Un ratito a pie y otro andando

Se lleva ahora el mimetismo del poder con el ciudadano que sufre la crisis.

El tajo que se le está metiendo al parque oficial de vehículos en ayuntamientos y comunidades autónomas de España es considerable. Entre la crisis económica, la necesidad imperiosa de dar algún ejemplo al sufrido personal y las promesas electorales, se han apeado del coche oficial un buen número de políticos. Bueno, apearse, apearse, tampoco. Se reducen servicios, se limitan trayectos, se restringen usuarios y desplazamientos. Algunos vehículos de alta gama se han cambiado por otros de una gama más modesta y todo ello contribuye a transmitir una imagen de austeridad y abstinencia muy positiva.
Normalmente, el que decide el recorte es el que no merma sus atenciones de locomoción personal. El cambio tampoco puede ser fulminante porque hace falta un periodo de gradual aclimatación al suelo. Al político hay que depositarlo en tierra firme de forma progresiva y sin brusquedades después de tantos años de inmunidad circulatoria.
Está bien que los que mandan disfruten como el resto de los ciudadanos de los servicios públicos de transporte. Hay que decir además que estos han mejorado una enormidad en los últimos tiempos. En Madrid, por ejemplo, el metro o el autobús urbano compiten en confort con cualquier otro medio.
Y es que empieza a mirarse con recelo y acritud al que se sube o se baja de un coche oficial junto a un portal o un restaurante. Se lleva ahora el mimetismo del poder con el ciudadano, la discreción y hermandad con los que sufren la crisis, que son muchísimos, en todos los detalles.
Caminar tiene también la ventaja de contribuir a la salud del viandante. Acerca a los representantes con los representados. Aproxima la púrpura al valor real de las cosas, a la vida cotidiana del común de los mortales. Descubre itinerarios ignotos y rutas fantásticas. Vamos, que es sanísimo desde cualquier punto de vista. Los beneficios para el peatón son inagotables. Antes de entrar dejen salir.
Remodelación del Gobierno sin la menor trascendencia

Sólo queda llamar a las urnas y acortar la agonía que, en términos de erosión económica, está sepultando la salida.

Lo que cabe esperar del gobierno socialista a estas alturas de la película lo ha puesto de relieve con toda claridad la remodelación ministerial provocada por la salida de Rubalcaba. Ninguna novedad, ningún revulsivo, ninguna esperanza, ningún aliento; nada que indique que las cosas van a cambiar un ápice. Más de lo mismo, es decir, más crisis y menos eficacia gubernamental para combatirla.
El agotamiento político de Zapatero llega incluso al extremo de no generar la más mínima expectación con los cambios en el Ejecutivo. Una circunstancia insólita en un sistema democrático que hay que atribuir a la inmensa desconfianza social y al profundo recelo popular que se proyectan sobre cualquier cosa que haga o intente este Gobierno. El margen, casi nulo, que pudiera existir tras el 22-M para que renazca una convicción positiva sobre el curso de la crisis, se ha extinguido completamente. Sólo queda llamar a las urnas y acortar la agonía que, en términos de erosión económica, está sepultando la salida. La pérdida de un tiempo precioso es fatal.
Da lo mismo, Blanco como portavoz que Camacho en Interior; Salgado aupada a la primera vicepresidencia o Chaves a la segunda. Ninguno de esos cambios tiene alguna trascendencia práctica o útil para crear el clima de certidumbre y de futuro de los que hoy carecemos. Son puros movimientos tácticos, defensivos, partidistas.
Me lo dijo Pérez

