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Barbieri. Música, fuego y diamantes
Con el fin de rendir un merecido homenaje a Francisco Asenjo Barbieri (1823-1894), la Biblioteca Nacional de España y Acción Cultural Española han organizado una exposición donde se hace un recorrido por la vida y la obra de este músico madrileño.
Actualizado 17 marzo 2017  
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Elena Casas Castells   
La música española le debe mucho a Barbieri, ya que fue un destacado compositor. Incansable musicólogo, es responsable de la recuperación y edición del patrimonio musical antiguo español, gracias a haber publicado el Cancionero musical de los siglos XV y XVI, que contiene transcripciones de 459 manuscritos de la Biblioteca del Palacio Real, así como detalladas anotaciones biográficas.
 
 

La zarzuela fue el género que cultivó con gran acierto, contribuyendo a la recuperación del mismo, después de más de un siglo de olvido. Su aportación se enmarca dentro de los intentos, junto a otros compositores, por dotar a nuestro país de un teatro musical propio, acabando así con la primacía ejercida durante mucho tiempo por la ópera italiana. De hecho, fundó con autores como Gaztambide, Ynzenga, Hernando y Oudrid la “Sociedad Artística”, consiguiendo la consolidación de este género.
 


Su capacidad como organizador y gestor le llevaría a protagonizar la mayor parte de las iniciativas que tendrán consecuencias para el cambio de nuestra música: la promoción de asociaciones teatrales con idea de activar un teatro lírico español; la construcción del Teatro de la Zarzuela como templo lírico nacional; las acciones que condujeron al inicio de la vida sinfónica en Madrid; su dura lucha por introducir la música en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, con la oposición de la mayor parte de sus miembros; sus disputas, encuentros y desencuentros a favor de la ópera nacional; sus luchas a favor de los derechos de autor de los músicos; su faceta como bibliófilo y organólogo en defensa del patrimonio nacional; y su labor como historiador e investigador.


La exposición se encuentra dividida en cinco secciones, en donde se analizan tanto su faceta como creador lírico como la de gran investigador de la historia de la música:

El hombre. Este apartado se centra en Barbieri como figura pública, en su círculo de amistades, que incluyen escritores, artistas, políticos, científicos, etc. Barbieri fue un miembro destacado en los numerosos círculos literarios del momento, así como en las relaciones que se fundamentan en los vínculos e intereses literarios o científicos, como es el caso de su amistad con Marcelino Menéndez Pelayo o Gaspar Núñez de Arce, con quien trabajó en el tema de los derechos de autor. Con ellos y otros muchos, mantuvo una relación muy estrecha.

Respecto al círculo político, Barbieri se acercó a él, intentando recuperar el peso de la música española. Fue amigo de Leopoldo O’Donnell, Emilio Castelar, Cánovas del Castillo, y otros muchos como Serrano, Mateo Sagasta o Narváez.

Además de contar con el apoyo de políticos, también se granjeó una considerable relación de amistad con la clase aristocrática y noble de nuestro país. De hecho, buscó acercarse a aquellos que tenían claras afinidades musicales o teatrales. Al mismo tiempo, se dirigió a ellos buscando un mecenazgo. En ese sentido, contó con la amistad de los duques de Alba, de Medinaceli, con los marqueses de Castellanos de Salamanca, y con de Cubas, Portugalete y los condes de Vétera, La Vega y San Luis.

Por último, un círculo muy unido a él sería el de los bibliófilos. Barbieri fue socio fundador de la Sociedad Española de Bibliófilos y el coleccionista de obras musicales más importante de la historia española. Esta pasión por los libros le llevó a contar con una relación estrecha con Pascual Gayangos, Facundo Riaño, Eduardo Mariátegui, Juan Carreras…

La obra musical comprende dos apartados de esta muestra. Dotado de una enorme facilidad para la creación, Barbieri poseía una extraña facilidad instructiva. Era un perfecto conocedor de las corrientes musicales que imperaban en Europa. De hecho, la trascendencia de su acción musical se convirtió en una lucha por una lírica nacional propia de un hombre que pensaba en términos teatrales.

