La PF decidió investigar la existencia de más cuentas después que el publicista Duda Mendoca, asesor de imagen del presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, acusó al PT de obligarlo a abrir una cuenta en Bahamas para poder pagarle sus servicios.
En el marco del escándalo de corrupción que involucra a su partido, nunca antes el presidente Luiz Inacio Lula da Silva estuvo tan cerca de ser sometido a un empeachment por el Congreso. Tampoco nunca antes, con los números de su economía evitando su soledad política, estuvo tan lejos del juicio político por las dudas que esa posibilidad despierta en la oposición.
El límite entre si Lula era ajeno a la trama de corrupción y sobornos tejida en su Partido de los Trabajadores, o si estaba al tanto y participaba de ella, es cada vez más delgado.
El último capítulo de la historia de la crisis lo escribió el líder del Partido Liberal (PL, aliado del gobierno), Valdemar Costa e Neto, cuando el viernes dijo que Lula "estaba al tanto" del pago de 4 millones de dólares con los que el PT "compró al PL".
Esto y la falta de convicción en su discurso de mea culpa al país, considerado por los analistas "tardío e incompleto", llevó a la oposición a "estudiar con más seriedad la posibilidad de un empeachment ", a partir de mañana.
"Examinaremos todo desde el punto de vista jurídico, pero no podemos ir al empeachment como quien va a una heladería", explicó Arthur Virgilio, presidente del Partido Social Demócrata Brasileño.
Con la economía en franco crecimiento, las exportaciones en niveles históricos y con las tasas y la inflación controladas, el stablishment duda sobre las conveniencia de una prolongación de la crisis y, lo que es peor, un extenso juicio político que debilite aún más al gobierno.
En días pasados, Lula recibió el espaldarazo del secretario del Tesoro de EU, John Snow, a su paso por Brasil. Pero la sola posibilidad de que Lula quede envuelto en las denuncias podría revertir las cosas, y la economía.
A partir del martes la crisis se jugará en las calles con marchas a favor y en contra del gobierno. El PT, el crítico Movimiento de los Trabajadores sin Tierra y la Central Única de Trabajadores (CUT) prometen movilizar 20 mil personas por Brasilia en apoyo al presidente, aunque le reclamarán cambios en la política económica.
Asimismo, la izquierda opositora, como el Partido Socialista de los Trabajadores Unificado (PSTU) y el Partido Socialismo y Libertad (PSOL), harán marchas para pedir el adelantamiento de las elecciones. "No es posible luchar contra la corrupción sin luchar contra el gobierno Lula", opinó uno de los dirigentes de ese núcleo, André Valuche.
Por lo pronto, ayer Lula se mantuvo en silencio. Prometió asistir al funeral de Miguel Arraes, el nonagenario líder del Partido Socialista Brasileño (PSB), mientras el fantasma de Fernando Collor de Mello, expulsado de la presidencia en 1992 por un empeachment , comienza a tomar cuerpo. Con todo, el líder del derechista Partido Federal Liberal, José Agripino Maia, advierte: "No sirve de nada ir al empeachment si no hay voluntad popular".