En un referéndum celebrado este miércoles por el Comité de Intercentros de la agencia de noticias EFE -que contó con la participación del 72,14 por ciento de la plantilla-, un 56,55 por ciento de los trabajadores presentes han votado a favor de convocar a una huelga en noviembre. De acuerdo con un comunicado de prensa, el paro de labores se justifica por “el derecho a la negociación colectiva y por el futuro de la agencia”.
Los trabajadores exigen encontrar una postura común en temas tan importantes como la reestructuración de la red de corresponsales y delegaciones, explicación detallada de la integración de algunas secciones, despido de colaboradores, futuro estatuto de la empresa y negociación de los juicios pendientes contra la imposición del trabajo con cámaras de vídeo domésticas.
El sí a la huelga, asegura el Comité de Intercentros, también responde al descontento que entre la plantilla ha generado la “gestión errática” de Alex Grijelmo, director general, a quien le exigen que “respete a los profesionales de EFE”. También recuerdan que el Gobierno del presidente José Luis Rodríguez Zapatero debe cumplir con su “compromiso de dotar a la agencia de un “estatuto Público acorde con el artículo 20.3 de la Constitución”.
El Comité de Intercentros critica a la dirección de EFE porque “en la reunión de la Comisión Negociadora, horas después del referéndum, ha pedido un aplazamiento de quince días para tener tiempo para reflexionar, pero simultáneamente enviaba a los medios de comunicación una noticia en la que falsea de una manera innoble, ajena a cualquier principio de ética periodística, los resultados de la consulta a la plantilla”.
Los sindicalistas aseguran que en esa noticia servida a los clientes de la agencia –que horas después fue anulada-, la dirección “junta en un mismo saco, para su propio y espurio beneficio, los votos del no, en blanco, nulos y hasta la abstención en un totum revolutum que nos hace sonrojarnos de la dirección que guía esta empresa pública, cuyo principal activo en sus setenta años de existencia, además de sus trabajadores, es su calidad y veracidad”.
Despidos encubiertos
Con la amenaza de huelga, los trabajadores y el comité tratan de frenar la decisión de la dirección de EFE de efectuar un recorte de personal en las delegaciones provinciales. El entorno de Grijelmo niega que vayan a registrarse despedidos y asegura que sólo se trata de traslados para optimizar los recursos humanos, tal y como lo refleja el nuevo mapa de delegaciones proporcionado por la empresa pública. Sin embargo, los cálculos de los sindicalistas son muy diferentes: con el plan de Grijelmo, al menos 32 puestos de trabajo estarían en peligro.
Las últimas decisiones que ha tomado la dirección general, mantiene desde hace meses a EFE al borde de un conflicto laboral. Una de ellas, afectó directamente las condiciones de trabajo de la red de corresponsales, periodistas que no figuran en la plantilla. A ellos, la empresa pública les obligó a adoptar un régimen autónomo para poder trabajar. Quienes no aceptaron esa condición, fueron despedidos sin importar su antigüedad o sueldo.
La directiva argumentó que necesitaba homogenizar los contratos de su personal externo porque sus condiciones laborales y salariales eran muy distintas: unos cobraban un sueldo fijo y otros por pieza. Los periodistas que optaron por hacerse autónomos se encontraron con la sorpresa de que el pago por pieza se redujo y que la dirección impuso un máximo mensual. Una buena parte de los afectados demandaron a EFE por “despidos encubiertos”.