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El anterior prefecto, David Sánchez, pertenecía al MAS, con lo cual la oposición se ha hecho con el poder, lo que supone una derrota para Morales; otra, puede estar a la vuelta de la esquina, puesto que la ganadora ha prometido la celebración de un referéndum autonomista para otoño.
Los sectores sociales, económicos y políticos contrarios al dirigente aymara no se detienen y siguen firmes en su oposición a la centralización y al nuevo socialismo chavista. El resultado de todo este proceso tiene un componente positivo y nos muestra que hay partes de América Latina que se resisten a ser absorbidas por la ola neopopulista.
La reacción del ejecutivo de La Paz consiste en apelar una vez sí y otra también a los resultados de las elecciones de 2005. Mala estrategia, sin duda, pues Chuquisaca es un buen ejemplo de la alteración de fuerzas políticas que está teniendo en Bolivia.
A todo ello se une el referéndum revocatorio previsto por Morales para agosto en el cual tiene puestas todas sus esperanzas. Sustentado en una Ley "tramposa", es muy difícil que Morales pierda dicho revocatorio, pero una victoria del oficialismo ni mucho menos significaría el fin de la bipolarización de la sociedad boliviana. Para que ello tenga lugar, es necesario que desde el ejecutivo se tenga en cuenta los resultados de las consultas ya efectuadas en Beni, Pando, Tarija y Santa Cruz, donde se ha expresado un punto de vista mayoritario nada concordante con la forma de gobernar de Morales. |