Era un gran liberal, defensor de las libertades y predicador de la búsqueda de la excelencia que, de hecho, es la sustancia principal de una ideología conservadora.
Julián Marías es uno de nuestros más grandes pensadores contemporáneos, un intelectual cristiano y liberal. Su vocación auténtica fue la filosofía. Alumno y discípulo de Ortega y Gasset, en la excelente Facultad de Filosofía de la Universidad Central de Madrid en los años 30, Marías no se limitó a difundir e interpretar la gran obra de su maestro, sino que, fiel a ella, elaboró, desde su nivel, una filosofía personal. Su pensamiento surge orientado por dos fidelidades y convicciones fundamentales, de rango desigual, pero dependientes entre sí: el cristianismo y el liberalismo. Acaso su contribución más perdurable consista en la elaboración de una antropogía y una sociología personalistas. En este sentido, declaró que los dos mayores errores morales del siglo XX habían sido la aceptación social del aborto y la generalización del consumo de drogas.
En sus libros, ensayos y artículos de prensa se ocupó no solo de filosofía, sino también de la actualidad política y social, de la realidad de España y, por lo tanto, de Europa y América, de literatura e historia. Merece destacarse su devoción por el cine, al que consideró como el arte más propio de su tiempo y el más idóneo para expresar la realidad de la vida humana.
Un vida intensa
Publicó sus primeros trabajos en 1934, en la célebre revista Cruz y Raya. Tras la Guerra Civil (encarcelado durante tres meses por una falsa acusación, fue liberado en agosto de 1939), tuvo dificultades para publicar sus artículos; además, se le impidió trabajar como profesor de Filosofía y Letras. En 1941 pudo publicar su primera obra: Historia de la Filosofía, en la Revista de Occidente; después vinieron La filosofía del padre Gratry, Miguel de Unamuno, varias traducciones de clásicos y la antología El tema del hombre.
A principios de los 50, y tras ser "vetado" para acceder a la cátedra que Ortega dejó vacante, Marías imparte cursos como profesor invitado en las universidades norteamericanas de California, Harvard, Yale y Puerto Rico.
En octubre de 1964 fue elegido miembro de número de la Real Academia Española. Ocuparía el sillón "S", que dejó vacante Wenceslao Fernández Florez. El 20 de junio de 1965 leyó su discurso de ingreso: ´La realidad histórica y social del uso lingüístico´. Marías fue miembro de otras instituciones de prestigio, como la Hispanic Society of American (Nueva York), el Institut International de Philosophie (de la International Society for the History of Idees) y el Councilof Scholars (de la Biblioteca del Congreso de Washington).
El 15 de junio de 1977 fue nombrado senador real por Don Juan Carlos. Tres años más tarde, la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) le concedió la recién creada Cátedra José Ortega y Gasset de Filosofía Española. En diciembre de 1982 fue nombrado miembro del Consejo Internacional Pontificio para la Cultura, creado por el Papa Juan Pablo II el 20 de mayo de 1982. Marías fue el primer intelectual en lengua castellana designado miembro de esta institución.
A finales de los años 80 dio a la imprenta los tres volúmenes que conforman sus memorias. Entre sus más de 50 obras se cuentan Historia de la filosofía, Ortega y la idea de la razón vital, El existencialismo en España, La España real, La devolución de España, El oficio del pensamiento, Justicia social y otras injusticias, Problemas del Cristianismo y Ser español.
Por lo que hace a los galardones con que fue distinguido, cabe mencionar el Premio Fastenrath de la Academia Española (1947), el Godó de Periodismo (1976), el León Felipe de Artículos Periodísticos (1978), el Bravo de la Conferencia Episcopal (1988), la Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid (1997) y el Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades (1996).
Valoraciones de sus discípulos
El crítico Ignacio Sánchez Cámara valoró a Marías como una de las grandes figuras del pensamiento contemporáneo, que ´no se limitó a ser intérprete y divulgador de la filosofía orteguiana´, sino que creó un ´pensamiento propio articulado en torno al cristianismo y al liberalismo´.
