El País nos cuenta que son numerosas las mujeres que condenan el modo de actuar de Bashar Al Assad, si bien lo hacen con la cara tapada para evitar las represalias. El barrio de Bab Amor carece de agua, luz o leche para los niños debido a los ataques indiscriminados, de ahí que el Consejo Nacional Sirio, principal órgano de la oposición, pida que los observadores de la Liga Árabe se centren en observar lo que allí sucede.
En efecto, en Siria existe “una amenaza real de genocidio”, nos dice
El Mundo y la delegación de la Liga Árabe recorrerá los principales bastiones de Al Assad como son Homs, Deraa, Idleb, Alepo y Hama. Permanecerá un mes, tiempo que puede ser renovable y esperan contar con plena libertad de movimientos.
En la ciudad de Al Qauaria las fuerzas de Al Assad dispararon de forma indiscriminada contra la población, denunció el observatorio sirio de Derechos Humanos, aunque en muchos casos, las informaciones que ofrece esta organización no las pueden verificar los periodistas por las restricciones impuestas a la información (
La Razón).
Otro de los grandes problemas para hacer frente a las consecuencias de los ataques de las fuerzas del régimen es la falta de equipos médicos por lo que la mayor parte de los heridos por las balas, acaba falleciendo, de ahí que el Consejo Nacional Sirio afirme que de no empezar pronto las tareas de los observadores, la amenaza de genocidio será real (
La Vanguardia).
Este de dato escalofriante que ofrece la ONU avala los peores de los temores: desde que se iniciaron las protestas populares han muerto más de 5000 personas (
El Periódico).