicios públicos. Insisto en que disto de decir que se retire financiación pública a estos servicios. Lo que digo es que se implemente de una vez que cada ciudadano reciba el dinero público directamente y elija dónde consumirlo. Es lo más eficiente y justo.
Es la hora de que España por fin se aproxime a la competitividad. Estas medidas aún pueden ser emprendidas con la poca parcela de autonomía soberana que están dejando en el eje Bruselas-Berlín a la política pública española.
 
Por: Carlos Goedde
Madrid, Julio de 2012   
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