Los contratistas estadounidenses Keith Stansell, Marc Gonsalves y Thomas Howes fueron liberados tras cinco años de secuestro junto a Ingrid Betancourt en la operación ´Jaque´ junto a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt el 2 de julio de 2008. Los tres desempeñaban labores de vigilancia antinarcóticos y fueron capturados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia en una zona selvática del sur de Colombia después de que derribaran el avión en el que viajaban según su versión, que recoge la demanda, informó el diario El Tiempo.
Sin embargo, según informa Europa Press, esto contradice la versión del terrorista Ricardo Palmera, alias "Simón Trinidad", condenado a 60 años de prisión el pasado enero de 2008 por este secuestro. Según dijo en el juicio, el avión Cesna en el que viajaban los contratistas sufrió una avería en la única turbina del aparato que se apagó en pleno vuelo, lo que les obligó a realizar un aterrizaje forzoso. El miembro de las FARC dice que los miembros de esta organización dispararon contra el avión cuando vieron que se precipitaba al suelo.
Los demandantes acusan a terroristas como "Simón Trinidad", que dirigía entonces un frente del Bloque Caribe de las FARC, y Omaira Rojas Cabrera, alias "Nayibe Rojas Valderrama", "Sonia" o "Comandante Sonia" y ex jefa de finanzas del bloque sur de las FARC (ambos presos en Estados Unidos) de provocarles lesiones físicas y mentales durante su cautiverio. Sin embargo, la mayor parte de los acusados viven en libertad en Colombia, por lo que la trascendencia de la demanda está en entredicho.
Acusan a las FARC de controlar la producción de droga en Colombia y de estar implicados en el narcotráfico "dirigido a Estados Unidos y sus ciudadanos, más allá de las fronteras de Colombia". Los demandantes identifican además a decenas de miembros del grupo armado, incluidos muchos jefes de la organización.
Acusan a estos últimos de ser "terroristas implicados en el terrorismo internacional, incluido con premeditación, violencia políticamente motivada, amenaza con violencia, secuestros, asesinatos y otras actividades relacionadas con el terrorismo perpetrados contra objetivos no combatientes, incluidos los nacionales estadounidenses, cometiendo acciones de terrorismo directas en las fronteras nacionales e internacionales para influir en la política estadounidense y colombiana".
Los tres supervivientes piden una compensación por "lesiones y sufrimientos físicos y mentales pasados y futuros, discapacidad, desfiguraciones, angustia mental, pérdida de capacidad para disfrutar de la vida, estrés emocional y pérdida de cinco años y medio de vida", según recoge la demanda difundida por el diario estadounidense The Tampa Tribune.