ha intentado empezar de cero ante un auditorio plagado de perdedores

Que no estuvo en Mallorca como el de la conocida canción de Los 3 Sudamericanos, sino en la puesta de largo para oficializar su candidatura a la presidencia del Gobierno en el Palacio de Congresos de Madrid. Me lo dijo Pérez en una ceremonia ofrecida en directo al orbe audiovisual por la televisión pública. Un orbe que sesteaba en algunos pasajes del discurso –sucede con los políticos grises- pero que estuvo atento a lo fundamental. Y lo fundamental es que Pérez, Alfredo Pérez Rubalcaba, llamado puro cambio en el lenguaje burlón y coloquial, no estuvo a la altura de la expectación creada; seguramente porque la expectación tenía pocos mimbres para crearse en una elevada cantidad.
A mí, para ser claro, este hombre me da cierto miedo. Un miedo conjetural y no físico. Tal vez por la asociación de ideas entre sus responsabilidades y las zonas más oscuras de los gobiernos socialistas; por las mañas menos virtuosas que amigos, adversarios, periodistas y hasta compañeros de partido no tienen reparo en imputarle; por el estilo artero que se le reconoce y la dialéctica adobada de negras intuiciones que se desprende de su oratoria. No sabría decirlo mejor. Me inquieta, me asusta cuando dice, por ejemplo, que él nunca se arruga.
Pérez se ha hecho de nuevas. Cual primerizo y fogoso candidato ha intentado empezar de cero ante un auditorio plagado de perdedores y viejas glorias del socialismo patrio. Lo más importante siempre es lo que falta por hacer, asegura. Yo creo lo mismo, pero me da pánico que Pérez se encargue de ello otra vez.
Rubalcaba hasta en el gazpacho

las encuestas anuncian que tiene menos futuro que un águila con vértigo

A pesar de las tórridas temperaturas que soportamos es evidente que están empeñados en que hablemos de Rubalcaba, puro cambio, un día sí y otro también. Sudar la gota gorda es poco, el ejercicio es agobiante. Entre que no se va del Gobierno, aunque la mezcla de intereses resulta ya más que incompatible, y que cada declaración pública que hace es un monumento a la inconveniencia, no nos libramos de Rubalcaba, y eso que las encuestas anuncian que tiene menos futuro que un águila con vértigo. Da lo mismo, Rubalcaba hasta en el gazpacho reparador.
Pedir consejo a los diplodocus del PSOE, tipo Felipe González, Almunia o Borrell, ha sido la penúltima iniciativa de Rubalcaba. Allá él, dirán algunos. Cada uno se suicida como quiere y desde luego el consejo de González y sus mariachis a estas alturas de la historia de España no brinda nada bueno, útil, provechoso ni interesante. Mejor para sus adversarios, se repite.
Si el pasado lunes fue María Dolores de Cospedal la que calificó de "casi delictivo" tener la solución contra el paro y no aplicarla, en alusión a unas declaraciones de Rubalcaba en las que aseguró que sabía lo que había que hacer para que en España se crease empleo, Soraya Sáenz de Santamaría r ha reclamado en el Congreso de los Diputados la "inmediata dimisión" de Rubalcaba por entender que su permanencia en el Ejecutivo supondría "abuso de poder, incompatibilidad manifiesta y arbitrariedad".
Aguanta en el triplete oficial (vicepresidente, Interior y portavoz) porque le permite un protagonismo que no tendría de ninguna forma como un simple candidato, lastrado por su pasado político, por el presente que le añade Zapatero y por el futuro aciago que cabe depararle. Pitos, flautas y un monotema. ¿Qué habrá desayunado hoy Rubalcaba?
La alternativa necesaria

