La Razón dedicó una extensa cobertura a este hecho. Habla de que “Brasil se blinda contra la llegada de españoles” y a la hora de adoptar estas medidas, el gobierno brasileño aduce que se trata de “una cuestión de reciprocidad”, pero también añade que
“fuentes diplomáticas consultadas por este periódico consideran que Brasil se toma a mal el rechazo a sus nacionales porque cree que juegan en otra liga y se les debería reconocer el mérito”.
El Mundo cuando aborda esta información ofrece el testimonio de un españolo que reside en Brasil y quien cree que las autoridades brasileñas “infelizmente” hacen lo correcto, añadiendo después de manera irónica que
“a partir de ahora voy a tener que llevarles una buena pata de jamón ibérico a los policías del aeropuerto para que me dejen quedarme”.
Días atrás, el titular de Exteriores del gobierno brasileño se había quejado de las duras condiciones que el gobierno español imponía sobre la inmigrantes brasileños llegan a España, si bien hay que decir que no son más que los requisitos del espacio Schengen al que está suscrito nuestro país. El objetivo del gobierno portugués sería facilitar la llegada de profesores ya que existe una demanda que no está atendida, explicó Patriota (
El País).
Sin embargo, como enfatiza ABC “Brasil endurece las normas para los turistas españoles y no para el resto de europeos” y desde Brasil se dice que España está llevando al límite los requisitos exigidos en Schengen frente a otros socios comunitarios que son más “flexibles” (
ABC).