Abdrabbo Mansur Hadi será el primer presidente de Yemen tras la época de Saleh. Estas votaciones así lo refrendarán. Sin embargo, esta teórica nueva etapa se inicia con importantes déficits, por ejemplo en el sistema de votación puesto los votantes ni siquiera cuenta con un documento de identidad unificado.
Además, en determinadas zonas de Yemen, Al Qaeda es la que controla la nación. Desde Estados Unidos, Ali Saleh hizo un llamamiento a sus compatriotas para que votaran (
El País).
Hace unos meses la opinión mayoritaria era que en Yemen estallaría una guerra civil y de hecho, Saleh sufrió un atentado que casi le costó la vida. Desde Nueva York se mostró apaciguador:
“hay que olvidar el pasado y reconstruir lo que ha sido destruido por una crisis provocada por las fuerzas retrógradas, terroristas y separatistas” (
La Vanguardia).
ABC sostiene que en estos comicios “Yemen vota el fin de la era Saleh”, siendo uno de los lemas más empleados en los últimos días “juntos construiremos el nuevo Yemen” pese a que muchos de los votantes consideran el triunfo de Mansur Hadi como una continuación de los años de Saleh ya que aquél es Vicepresidente desde 1994, aunque como matiza El Mundo, es considerada una figura de consenso, incluso por parte de los partidos de la oposición, ya que no participaba en la toma directa de decisiones. Sin embargo, la red de relaciones tribales y militares que generó durante sus más de 30 años de gobierno autoritario pueden tener influencia en el corto y medio plazo (
La Tercera).
Continuando con
El Mundo también se une a la tesis de la incredulidad acerca del posible cambio que pueda tener lugar en Yemen tras estas elecciones y ofrece el testimonio de un activista de la Plaza Taguir:
“las elecciones son un mero trámite y el régimen de Saleh seguirá en su totalidad después de ellas”.
Para La Razón, “Yemen busca aún su revolución” y ofrece el testimonio de Shada Al Jaraza quien dice que no se conforman con la salida de Saleh sino que quieren “un verdadero cambio”. De igual modo, el diario de Planeta ofrece el testimonio del periodista Muhamad Al Gabari para el que la transición debe de seguir su propio ritmo: “la transición política en Yemen tiene que tener su propio ritmo. El país ha sufrido mucho económicamente desde que estallaron las protestas en marzo de 2010 y no se puede cambiar el régimen de la noche a la mañana”.