La salida de la crisis debe hacerse manteniendo la política social

Mariano Rajoy presenta una alternativa completa para salir de la crisis con 90 medidas de apoyo a las familias, la vivienda y los empresarios.
Entre otras cosas, el Partido Popular propone una bajada de impuestos para reactivar la economía. Aplicar un tipo superreducido de IVA del 4% al turismo. Aplicar un 20% en el impuesto de sociedades a las PYMES con cifras de negocios inferior a 5 millones de €, eliminando las limitaciones anteriores.
Se puede hacer mucho más para crear empleo, por lo que proponen: subvención de 3 mil € para la contratación el primer trabajador de una empresa de nueva creación. Reducir hasta un 20% las cotizaciones por contingencias profesionales de la Seguridad Social. Crear una deducción en el IRPF del 20% de los gastos de formación para profesionales autónomos. Crear una deducción en el IRPF del 10% para personas que financien proyectos de emprendedores.
El Partido Popular no se resigna con el paro juvenil y prioriza a los jóvenes como motor para salir de la crisis. Quieren bonificar el 100% de las cotizaciones a la Seguridad Social para la contratación de menores de 30 años. Establecer créditos blandos para desarrollar actividades empresariales entre los jóvenes. Aumentar hasta el 100% la capitalización de la prestación por desempleo para los jóvenes menores de 35 años cuando el importe se destine a crear una empresa o a mejorar su formación. Permitir que los fondos de una cuenta ahorro vivienda puedan destinarse también a crear una empresa o a formación.
La salida de la crisis debe hacerse manteniendo la política social. Aprobar un Plan Inclusión Social, con medidas eficaces para combatir la pobreza. Restablecer las prestaciones de 500 € anuales por cada hijo menor de 3 años.
Garantizar la financiación del 50% del gasto en Dependencia en función de la prestación del servicio por parte de la Administración General del Estado.
Medidas para garantizar el acceso a la vivienda en condiciones dignas, restableciendo la deducción para compra de vivienda habitual en el IRPF.
Carta de ajuste

. Como en la popular ranchera "estas que te vas y te vas y te vas y te vas y te vas y te vas y no te has ido"

Despedida y cierre. Zapatero dice adiós. Se va, pero se queda todavía un ratito. Aguantará en la poltrona hasta que el PNV diga otra cosa y no cuente con su apoyo. Para el resto de los grupos estamos ya en tiempo de descuento. El debate sobre el estado de la Nación ha evidenciado la soledad del Gobierno y el punto y final a una trayectoria política que comenzó en la opulencia y acaba en la más absoluta penuria.
Zapatero ha quemado en la tribuna del Congreso de los Diputados las últimas excusas, los últimos fuegos artificiales para tratar de convencer a los españoles de dos cosas imposibles: que es consciente de la crisis y que está haciendo todo lo posible y más eficaz para combatirla. Estos mensajes no cuelan a estas alturas de ninguna forma. Son únicamente un brindis al sol, palabras a humo de pajas.
El broche de Zapatero resulta un tanto agónico y afligido. Como en la popular ranchera de José Alfredo Jiménez “estas que te vas y te vas y te vas y te vas y te vas y te vas y no te has ido”. Cada día que pasa sin convocar elecciones es un día perdido, un derroche. Retrasar la recuperación sólo sirve para agrandar sus peores efectos. La gente quiere opinar en las urnas, desea firmemente que haya un giro copernicano en la situación, anhela ver la luz al final del túnel, ambiciona volver a tener confianza en el futuro.
De momento y en ausencia de programación: carta de ajuste. Es lo que hay.
La Nación hecha unos zorros

El presidente del Gobierno se inmola en esta pira parlamentaria frente a Rajoy para escenificar su agonía.

La primera anomalía del último debate sobre el estado de la Nación de la era Zapatero es que uno de los dos principales contendientes no va a intervenir. Rubalcaba verá los toros desde la barrera del banco azul. El presidente del Gobierno se inmola en esta pira parlamentaria frente a Rajoy para escenificar su agonía.
En esta legislatura han perdido su empleo 2.273.000 personas en España. Hay casi 2 millones de parados que no reciben prestación alguna. Más de un millón de familias tienen a todos sus miembros en el paro.
España sigue a la cola del crecimiento económico de Europa, con un 0,7%. En esta legislatura han desaparecido más de 150.000 empresas. El déficit comercial ha seguido aumentando. Las subidas de impuestos han empobrecido a los españoles y no han aumentado la recaudación.
La deuda del Estado se dispara un 70% y llega al medio billón de euros: casi 30.000 euros por contribuyente. La desconfianza internacional en el gobierno socialista ha aumentado la prima de riesgo de España de 70 a 288 puntos básicos. El dinero que el gobierno obtuvo de congelar las pensiones se lo tendrá que gastar en el sobre coste de la deuda generado por la desconfianza. Desde que el gobierno socialista suprimió en 2005 el techo de gasto que había establecido el PP, la deuda autonómica se ha duplicado.
España retrocede nueve puestos en el Índice de Competitividad en sólo un año: cae del puesto 33 al 42 en el Índice de Competitividad Global. El crédito sigue cerrado para las empresas y particulares porque lo monopolizan las Administraciones.
Este es el repaso al panorama que ambienta el debate político más importante del año.
Crisis y drogas

