El documental desnuda gracias a un exhaustivo trabajo de investigación al supuesto idealista quien, al viajar, indolente, por el continente, alienta a sus padres a ir a Colombia y Venezuela "los dos países ideales para hacer plata"; mientras él se dirige "rumbo a Guatemala a la aventura en cuestión monetaria". Cuenta su biógrafo, Ernesto Ros, que podremos ver "al austero Guevara, en ese viaje, costeado por la explotadora "United Fruit", disfrutando la travesía "con una negrita, Socorro, más p..... que una gallina y sólo tenía dieciseis años".
Este documental de 71 minutos, dirigido por Luis Guardia, coordinado por Francisco Lorenzo y producido por Corzo, narra mediante los testimonios de quienes compartieron desde 1955 hasta 1967 sus vidas con el guerrillero argentino, la otra cara de la historia de Ernesto Guevara de la Serna. "Esos testimonios de personas que lo conocieron en diferentes etapas de su vida, exponen el carácter cruel, despótico e irreverente de Guevara y su total intolerancia hacia aquellos que adversaron sus postulados", dijo Corzo. "Fracasó en todos sus intentos y no concretó ninguno de sus objetivos de vida".
También podremos ver al Guevara traidor, en México, cuando los futuros expedicionarios son arrestados, informa a sus captores los nombres de todos los que se encuentran en el campamento, en marcado contraste con el coronel Albeto Bayo quien, ante igual pretensión, respondió: "Yo no me presto ni me prestaré a señalar nombres...a acusar a ninguno, ni que hurguen ustedes sobre nuestro movimiento, que es el de toda la nación cubana".
Ernesto Ros agrega: "Mostramos al hombre que llega "a Cuba sediento de sangre" quien con su propia mano y a sangre fría, recién desembarcado, es el primero en ejecutar a un cubano. El hombre que aplicará, desde ese momento, son sus palabras, "el odio como factor de lucha; el odio intransigente contra el enemigo". Mostraremos al prejuiciado hombre de ciudad que ve "en cada campesino a un chivato".
El periodista cubano en el exilio José Ignacio Rasco dice que la relación entre Castro y el Che que muestra el documental es la misma que él presenció en Cuba: "Me consta del miedo que sentía ante Fidel Castro. Cuando fui a Palacio para protestar del cierre de la Universidad de Villanueva -por la ley 11-presencié la escena donde Castro lo trataba con altanería implacable y como él, tímidamente, se le sometía. Castro -de su misma calaña, pero con más talento-lo enviaba a expediciones, como la del Congo o la de Bolivia, para alejarlo del poder y hacerlo fracasar. Ni en Venezuela ni en Guatemala tuvo ninguna participación revolucionaria en sus días juveniles, sino más bien se convirtió en un terrible burguesito bohemio de correrías propias de jóvenes malcriados, de pandillitas de barrios en varios países de América Latina. Fue su primera esposa, Hilda Gadea, la que le contagió el virus marxista, más achinado que soviético, siempre sediento de sangre ante su altar de paredón en La Cabaña. Era sádico en su conducta con sus víctimas y los familiares de ellas, gozaba divirtiéndose con la tragedia ajena de esposas e hijos de presos políticos o fusilados con burlas hirientes y sangrientas".
Sin duda hablamos de un documental biográfico distinto -real, documentada, desprovista de fantasía- que prueba, también, que aún los que estuvieron junto a él en la Quebrada del Yuro -y que llegarán a ser altos jefes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias- guardan, en los extensos libros que han escrito, pudoroso silencio sobre aquellas horas finales de quien en aquel momento, se sintió abandonado.
Hay que felicitar al Instituto de la Memoria Cubana contra el Totalitarismo, constituido en la ciudad de Miami, el 30 de septiembre de 1999, como consecuencia de la reflexión de un grupo de hombres y mujeres que entendieron que debido a una serie de factores la gesta del pueblo cubano contra el Totalitarismo podía no ser recogida adecuadamente y que por lo tanto era necesario recuperar la mayor cantidad de información posible por medio de investigaciones directas, y a través de entrevista a actores y protagonistas del proceso que pudieran evocar los episodios más trascendentes de este periodo.
Como consecuencia de este compromiso con la verdad histórica, el Instituto está realizando las investigaciones que sean pertinentes, dentro de Cuba como en el exterior, para recoger y poder informar sobre los sucesos acaecidos, con una total y absoluta transparencia, sin ediciones y sin valoraciones que puedan afectar un apropiado conocimiento de la gesta del pueblo cubano contra el régimen totalitario.