En declaraciones a EFE, Sánchez Cámara subrayó que Julián Marías representa la España de ´la concordia y el entendimiento´, pues ´siempre se preocupó por los problemas del país´. Durante la Guerra Civil, la ´izquierda radical no simpatizó con sus pensamientos, quizás por su carácter liberal y cristiano´, valoró. Sánchez Cámara recordó las palabras de Marías -´los injustamente vencedores y los justamente vencidos´-, cuando se refería al resultado de estos años.
La obra de Marías alcanzó varias dimensiones, entre ellas la que reflejó en numerosos artículos en el periódico ABC, donde hizo críticas de cine, porque ´él era un gran amante y conocedor´ de este arte, afirmó Sánchez Cámara.
´De él permanecerá su concepción antropológica personalista, su obra y su modo de ver la realidad´, que está vigente y se pone en práctica en el mundo actual, añadió.
Por su parte, el historiador Juan Pablo Fusi destacó la contribución del académico y filósofo Julián Marías "a la reconciliación interna de los españoles".
Fusi, que acudió al Tanatorio de la Paz donde se hallan los restos mortales de Julián Marías, calificó al intelectual fallecido de "hombre honesto, inteligente e independiente".
Asimismo, afirmó que "recuperó la tradición liberal" y que, en este sentido, "fue una figura esencial en el pensamiento liberal español". Por último, recordó que a pesar de no haber sido aceptado en un momento dado en el ámbito universitario español jamás guardó rencor alguno por ello.
De su puño y letra
España: "La España que pudo ser, la que se hubiera mantenido a la altura de sus exigencias, sin degradaciones ni caídas, coincide con la España que podrá ser si no renuncia a lo más propio y creador, a lo más valioso y original que ha aportado al mundo".
San Agustín: "El gran descubrimiento, capital, de San Agustín es la intimidad. Y cuando se pregunta, dice: Deum et animam scire cupio - quiero conocer a Dios y el alma. Nihil aliud, nada más, absolutamente nada más. Es una fórmula que no podría emplear nunca un griego. El alma es, en definitiva, el gran descubrimiento de Agustín, el alma entendida como intimidad. Y justamente habla de lo espiritual. Espiritual no quiere decir no material, hay una tendencia muy frecuente de entender como espiritual lo que no es material; no se trata de eso; es una cosa importante: lo espiritual es la realidad que es capaz de entrar en sí misma, el entrar en uno mismo es lo que da la condición de espiritual, no la no-materialidad".
Aristóteles : "Es evidente que la actualidad que tiene la política de Aristóteles es algo sobrecogedor, es algo absolutamente asombroso. Y las teorías de felicidad, de la eudaimonía, está ligada, justamente ligada a la sabiduría (diríamos con una tentación de llamarla intelectualista), en el pensamiento de Aristóteles. Es de una riqueza y de una profundidad: los textos aristotélicos no son muy extensos, eran sobrios. La Metafísica de Aristóteles - yo me acuerdo que Ortega decía con gracia que todas las grandes metafísicas son metafísicas de bolsillo. Evidentemente sí, casi todas caben en un bolsillo, la "Metafísica" de Aristóteles, en su texto griego, en la edición normal, cabe en el bolsillo de la chaqueta, no es un gran libro. La densidad, la dificultad de estudiar a Aristóteles es la de retener cada frase, es tomarla en serio. Eso es lo que ocurre. Y evidentemente, unas veces se ha hecho, y otras veces, no, se lo ha parafraseado, se lo ha disminuido, se lo ha ligado a cosas que no tenían mucho que ver con él..."
Democracia: "La democracia significa la intervención de las personas como tales en la vida colectiva. Por eso es incompatible con toda forma de totalitarismo, y la demagogia es su profanación y desvirtuación, porque elimina el carácter personal y se convierte en una manipulación de las masas. La democracia tiene que estar inspirada, vivificada, por el liberalismo, que consiste en la apelación a la condición personal del hombre, intrínsecamente libre, proyectivo, y por tanto imaginativo".