España está a la cabeza de Europa en el consumo de cocaína 

Con motivo del Día Internacional de la lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas, que se conmemoró el domingo, hemos vuelto a escuchar que España desempeña un desgraciado papel de liderazgo en la materia. A la cabeza de Europa en el consumo de cocaína (según el Observatorio Europeo de las drogas) y con una edad cada vez más baja en alcanzar la drogodependencia.
La crisis económica, que tan devastadores efectos está teniendo sobre cualquier actividad, no parece suponer un freno a la extensión de las drogas.
El Grupo Popular en el Senado va a defender una moción en la Comisión de Educación para solicitar al Ministerio de Educación que elabore, en colaboración de las comunidades autónomas, un plan de prevención del consumo de drogas y alcohol en todos los institutos y se dote a los centros de instrumentos para llevar a cabo con eficacia esta iniciativa.
A juicio de los ´populares´, los planes que se han puesto hasta ahora en marcha en algunos centros están teniendo "resultados limitados" y los trabajos de campo indican que existe una "especial dificultad" a la hora de combatir el consumo de alcohol por la "aceptación social que tiene". Por otra parte, consideran que, aunque las drogas están prohibidas en escuelas e institutos, se produce "trapicheo" en las cercanías de los centros. En Madrid, por ejemplo, los casos de consumo de drogas en los entornos escolares aumentaron un 75% el año pasado y el consumo y posesión de drogas entre los escolares madrileños aumentó un 53% con respecto a 2009.
Asimismo, señalan que los padres deben "implicarse mucho más" y los programas de prevención deberían hacerse en todos los colegios.
Parece una iniciativa sensata y muy conveniente. La única pega es que acaban de iniciarse las vacaciones escolares y por tanto, mientras se elabora y aprueba el pretendido plan, donde hay que actuar, de forma inmediata, es en los centros de ocio juveniles y en cualquier otra parte donde la estrategia de prevención sea útil.
Combatir el frío

Ser el jefe de los que pierden es razonablemente confortable en una democracia 

El PSOE se pertrecha para la travesía del desierto. Hay una paulatina y creciente desbandada de líderes y de menos líderes socialistas que acaparan los camellos disponibles. Contrariamente a la regla de San Ignacio de Loyola, en tiempos de turbación hacen mudanza a los cobijos más cómodos que tienen a su alcance. Por ejemplo, dos candidatos que han sido duramente batidos en las urnas el pasado 22-M en Castilla y León y Madrid, Óscar López y Tomás Gómez, se han apresurado a adjudicarse un escaño en el Senado como una suerte de inexplicable recompensa. Otros altos cargos, casi siempre los del área económica tomando la delantera, se van recolocando en organismos reguladores varios, canonjías, fundaciones, etc…Todo abrigo es poco cuando hace tanto frío fuera.
La preocupación de muchos dirigentes del PSOE por su futuro es lógica y humana tras el inclemente aviso del 22-M. Ser el jefe de los que pierden es razonablemente confortable en una democracia pero los beneficiarios están contados y sólo se hacen un hueco los más fuertes. Las víctimas de una derrota electoral cantada se inquietan nerviosamente.
Ni que decir tiene que si esto pasa en el PSOE, entre apreturas, desánimos y previsiones de dieta severa, en el PP sudan la gota gorda ante el esplendoroso futuro que les espera si las cosas salen como parece. Administrar con inteligencia los restos del naufragio es tan importante como hacerlo con una plétora de nuevas responsabilidades.
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