Además, en su periplo, el presidente Ahmadinejad visitará a sus más viejos aliados de la región, en Cuba, esto es a los hermanos Fidel y Raúl Castro.
Se trata de estados “bolivarianos” (esto es, marxistas) de nuestra región, que tienen todos la misma política exterior.
Son los que curiosamente aplauden -a rabiar- al régimen del Clan Assad, en Siria, pese a que Mahmoud Ahmadinejad, en su propia región de influencia, parece haber abierto al paraguas y condenado la violencia brutal que está siendo ejercida contra el pueblo sirio.
Son también los que aplaudieron hasta el final al sanguinario, pero fallecido, líder libio Gadaffi.
Los que han demolido las estructuras democráticas de sus respectivos países, con mayor o menor disimulo.
Los que persiguen a la prensa libre e independiente y organizan, en cambio, a la manera de los nazis, multi-medios con los que intentan encubrir sus errores, contestar las críticas, predicar su discurso oficial e influenciar constantemente a la opinión pública de sus respectivos países. Un grupo de naciones, queda visto, muy particular.
La gira está en curso. Primero Ahmadinejad llegó a la Mecca del “bolivarianismo”: Caracas, para conversar con el convaleciente Chávez, a quien no pudo visitar en septiembre pasado como consecuencia de la seria dolencia que afectara al caribeño, hoy aparentemente recuperado.
De allí seguirá a Managua, para participar en el juramento de Ortega en su nuevo (y fraudulento) mandato como presidente de Nicaragua. Enseguida irá a Cuba, para entrevistarse con los gerontes locales y cerrará su gira en Ecuador.
No visitará (esta vez) a Bolivia: quizás por dos razones fundamentales: primero porque las acciones de Morales están “en baja” pronunciada en su propia casa y segundo, porque en cada visita a Bolivia, algunos en la Argentina (que fuera dos veces blanco del terrorismo iraní) reaccionan airadamente, con muy buenas razones para sentirse molestos por la desusada presencia iraní en el país vecino. No obstante, la red oficial de radios de Bolivia sigue construyéndose con dineros proporcionados por el pueblo iraní.
La gira de Ahmadinejad de pronto podría -sin embargo- tener que interrumpirse, si Ahmadinejad, que amenaza con la “travesura” de cerrar el estrecho de Hormuz, por donde circula (en navegación) la quinta parte del petróleo crudo del mundo, cumple con su promesa. Porque ello generaría problemas que seguramente obligarían a tener que interrumpir la nueva gira latinoamericana del presidente iraní, un “divertimento anti-norteamericano” más, para él. Dudamos que suceda. Por aquello de que “perro que ladra no muerde”, y porque el presidente iraní está en conflicto con los clérigos y con su economía destrozada. Además, porque para China si el crudo aumenta a 200 dólares el barril, la crisis sería inmediata.
Emilio J. Cárdenas
Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.