En su tercera edición, el “Premio Mo Ibrahim” al mérito en el liderazgo africano, que reconoce el trabajo de presidentes y ex presidentes del África Subsahariana, ha sido declarado desierto por el jurado.
El premio, dotado con cinco millones de dólares a entregarse en un plazo de diez años y después doscientos mil dólares anuales de forma vitalicia, está destinado a los mandatarios africanos que hayan sido elegidos democráticamente, durante su gestión haya mejorado la calidad de vida de los africanos y finalmente entregaran el poder a un sucesor. Esos requisitos limitan la participación de los dictadores del continente.
El presidente sudafricano Thabo Mbeki y el ghanés John Kufuor eran los favoritos para hacerse con el premio de 2009. Sin embargo, el magnate multimillonario de las telecomunicaciones en África que dio su nombre al premio, dijo que se pueden sacar conclusiones sobre por qué no se entregó el galardón durante el presente año.
La tentación de prolongarse en el poder en África es alta. Este año, países como Uganda, Chad y Camerún han modificado sus constituciones para permitir que sus mandatarios puedan ser reelegidos. También se han registrado golpes de Estado en Guinea, Mauritania y Madagascar, sin contar con que varias elecciones africanas han sido denunciadas por observadores internacionales como “poco democráticas”.
Mo Ibrahim creó el premio para tratar de contribuir a enraizar la democracia en África. Los analistas afirman que reconocimientos económicos de este tipo son necesarios porque la mayoría de los líderes provienen de entornos desfavorecidos que finalmente caen en la tentación de perpetuarse en el poder.