En el estado de Virginia se cumplieron este martes unos pronósticos que auguraban la victoria del republicano Bob McDonnel en las elecciones a gobernador. Con el 93 por ciento de los votos escrutados, contaba con el 59 por ciento de los votos frente a un 41 por ciento de su rival demócrata, el antiguo fiscal general del estado Creigh Deeds. Esta derrota de su candidato es especialmente importante desde un punto simbólico para el presidente de EEUU, Barack Obama, puesto que se implicó personalmente en su campaña hasta el punto de participar en dos ocasiones en ella. Además, estos comicios se consideraban claves para conocer si el estado, tradicionalmente republicano, se había afianzado para los demócratas después de que el actual inquilino a la Casa Blanca se convirtiera en el primer candidato de su formación de vencer en este territorio desde 1964.
Quienes sí lograron un estado tradicional feudo de sus rivales fueron los republicanos en Nueva Jersey, estado donde Chris Christie venció en las elecciones a gobernador al obtener un 48,9% de los votos frente al 44,5% obtenido por el demócrata Joe Corzine con el 99% escrutado. Aunque las encuestas daban por vencedor al compañero de partido de Obama, el resultado no fue ninguna sorpresa debido a lo apretado de las previsiones. En las presidenciales este estado también apoyo al actual mandatario, como viene haciendo con los candidatos demócratas desde 1979. Corzine contó con el apoyo personal del inquilino de la Casa Blanca, que se trasladó para participar en su campaña en tres ocasiones. Eso no impidió que no lograra ser reelegido, algo que desde la aprobación de la actual constitución del estado en 1949 tan sólo había ocurrido en una ocasión.
Fracaso de Sarah Palin
En las elecciones para ocupar el puesto del pequeño Distrito 23 de Nueva York los republicanos se jugaban mucho más que lograr ese escaño. Estaba en juego la propia estrategia del partido. La ex candidata a vicepresidenta de EEUU Sarah Palin,el gobernador de Minnesota, Tim Pawlenty, y el ex congresista Dick Armey decidieron apoyar al candidato del pequeño Partido Conservador de Nueva York, Doug Hoffman, frente a su compañera de formación Dede Scozzafava. Esta última se retiró de la campaña el sábado ante unas encuestas nada favorables. A partir de ese momento, el Partido Republicano pasó a apoyar al candidato conservador.
De haber vencido Hoffman se hubiera podido imponer una identidad republicana en la que se sacrificaría al votante moderado para afianzar a los sectores más conservadores de la sociedad estadounidense. Sin embargo, en esta ocasión la estrategia no ha funcionado y el candidato apoyado por Sarah Palin ha fracasado frente al demócrata. Con el 77 por ciento de los votos escrutados, Bill Owens se convertiría en el sucesor del republicano John McHygh al vencer con un 49% de los apoyos frente al 45% de Hoffman. De todos modos, la tensión se mantendrá debido a que apenas separan 4.000 papeletas a los candidatos los resultados definitivos podrían retrasarse incluso días.
Obama trata de mostrar tranquilidad
El portavoz de la Casa Blanca Robert Gibbs trató de demostrar que Obama no concedía importancia a estos comicios diciendo, durante la noche electoral, que el presidente estadounidense no estaba siguiendo los resultados. Gibbs quiso transmitir tranquilidad de parte del mandatario y dijo: "Dudo que las elecciones locales en Nueva Jersey y Virginia determinen el éxito político o legislativo de los partidos en el futuro", según informó Europa Press.
No obstante, el Partido Republicano se mostró entusiasmado y dijo que con los resultados electorales, los votantes habían lanzando un mensaje de "alerta" a los demócratas y a la Casa Blanca y aseguró que estaban cansados "del gasto masivo de la administración, del despilfarro y de los excesos de Washington", recalcó Eric Cantor, "número dos" del grupo republicano en la Cámara de Representantes.