El autor es Paul Ekman, el popular psicólogo inspirador de la serie de televisión Miénteme, protagonizada por Tim Roth, emitida por la Fox en EEUU, ha cosechado 7,6 millones de media de audiencia siguiendo las microexpresiones faciales en diferentes situaciones. La tesis es que las expresiones faciales son universales, en tanto que los ademanes son específicos de cada cultura.
El doctor Ekman, experto en el estudio de las emociones y profesor de Psicología de la Universidad de California (San Francisco), le enseñará, entre otras muchas cosas, que las pupilas dilatadas y el parpadeo pueden indicar la presencia de una emoción; que el rubor puede ser signo de vergüenza, rabia o culpa; que ciertos ademanes son indicio de un sentimiento negativo; que una manera de hablar más veloz de lo habitual y en un volumen más alto tal vez denote ira, temor o irritación…
Y éstos son sólo algunos de los indicadores que el autor utiliza para distinguir la realidad de la ficción: averiguar el motivo de que las personas cometen errores al mentir, como de hecho lo hacen. Tanto en su casa como en su lugar de trabajo, esta guía le ayudará a aprender qué aspectos no verbales de la comunicación debe usted fijarse para saber si le están diciendo la verdad. Para poder ayudarnos, se incluye un cuestionario de 38 preguntas que le permitirán descubrir cualquier tipo de engaño.
Basándose en sus propias investigaciones y en las experiencias explicadas por profesionales de los cuerpos de seguridad, se señalan los ocho condicionantes que hacen máximas las probabilidades de distinguir con éxito si una persona miente o dice la verdad. Y en ciertas ocasiones es muy relevante, como afirma el autor: “ya no me sorprendió cuando me preguntaron si sería capaz de ayudar a los funcionarios que llevaban a acabo negociaciones internacionales del más alto nivel para que detectase las mentiras del otro bando”.
A parte de los candidatos políticos y los cónyuges adúlteros, el responsable de selección de personal de una empresa, el experto en interrogatorios policiales, el agente de información o el ejecutivo de un banco encargado de otorgar los préstamos sólo pierden si los mienten, y para ellos cumplir bien con su cometido significa descubrir al embaucador.