Tras varias semanas, Irán ha cumplido sus amenazas hacia dos países que han sido de los más activos a la hora de secundar el punto de vista norteamericano, partidario de sancionar económicamente al régimen de Teherán por el desarrollo de su programa nuclear.
Sin embargo, Ali Akbar Salehí mostró predisposición para reanudar las conversaciones nucleares (
El País); de hecho, ya han llegado inspectores de la OIEA a Teherán, justo un día después de la mencionada suspensión de las exportaciones, medida que incluso fue criticada por uno de sus principales clientes, China, cuyo Ministro de Exteriores, Hong Lei, afirmó lo siguiente:
“siempre hemos mantenido el diálogo y la negociación como la vía para resolver las disputas entre países y no aprobamos ejercer presión o usar la confrontación para resolverlos” (
El Mundo).
Estados Unidos y sus aliados (los “
países hostiles”, como los define el gobierno iraní) tienen poca fe en que de esta visita se deriven conclusiones positivas (
La Razón) pese a que el director adjunto de la OIEA, Herman Naeckerts sostenía que
“esperamos tener un par de buenas y constructivas jornadas en Teherán” (
La Vanguardia).
Con estas reiteradas visitas a lo largo del tiempo, la OIEA intenta aclarar qué finalidad real tiene el programa nuclear iraní, puesto que desde Teherán se insiste en que sólo es de carácter civil pero para determinados países de la comunidad occidental contiene una dimensión militar.
Desde el Ministerio del Petróleo se explica, además, que Irán no tiene ningún problema para conseguir clientes alternativos y Hasan Tayik (director General para Europa Occidental del Ministerio de Exteriores iraní), fue incluso amenazador en sus palabras:
“los europeos deben saber que si Irán cambia el destino del crudo que les envía a ellos la responsabilidad será de sus propios gobiernos. Las sanciones no pueden afectar a los iraníes, pero por el contrario tendrá un efecto adverso en la población europea, que está en una situación económica difícil y se enfrenta a un duro invierno” (
ABC).
Como resultado, se ha producido un encarecimiento del precio del petróleo y como bien explica
La Tercera, países de la Unión Europea como Holanda, Italia, Portugal, Grecia o la propia España no están exentos de sufrir las sanciones iraníes puesto que como afirmó Ghalebani:
“ciertamente si las acciones hostiles de la UE contra Irán continúan, las exportaciones de petróleo hacia esos países serán cortadas”.