Según publica The Guardian, el fallo "ignora el testimonio de tres peritos del sindicato iraquí de periodistas citados por el tribunal, todos los cuales dijeron que el artículo no era difamatorio ni insultante y argumentaron que no se justificaba el pago por daños". El rotativo británico ya ha informado de que apelará la sentencia, en la cual se da la razón a la demanda presentada por el servicio de Inteligencia del primer ministro iraquí. El texto motivo del juicio fue publicado el pasado mes de abril.
El ministro de Exteriores británico, David Miliband, expresó su "preocupación" por el veredicto y subrayó que "la libertad de prensa es vital en cualquier democracia", según informa Europa Press. "Si el caso pasa a apelación, pido a las autoridades iraquíes que garanticen que sus tribunales, que son independientes, siguen el proceso debido de acuerdo con la Constitución iraquí", añadió. Por su parte, el editor de The Guardian, Alan Rusbridger, mostró su "consternación" e incidió en que "la libertad significa poco sin libertad de expresión, y significa incluso menos cuando el jefe del Estado intenta usar la ley de difamación para castigar las críticas y la disensión". "Contestaremos de forma contundente ese veredicto", aseguró.
En el artículo en cuestión, el corresponsal iraquí Ghaith Abdul-Ahad citaba a tres miembros del servicio de inteligencia iraquí sin identificar que denunciaban que Nuri al Maliki estaba empezando a manejar los asuntos del país con mano cada vez más autoritaria. Tras la intervención de los tres peritos contrarios al pago de la indemnización, el tribunal convocó a otro nuevo panel formado por cinco miembros. Estos argumentaron que las leyes de prensa iraquíes no permiten publicar textos críticos con el primer ministro o el presidente, así como interferir en los asuntos internos del país. Según denuncia The Guardian, este argumento "parecía pasar por alto que Ghaith Abdul-Ahad es ciudadano iraquí.
El rotativo informa además de las irregularidades de este segundo grupo de peritos. Uno de ellos es el periodista Salah Najin al-Malaki (no es familia del primer ministro), presentador de un programa sobre cuestiones legales en la televisión pública, y progubernamental, Iraqia. Otro de los miembros del panel fue identificado como periodista, pero en ninguno de los doce medios iraquíes de Bagdag contactados por The Guardianpara tratar de localizarle conocían su nombre: Hussein Al Arkabi. Los otros tres testigos del grupo eran abogados.