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De los once jueces que dictaminaron, seis lo hicieron a favor de la inhabilitación. Sólo faltó un voto para que en el combate del AKP con la judicatura hubiera sido derrotado. En su sentencia ha probado que el partido del gobierno lleva a cabo actividades que son contrarias al espíritu laico de la Constitución y de las sanciones económicas no se ha salvado.
¿Se inicia una nueva etapa política en Turquía? La respuesta debería ser afirmativa. ¿Será el AKP el actor fundamental de la misma? Así es…pero debería aprender y tener muy presentes lecciones de estos últimos meses.
La primera de ellas y la principal, es que la democratización y la modernización de la sociedad tienen que estar por encima de los intentos de islamizarla. La segunda, que su país cuenta con un poder judicial independiente y que resuelve de un modo rápido y eficaz pese a las presiones externas a las que se ve sometido. Que el AKP tuviera el 47% de los votos, poco le ha importando para iniciar el proceso.
La Unión Europea, uno de los valedores principales de Erdogan durante estos meses, se ha felicitado por el resultado final. Una sentencia de signo contrario hubiera sido un tremendo revés para las aspiraciones de formar parte del Club de los 27. La reacción de la UE ha sido muy realista y en lugar dar una palmada de felicitación al político turco, le ha exigido que resuelva los problemas que tiene en casa, empezando por el conflicto con los kurdos y continuando por asegurar un respeto escrupuloso de los derechos y las libertades.
Erdogan tiene ahora el futuro despejado para resolver los muchos interrogantes que envuelven a su país, en especial el campo económico. A la subida del precios de los alimentos se ha sumado durante la crisis política e institucional de estos meses, los problemas bursátiles. La trama Ergenekon y el atentado del domingo 27 exigen su inmediata clarificación. Ésta tiene que estar al margen de cualquier intento gubernamental por obtener réditos políticos. |