Al igual que Ahmadineyad, para Ali Akbar Salehi la presencia de Irán en América Latina se ha convertido en una cuestión de estrategia. Sin embargo, este deseo genera inquietud en Estados Unidos y así lo ha mostrado Roberta Jacobson en su reciente por algunos países latinoamericanos.
Irán define su deseo de aumentar la presencia en América Latina como un objetivo estratégico y así lo expresó el Ministro de Exteriores iraní Ali Akbar Salehi, en la reunión mantenida con periodistas e intelectuales latinoamericanos. A todos ellos los invitó a tomar parte en la celebración del 32 aniversario de la Revolución, a la que se refirió en los siguientes términos
“32 años de sanciones y presiones por parte de las potencias hegemónicas contra Irán no han impedido que progrese” (
La Tercera). Sin embargo, para Roberta Jacobson ese interés de Irán (en América Latina) “no es una buena noticia”.
Roberta Jacobson en Argentina
Roberta Jacobson tiempo atrás había sido la encargada de hacer llegar el mensaje de Obama a Fernández de Kirchner de que
“es necesario pagas las deudas”. Con respecto a Malvinas, insistió en la importancia del diálogo entre los dos países implicados y así se lo comunicó a Héctor Timerman (
La Voz de América), aunque también, como dejó claro en la entrevista concedida a Infobae,
“Malvinas no fue la razón de la visita” y sí que tuvo prioridad cómo colaborar en asuntos de seguridad en Centroamérica.
Desde las páginas de La Nación, su columnista Rosendo Fraga, titulaba su artículo significativamente: “
visita de Jacobson: una relación bilateral compleja”, explicando que las relaciones entre Estados Unidos y Argentina, en la primera mitad del siglo XXI no están siendo fáciles, enumerando los desencuentros producidos, pero también concluyendo que, pese a ello, ha tenido una “dinámica propia” que se ha traducido en un buen número de instrumentos bilaterales firmados.
Aún con todo, el objetivo de la diplomática americana era más bien
“avanzar en la resolución de cuestiones económicas y comerciales de larga data” (
Clarín). Jacobson realizaba su primera visita a Argentina, reemplazando a Arturo Valenzuela quien en su día fue fuertemente criticado por unas declaraciones en las cuales reflejó la preocupación de empresarios argentinos por la inseguridad jurídica que caracteriza a América Latina.
Jacobson no es el único invitado norteamericano que ha tenido el gobierno argentino en los últimos días pues también estuvo en Buenos Aires el actor Sean Penn que se pronunció en los siguientes términos en la cuestión de Malvinas:
“el mundo no puede tolerar enfoques ridículamente arcaicos que prolonguen el colonialismo” y pidió que Argentina y Reino Unido extiendan el diálogo y la negociación (
Clarín). Sin embargo, a diferencia de Roberta Jacobson, Penn sí que se reunión con Cristina Kirchner.
Y Whitaker en Nicaragua
Además del viaje efectuado en los días previos por Roberta Jacobson es destacable la actual presencia de Kevin Whitaker (enviado especial del gobierno de Estados Unidos) en Nicaragua, con el objetivo de apoyar la democracia y los derechos humanos en el país centroamericano. Se reunió inicialmente con el Ministro de Exteriores nicaragüense Samuel Santos.
En los próximos días, el Comité de Relaciones Exteriores de Estados Unidos va a debatir sobre dos informes trascendentes: “la influencia de la actividades de Irán en América Latina” y una resolución sobre la democracia en Nicaragua (
El Nuevo Diario). La embajada norteamericana en Managua ha reflejado la visita con un comunicado:
“Whitaker sostendrá reuniones con altos funcionarios del gobierno nicaragüense para abordar temas de interés mutuo”.
En Estados Unidos se mantiene la preocupación por lo ocurrido en las pasadas elecciones de noviembre y las acusaciones de fraude a Ortega, quien en numerosas ocasiones, a su vez, ha criticado duramente a Estados Unidos. Pillys Powers, una de las candidatas a ocupar la embajada de Estados Unidos en Managua, la democracia de Nicaragua “está deteriorada” (
La Voz de América). Así, de cara a las municipales de 4 de noviembre, la oposición sigue exigiendo a Ortega “unas condiciones mínimas”. En palabras de
Fabio Gadea:
“seríamos más que masoquistas si fuéramos como estamos a un proceso electoral viciado como el que se vislumbra” (Univisión).