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Según se informó este lunes, el pago se realizará a cada uno de los inmigrantes ilegales o falsos solicitantes de asilo que acepten abandonar Gran Bretaña en los próximos seis meses.
Sin embargo, para aquellos con una familia de al menos cuatro integrantes, el gobierno podría llegar a pagar hasta 10.000 dólares en efectivo, además de unos 6.000 dólares en conceptos de entrenamiento de trabajo y educación para reinsertarse en su país de origen.
Además, las autoridades aceptaron hacerse cargo de los vuelos de regreso.
Esta es la primera vez en la historia que un gobierno británico decide pagar dinero a inmigrantes ilegales o solicitantes de asilo para abandonar el país, y podría significar para el contribuyente británico unos 12 millones de dólares si los involucrados en los 3.000 casos previstos aceptan el pago.
La medida se tomó después que el ministerio del Interior admitiera que no ha logrado cumplir con la promesa del premier Tony Blair, quien afirmó que para el final de 2005 el número mensual de casos de solicitantes de asilo y refugio que regresarían a sus países de origen sería mayor que aquellos que
arribaran a Gran Bretaña. (ANSA) |