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Debido a la impopularidad de los partidos políticos tradicionales, la mayoría de
los candidatos abandonaron sus viejas siglas y se presentan bajo el amparo de
"agrupaciones ciudadanas", informó la cadena británica ´BBC´.
Dos de los
ocho candidatos parecen tener oportunidades serias de triunfo en estos momentos.
Uno de ellos es Jorge Quiroga, ex presidente de Bolivia, considerado el
candidato de la derecha y antiguo aliado del también ex presidente Hugo Banzer,
general que irrumpió en policía mediante un gobierno militar de
facto.
Quiroga abandonó su partido Acción Democrática Nacionalista y se
presenta por la agrupación ciudadana PODEMOS.
El otro candidato con
opciones de ganar es el líder indígena Evo Morales, que logró aglutinar
prácticamente a toda la izquierda y quien está acusado por Estados Unidos de
tener vínculos con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez y con el mandatario
cubano, Fidel Castro.
Las encuestas publicadas hasta ahora dan la ventaja
a Quiroga, pero éstas han sido realizadas sólo en las principales ciudades y no
tomaron en cuenta aún las zonas rurales, donde Morales tiene un gran
apoyo.
Del resto de los candidatos que se presentan, uno lo hace a nombre
del Movimiento Nacionalista Revolucionario, partido del ex presidente Gonzalo
Sánchez de Lozada Sánchez de Lozada fue derrocado por una revuelta popular en
octubre de 2003.
Su salida forzada de la presidencia inició la profunda
crisis política que atraviesa Bolivia y que actualmente se intenta solucionar
mediante unas elecciones generales anticipadas.
La desigualdad social pone en riesgo la
democracia
Bolivia debe esforzarse en reducir sus
desigualdades sociales y económicas para que el diálogo entre los diversos
sectores del país de frutos y permita evitar situaciones de crisis, caso
contrario el país será presa de nuevos conflictos, señala el informe anual sobre
desarrollo humano divulgado por el Programa de Naciones Unidas para el
Desarrollo (PNUD).
El ingreso del 10% que posee mayores ingresos supera
en 90 veces el ingreso del 10% de los más pobres", dice el informe y agrega que
"las diferencias basadas en la riqueza son el primer eslabón de un ciclo de
desigualdad que persigue a la gente durante toda su vida".
Esas
iniquidades también se manifiestan en el acceso a la tierra, situación que
provoca constantes enfrentamientos entre latifundistas y campesinos pobres. De
acuerdo con el estudio "dos millones de familias --casi todas indígenas--
trabajan cinco millones de hectáreas, mientras que menos de cien familias son
propietarias de 25 millones de hectáreas de tierra". |