La alta participación en las elecciones hondureñas de este domingo, por encima del 61% y de seis puntos más que en 2005, suponen un sonoro fracaso de un Manuel Zelaya que había llamado al boicot a los comicios. Ante esta tesitura, el depuesto mandatario se niega a reconocer esos datos y dice que rechazará su restitución si es aprobada por el Congreso Nacional de su país este miércoles.
Zelaya sostiene que aceptar ser restituido sería "legalizar" un supuesto "fraude" que no es considerado como tal ni tan siquiera por gobiernos que, como el español de Rodríguez Zapatero o el brasileño de Lula da Silva, rechazaban en un principio los comicios pero que ahora han matizado sus posiciones. El ex presidente hondureño dijo a la emisora local Radio Globo: "Ni restitución para legitimar el golpe ni para avalarles un proceso que está totalmente viciado de nulidad", insisitó Zelaya en declaraciones a la emisora local Radio Globo.
El mandatario depuesto señaló que "la restitución bajo las condiciones de legalizar este fraude electoral" no puede ser una condición aceptada por una persona como él "que lucha por los principios democráticos de Honduras", según informa Europa Press. En su intento de prolongar la crisis política, y ante el debilitamiento de su postura tras los comicios, Zelaya afirma sin aportar un solo dato que corrobore lo que dice que los técnicos del Tribunal Supremo Electoral (TSE) "cometieron un grave error" en suministrar las cifras de participación.
El ex presidente, que había llamado al boicot, predijo que menos del 50% de los hondureños con derecho a voto acudirían a las urnas, y sin embargo lo han hecho más de un 61%.