Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
27 ABRIL 2017 | ACTUALIZADO 18:47
EUROPA   |   ÁFRICA   |   AMÉRICA   |   ORIENTE PRÓXIMO   |   ASIA / PACÍFICO
POLÍTICA   |    ECONOMÍA   |    SOCIEDAD   |    CULTURA   |    PENSAMIENTO   |    AUTORES
Chile: Las (pobres) cifras recientes
En las últimas dos semanas, se ha dado a conocer una batería de cifras para la economía local.
Actualizado 19 abril 2017  
Compartir:  Comparte esta noticia en Twitter  Añadir a Yahoo Enviar a Meneamé  |   Imprimir  |   Corregir  |   Enviar  |   0
Francisco Klapp   
 

 
De novedoso tiene bastante poco, ya que al término de cada mes y con religiosa periodicidad, nuestro INE, Banco Central y otros organismos, renuevan sus indicadores y proyecciones.

Lo diferente, y lamentable, es que esta última camada de indicadores económicos parece aún más negativa de lo que estábamos ya acostumbrados, lo que es bastante decir, considerando lo lento de los últimos años.

El primero de estos preocupantes indicadores es –qué duda cabe– el empleo. Si bien durante los últimos años el declive de la situación laboral parecía relativamente acotado, con una tasa de desempleo relativamente estable que se podía –al menos en parte– atribuir a factores más estructurales, como envejecimiento de la población y/o mayor tardanza de los jóvenes en ingresar a la fuerza de trabajo, los últimos resultados son ya francamente dramáticos, más allá de lo que la tasa de desempleo aún indique.

Y no me refiero solo a que en 12 meses se hayan destruido más de 120 mil empleos asalariados, por lejos la mayor caída desde que tenemos esta Nueva Encuesta de Empleo, lo que implica que en el neto se estén creando apenas 57 mil nuevos empleos cada año, los cuales son prácticamente todos por cuenta propia. Me refiero a que, dentro de quienes sí trabajan, la situación está en declive.

Incluso dentro de los asalariados –nos informa el INE– las remuneraciones apenas están creciendo anualmente algo más de un 1% por sobre la inflación, cuando en 2013 estas alcanzaban el 5%. A esto se suma que las horas promedio trabajadas llevan un buen tiempo contrayéndose. Adicionalmente, del millón 770 mil personas que trabajan por cuenta propia, 365 mil trabajan solo entre 1 y 15 horas a la semana, y más de 737 mil estarían disponibles para trabajar más horas si esto fuese posible. De hecho, 490 mil declaran que no pueden trabajar más por falta de clientes o temporada baja.

Por el lado de la actividad, el Imacec de febrero se contrajo en un 1,3%, cosa que no se veía desde la crisis económica de 2009. De esta cifra lo que realmente asombra es que el resto de la actividad –excluyendo minería– ha venido creciendo a una tasa por debajo de lo que podría considerarse razonable, apenas por arriba del 1%, en los últimos 6 meses. Como si esto fuera poco, los recientes indicadores del consumo muestran un absoluto estancamiento –ya sea se le pregunte a la Camara Nacional de Comercio o al INE–.

¿Pero qué hay de las perspectivas hacia adelante para la actividad?

Tanto el Banco Central en su último informe de Política Monetaria, como los consultados por este en su última Encuesta de Expectativas, han corregido a la baja sus perspectivas. El Central estima que el crecimiento estará entre 1% y 2% este año, y entre 2,25% y 3,25% el 2018, mientras que la mediana de los consultados es de 1,6% y 2,5%, para 2017 y 2018, respectivamente.

Ahora, no todo es negativo, y la idea no es deprimirse.

Pese a todo, la incertidumbre política, la economía mundial y en particular nuestros socios comerciales, parecen estar tomando fuerza. Las tasas de interés históricamente bajas continúan para países como el nuestro. El precio de las materias primas, incluido el cobre, se mantiene relativamente alto, lo que ayudará a tapar algunos hoyos fiscales, y los mayores países de la región estarían volviendo a crecer. Incluso nuestras exportaciones industriales han tenido un muy buen primer trimestre, pese a un tipo de cambio (real) que no parece demasiado favorable.

Todos estos últimos factores nos dan una mano desde el exterior para volver a crecer y, finalmente, dejar atrás los pobres resultados locales. Esto, si es que nosotros mismos finalmente decidimos permitirlo.

 

Columna de Francisco Klapp, investigador del Programa Económico de Libertad y Desarrollo, publicada en El Mostrador.

 Otros artículos que te pueden interesar
Suecia, líder en uso de smartphones
La cara oscura de la "economía gig"
El Levante español, ya equipado con los supercargadores de Tesla
Feria industrial de Hannover: los robots que nos esperarán en casa
Coyuntura Económica: cobrando impulso pero con riesgos
AHORA EN PORTADA | Ver  
EEUU prepara un nuevo paquete de sanciones financieras contra Hezbollah
Suecia, líder en uso de smartphones
Los que más usan las web de citas para ligar
Resucitar, de Christian Bobin
La función social de la riqueza
 CHILE
Coyuntura Económica: cobrando impulso pero con riesgos
Chile: "El tongo de la DC"
Chile: La tarea que viene
Chile: La izquierda acorralada
LA PORTADA DE NUESTROS LECTORES | Ver
Los inmigrantes venezolanos son una fuente de riqueza
EEUU prepara un nuevo paquete de sanciones financieras contra Hezbollah
¿Por qué a los dictadores les gusta parecer demócratas?
No, pero sí, a los politicos
La función social de la riqueza

© El Diario Exterior - Calle del General Arrando 14, Bajo Derecha, 28010, Madrid - Tel.:(34) 91 532 28 28
Aviso legal  /   Quiénes somos  /   Contactar  /    RSS