El popular cambio que se denomina hoy “transfuguismo” es el ejercicio que algunos políticos practican al huir de sus partidos, alentados por otros intereses ideológicos y, sobre todo, económicos, en beneficio propio, como excusa para pasarse al partido adversario. Muchos de los intelectuales, sindicalistas, políticos, periodistas e incluso empresarios, lo ocultan en sus biografías porque raro es el ciudadano que relaciona el “cambio de chaqueta” de personajes y cargos públicos con la evolución de sus ideas, un ejercicio que, bien hecho, no dejaría de ser un acto legítimo de libertad. Y bien mirado, puede ser un arte, como el caso de Churchill.
En el contexto de la Ley de Memoria Histórica se da la paradoja de que muchos de quienes la votaron pertenecen a familias que, en mayor o menor intensidad, estuvieron vinculados al anterior régimen político, comenzado por el propio presidente de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, cuyo abuelo cambió dos veces de chaqueta. El origen franquista parece ser un motivo de escándalo, en lugar de ser un síntoma de evolución ideológica o cambio político legítimo. Como ocurre en tantas ocasiones, los hijos del régimen, ayer burgueses acomodados, jugaron a ser progresistas, de izquierdas o de muy de izquierdas, y hoy ocupan puestos de responsabilidad política y hacen leyes tan poco interesantes para la ciudadanía como la de Memoria Histórica. Este libro va de gente que se pasa al otro lado, especialmente hacia la izquierda, que es lo políticamente correcto. Y si es millonaria, pues mucho mejor.
No son pocos los personajes públicos españoles, muchos de ellos de amplia relevancia enraizados en la derecha “recalcitrante”, los que han tenido que esconder fotos y páginas de prensa del pasado, que en su día fueron causa de premios y aplausos. El mismo camino siguieron prestigiosos escritores, periodistas, pensadores, artistas, eclesiásticos, empresarios y profesionales, o personajes que “evolucionaron” hasta convertirse en referentes de la izquierda más progresista actual, siempre y cuando, como es lógico, ese camino conduzca al éxito, el poder o la fama.
Aquí se ofrecen las claves de sus cambios de chaqueta. Son figuras de la izquierda, generalmente, así que no se escandalice el lector cuando los vea por la televisión, como por ejemplo, José Bono, Rosa Díez, López Garrido, Gregorio Peces-Barba, Bernat Soria, Juan Luis Cebrián (no se pierdan este capítulo), Joaquín Sabina, Sánchez Dragó, Víctor Manuel y Ana Belén (siempre juntos…), Enric Sopena, Jesús Polanco, y un largo etcétera. Para el autor, Sebastián Moreno, todos estos casos de evolución deberían servir como un ejercicio crítico en la normalidad democrática.