El País lo resume del siguiente modo: “en economía no hay comidas gratis”, esto Grecia 130 millones de euros pero a cambio de ceder elevadas cuotas de su soberanía fiscal. Así, Atenas ha tenido que aprobar todas aquellas medidas que estableció Bruselas, desde recorte del número de funcionarios hasta recortes en salarios, pensiones y sobre todo, la promesa de que el nuevo gobierno que gane las elecciones seguirá por este camino de austeridad.
Aún con todo ello, se han producido críticas y reproches a la tesis principal consistente en apoyar el rescate a Grecia. En este punto es destacable el punto de vista del Ministro de Finanzas Holandés Jan Kees de Jager para quien la solución sigue siendo un programa con riesgos:
“siempre he dicho que esta crisis no se puede resolver durante una cumbre o en una noche. Pero hemos tomado medidas importantes” (
El Universal).
Clarín enfatiza que Europa “impuso más controles a Grecia y desbloqueó la ayuda” y deberá priorizar los pagos a acreedores frente a cualquier otra partida, pero también explica que el país heleno sigue sin hacer convocatoria oficial de elecciones.
De la reacción en el país heleno nos habla
Página 12 y la caracteriza como “enojada y resentida” y no cree que el cuadro que describe (“Grecia es una tierra de pequeños negociantes, pequeños propietarios de negocios y empleados estatales que son numerosos pero mal pagados. Es poco probable que esto cambie demasiado) vaya a cambiar en el corto plazo.