ABC da protagonismo a la intervención de Cristina Kirchner. En la misma uno de los temas que más tiempo ocupó fue Malvinas y el contencioso que mantiene al respecto con Reino Unido y dijo que el gobierno de La Casa Rosada seguirá los cauces diplomáticos y que no habrá gestos xenófobos, sin olvidar que bajo su punto de vista, bajo la soberanía británica “se están depredando los recursos naturales” (
La Vanguardia).
Acerca de este punto, Cristina ha recibido duras críticas por parte de Greenpeace, organización para la que en el gobierno de ella, la cuestión medioambiental ha brillado por su ausencia (
La Nación de Argentina).
Sobre el interior del país, se centró en el conflicto que mantiene con la petrolera argentina a la que su gobierno denunció el otro día. En este punto se detiene
Clarín y podemos leer que Kirchner acusó a las petroleras de no invertir en el país y cobrar sobrepecios por los combustibles. Las petroleras están preocupadas por el medio y corto plazo y un alto ejecutivo ilustró así la preocupación:
“hasta ahora veíamos un clima enrarecido, pero pensábamos que no era otra cosa que presión para sacarnos la plata. Pero ahora la cosa es otra” (
Clarín).
El Mundo también dice que Cristina Kirchner mostró la cicatriz que le ha dejado la intervención y las palabras de ella para explicarlo en las cuales se aprecia que las desavenencias con el grupo Clarín se mantienen intactas:
“pensé que si me ponía un pañuelo, el diario Clarín publicaría que no hubo cirugía y que todo fue un invento para escabullirme de mis obligaciones. Ustedes saben que la estética me puede, pero resolví salir al paso de esos infundios”.
En otra parte de su intervención cargó contra el libre mercado. Elogió a los médicos que la operaron y arremetió contra la cobertura que algunos medios han dado de su operación: “tal vez alguno se desilusionó porque el resultado de la biopsia determinó que no había células cancerígenas” (
La Nación de Argentina).
Durante el post-operatorio uno de los hechos que más enfatizó la oposición fue que el verdadero gobernante de Argentina era el hijo de Cristina, algo que ella negó, diciendo que eran mentiras, pero aún con ello, el ambiente político argentino existe la teoría de que desean continuar la dinastía al frente del gobierno (
La Razón).