En estos momentos, nuestro país sufría un predominio de lo italiano, de la que nace nuestra historia operística. Dentro de este mundo italianizante, los músicos españoles comienzan a componer según los cánones italianos, con obras en esta lengua y con la casi imposibilidad de destacar. Esta situación creará una tensión que vertebra nuestra ópera, unido a las crecientes tendencias nacionalistas hispanas. Lo que ahora se busca es construir un camino alternativo: el drama lírico nacional desde nuestra lengua, historia, cultura. En ese sentido, Barbieri será el que trabaje con más intensidad, optando por la zarzuela, que verá en ella la mejor forma de diversión, así como una gran fábrica de teatro lírico.


La zarzuela se planteó, además, sin ayuda oficial, sostenida por la burguesía y una clase media que se entregó al género y que convirtió a España en uno de los países más líricos del mundo por producción y consumo. En este sentido, en compañía de Emilio Arrieta y Joaquín Gaztambide, organizó una sociedad para crear un teatro de la zarzuela, el que inauguró el 10 de octubre de 1856 como Teatro de la Zarzuela, en la calle de Jovellanos. Y en 1859 fundó una orquesta de conciertos.


Barbieri compuso unas setenta zarzuelas. En 1850 debutó, en este campo, con Gloria y peluca, a las que le siguieron Juego con fuego (1851), Los diamantes de la corona (1854), Pan y toros (1864), y la más conocida y popular, El Barberillo de Lavapiés (1874). Dentro de estas obras introdujo la esencia de la música folclórica española cambiando con ello el curso del teatro lírico español. Todo ello revela cómo fue uno de los principales creadores de la zarzuela moderna.


El ideólogo y activista. Barbieri defiende, de continuo, nuestro carácter nacional, sus tradiciones y costumbres, los bailes y cantos tradicionales, a la hora de fundamentar nuestra lírica. Su actividad restauradora y reformadora se sostienen en la historiográfica y la musicológica. De ahí se fundamenta el ideólogo que se muestra como historiador, musicólogo, bibliófilo y organólogo. Junto a otros compositores como Eslava, Soriano, Saldoni, Carmena y Millán, iniciarán la historiografía musical española.

Barbieri y la Biblioteca Nacional de España. Uno de los motivos fundamentales de esta muestra es la inmensa donación que Barbieri realizó a la Biblioteca Nacional, poco antes de morir, el 18 de febrero de 1894, ante sus amigos Marcelino Menéndez Pidal y el director de la Biblioteca Manuel Tamayo y Baus, en la que se incluyen documentos de extraordinario valor. Todo ello es fruto de su pasión bibliófila, junto a una labor destacada que ejerció como historiador y documentalista, además de la fortuna que atesoró a lo largo de su vida profesional.


La Biblioteca Barbieri, como así se ha denominado a este legado, comprende una rica colección de manuscritos, incunables, libros impresos, partituras, trabajos personales, así como una cuantiosa correspondencia y una serie de borradores para una historia de la música española y de nuestro teatro lírico. Además de esta colección bibliográfica, se encuentran los llamados “Papeles Barbieri”, un archivo que reúne un número destacado de documentos manuscritos adquiridos o escritos por el músico, y que incluye un rico epistolario con personalidades de lo más variado vinculados con la vida política, social, económica, que hacen de esta colección una fuente esplendida para conocer la realidad histórica y cultural de nuestro país en el siglo XIX.


Barbieri pertenece a lo mejor de la musicología del siglo XIX, pero también a la cumbre de nuestra creación musical. En palabras del comisario de la exposición, Emilio Casares, “es uno de los grandes músicos del teatro musical del ochocientos europeo y, por supuesto, de la historia musical española”.


Elena Casas Castells
Doctora en Historia del Arte y Documentalista.
elenacc08@gmail.com

https://nuevasmiradasdemadrid.com/
 
BARBIERI. MUSICA, FUEGO Y DIAMANTES
SALA RECOLETOS DE LA BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA
DEL 24 DE FEBRERO AL 28 DE MAYO DE 2017
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