La oficina de Diario de Navarra, ubicada en la calle Zapatería de Pamplona, ha sido atacada la madrugada de este jueves con un artefacto incendiario. El atentado ha causado daños materiales.
El Gobierno foral ha condenado “rotundamente” el atentado y, en un comunicado de prensa, ha sostenido “la labor de los medios de comunicación es fundamental para la existencia de cualquier sociedad democrática”. Apuntó que “el uso de la violencia siempre es rechazable y lo es aún más cuando con ella se intenta chantajear y amordazar a los medios de comunicación, cuya labor es fundamental para la existencia de cualquier sociedad democrática”.
Según el Gobierno navarro, “quienes ponen en su punto de mira a los periodistas y a los medios de comunicación demuestran una vez más su carácter mafioso y la debilidad de sus argumentos”. Tras solidarizarse “con todos los trabajadores de ese periódico, les ha animado a "seguir desempeñando con total libertad e independencia la importante labor que vienen realizando con un alto grado de profesionalidad”.
El ataque al rotativo tiene lugar justo cuando dos presos de ETA, Joseba Urrosolo Sistiaga y Carmen Guisasola, han señalado en un comunicado que “el primer paso” que debe plantearse la izquierda nacionalista y radical vasca es “el fin de la lucha armada, que es la llave que hay que girar para abrir una nueva etapa”.
Los presos, internados en la cárcel zaragozana de Zuera, piden a “los que permanecen callados porque hasta ahora era difícil mantener posturas críticas a que planteen claramente lo que piensan”. En su escrito, que no ha sido publicado por el diario Gara, afirman que “si lo que queda de ETA sigue como hasta ahora, es a la izquierda abertzale a quien corresponde convencer o imponerse de facto”. En caso contrario, dicen, “unos pocos volverán a imponer su criterio a todos los demás”.