Borrador de resolución sobre Siria presentado por los países occidentales y al que se opone Moscú. Lo considera inaceptable. En el mismo, se pide que todo los países adopten sanciones similares contra el régimen de Al Assad (
El País).
El Viceministro de Exteriores ruso, Guennadi Gatilov reflejaba el sentir de su gobierno:
“no podemos apoyar ninguna resolución que incluya el llamamiento a apoyar la salida de Al Assad de su puesto” (
El Correo). El día anterior Rusia había avisado que vetaría, diciendo que apoyaría y escucharía “propuestas constructivas”.
En palabras de Lvrov:
“creemos que nuestro es justo y equilibrado, al contrario de los intentos de aprobar una resolución partidista que condene solamente a una de las partes y que, al hacerlo, fomente el enfrentamiento por parte de la otra, adoptando una posición sin posibilidad de compromiso” (
El Universal).
En el seno de Naciones Unidas aumentan las dudas sobre la misión que la Liga Árabe ha desarrollado en Siria durante las semanas precedentes. Sin embargo, el gobierno sirio sigue afirmando que él y sus fuerzas armadas están siendo las grandes perjudicadas en las revueltas desatadas y como táctica, ha abierto las puertas de los hospitales para que los medios de comunicación vean que “la oposición no está formada por simples manifestantes pacíficos, hay muchos grupos armados, una realidad que durante cinco meses todo el mundo se negaba a reconocer” (
ABC).
Lo que no puede ocultarse es que uno de los sectores que más está sufriendo las consecuencias de los enfrentamientos es el de los niños: 384 han muerto durante estos 10 meses, la mayoría de ellos varones. Así lo refleja el Informe elaborado por el UNICEF (
El Mundo) cuya directora ejecutiva Yasmin Ali Haque afirmó que
“tenemos datos de que hasta el 7 de enero al menos 384 niños fueron asesinados, en su mayoría varones” (
La Vanguardia).
En las últimas jornadas la violencia se ha recrudecido y el Comité de Coordinación Local ha informado que 13 personas han fallecido en Homs como consecuencia de los enfrentamientos (
La Razón).