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LIMA, 18 (Reuters/EP)
Cientos de personas marcharon este jueves en
regiones del sur de Perú en rechazo a la exportación de gas natural hacia
América del Norte, un negocio incipiente en el país sudamericano que desató
temores a que se produzca una escasez en el mercado doméstico, pese a que el
Gobierno asegura que hay suficientes reservas para atender ambas
demandas.
En Arequipa, la segunda ciudad del país, al menos unas 800
personas marcharon portando carteles en repudio a la exportación, mientras que
en Cusco, principal centro turístico de Perú, la mayor parte del transporte
público fue paralizado y piquetes de huelguistas bloquearon durante algunas
horas algunas vías que afectaron el tráfico.
Una portavoz de la firma
Peru Rail, que tiene a su cargo en Cusco la operación de trenes hacia la
visitada ciudadela inca Machu Picchu, dijo que el servicio fue suspendido el
miércoles y el jueves de forma preventiva.
La protesta convocada por
sindicatos, organizaciones civiles y hasta las mismas autoridades, según los
organizadores, se extendió también a Puno, fronteriza con Bolivia, y a Tacna, en
la frontera con Chile.
El gas natural peruano, que proviene de los campos
de Camisea situados en una localidad andina del Cusco, será exportado a México
por la española Repsol-YPF.
"El gas es vital para el desarrollo del sur
de Perú y no estamos convencidos que haya también gas para la exportación",
afirmó el presidente de la región del Cusco, Hugo Gonzáles.
TRASFONDO
POLÍTICO
Pero el presidente de Perú, Alan García, consideró que las
protestas tienen un trasfondo político dado que se acercan los comicios para
elegir a las nuevas autoridades regionales en Perú, claves para las elecciones
presidenciales de 2011.
"Lo que intentan hacer algunos es convertir el
tema del gas, en base a malas informaciones vertidas, en un tema electoral",
afirmó García. "El volumen de gas que tiene nuestro país, y estamos seguros
conforme avancen la perforación y la exploración que ésta va aumentar, garantiza
por bastantes años todo el consumo interno que requerimos y la exportación a la
que Perú ya se comprometió", aseguró.
En Lima, al menos 300 personas
marcharon por la ciudad y llegaron hasta el Congreso, donde legisladores del
opositor Partido Nacionalista --luciendo una camisa corta con letras rojas en el
pecho que decía "gas de Camisea para los peruanos"--, les recibieron en apoyo a
la protesta. En ninguna de las marchas hubo violencia o enfrentamientos de
consideración con la policía.
La semana pasada, García inauguró en Lima
la primera planta de licuefacción de gas natural de Sudamérica con miras a su
exportación. El presidente peruano dijo que el contrato de exportación de gas
permitió la concreción de millonarias inversiones en el país y advirtió de que
"podrían significar para Perú enormes costos si lo interrumpen".
RECLAMAN
GASODUCTO
El Gobierno peruano anunció en mayo que en los lotes de Camisea
y adyacentes existen aproximadamente 15 TCF (billones de pies cúbicos de gas)
"recuperables", de los cuales sólo 4 TCF serán exportados durante los próximos
18 años. El dato es mayor al registro previo de 8,79 TCF de reservas y que las
autoridades del sur de Perú, tradicionalmente radicales, afirman que es la
correcta.
Gonzáles dijo que busca que el Gobierno le asegure por lo menos
2 TCF para el sur de Perú, para que sea viable el plan de construir un gasoducto
andino que atienda a ese mercado donde operan principalmente grandes compañías
mineras.
Las firmas encargadas de ejecutar el proyecto del gasoducto
andino son las brasileñas Petrobras y Odebrecht y una filial de la
estadounidense Conduit Capital Partners, con una inversión estimada de 1.500
millones de dólares. El único gasoducto instalado en Perú es el que transporta
este combustible desde los campos Camisea hasta la costa de Lima en el Pacífico
Sur, a través de una red de unos 700 kilómetros que atraviesa los Andes del
país.
EFECTOS EN EL TURISMO
Así las cosas, el ministro de Turismo
y Comercio Exterior, Martín Pérez, advirtió este jueves de que este sector
podría verse afectado por las protestas. "Más que la crisis internacional me
preocupa que la gente salga a la calle, que haga revueltas y eso genera un
desasosiego y una cancelación inmediata de las reservas", señaló Pérez en una
conferencia con periodistas extranjeros.
"Lo que me preocupa es que en
estos próximos meses, donde tenemos elecciones locales regionales (...) hay
gente que se está acostumbrando a que para poder expresar su posición política
tiene que salir a tomar la calle", afirmó el ministro.
Pese al golpe que
supondrían las protestas para el turismo nacional, el ministro afirmó que su
cartera mantiene la meta de recibir unos 2,2 millones de visitantes este año.
Además, precisó que la entrada de turistas por el aeropuerto limeño, que
concentra el 60% del flujo de pasajeros, anotó un alza interanual del 7,4% en
mayo tras tres meses en retroceso.
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