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  Año VII / Número 2.406
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Educación
¿Hasta qué punto fue Rand una seguidora de Mises?
"Este es el año del centenario del nacimiento de Ayn Rand. Sus libros son vendidos por millones y fueron funcionales a la transformación de una generación de lectores en ardientes anti-comunistas y fervientes partidarios del capitalismo. Existe también un vínculo entre la Escuela Austríaca y Rand, como ha sido demostrado en un simposio del Journal of Ayn Rand Studies, (primavera del 2005), titulado "Ayn Rand entre los austríacos"."
Actualizado 18 junio 2005  
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Bettina B. Greaves   

La publicación es una colección de presentaciones académicas de los mejores especialistas en la obra de Rand. Si nos fuera posible generalizar sus conclusiones podríamos señalar que, a pesar de que Rand se consideraba a si misma una Objetivista, -rechazando importantes aspectos de la Escuela Austríaca, como el apriorismo y la teoría del valor subjetivo, al tiempo que reclamaba que la ética científica derivaba del derecho del individuo a la vida- fue esencialmente una austríaca y seguidora de Ludwig von Mises. Los colaboradores de la publicación bucean en los principios de Rand y presentan razones que reconcilian su objetivismo con el subjetivismo de Mises.

 

Una de las ideas claves, tanto en la obra de Mises como en la de Henry Hazlitt, es que las ideas tienen consecuencias, y que el futuro de la libertad dependerá de un mejor entendimiento de las ideas del libre mercado. "En su relato "La Rebelión de Atlas", Rand aceptó ese desafío e intentó dotar a sus lectores de un mejor entendimiento de la realidad económica", señala Peter Boettke. Durante sus años de enseñanza, Boettke usó con frecuencia a la obra cumbre de Rand como una herramienta didáctica, comparando las ideas económicas expuestas con aquellas presentadas en "Viñas de Ira", de John Steinbeck.

 

En su contribución al volúmen, Boettke escribe en su artículo "Enseñando economía a través de Ayn Rand: De cómo la economía es como una novela y de cómo una novela puede enseñar economía", que La Rebelión de Atlas, "explica los beneficios que provee el libre cambio, la importancia de un patrón monetario estable y la creatividad e iniciativa individual como motores del progreso económico. La obra de Rand destaca la importancia de la propiedad privada como factor estimulante, los aspectos mutuamente beneficiosos que derivan del intercambio, al tiempo que exalta los logros de la innovación y la creación de riqueza." El autor también sostiene que "Rand señala con acierto que la crítica al socialismo nunca fue contra la planificación racional en si misma. En rigor de verdad, se trataba de saber quiénes eran los responsables de la planificación y acerca de la naturaleza, escala y alcances de la misma." De acuerdo a Boettke, Rand "relata a sus lectores, en el marco de una historia bellamente narrada, los perversos incentivos del colectivismo, la imposibilidad de ejecutar un cálculo económico racional fuera del ámbito de la propiedad privada, la ley de las consecuencias imprevistas que se precipitan en una economía intervencionista y la lógica del interés en el capitalismo político".

 

Cuando Mises leyó La Rebelión de Atlas, quedó tan impresionado por la crítica a los burócratas que le escribió a Rand una carta de admiración: "Atlas no es una mera novela. Es también -o debería decir ante todo- un análisis convincente sobre las plagas de nuestra sociedad, un fundamentado rechazo a los intelectuales de pacotilla, a los gigolos de la ciencia y a la charlatanería académica de los hacedores de la "revolución anti-industrial".

Usted tiene el coraje de contarle a las masas aquello que los políticos no les dicen: ustedes son inferiores y todos los avances de los cuales disfrutan y que asumen como dados se los deben al esfuerzo de personas superiores a ustedes."

 

En su gran tratado "Capitalismo", George Reisman intentó sintetizar las enseñanzas de Rand, Mises y Ricardo. De acuerdo a Reisman, "la defensa que Mises hace del utilitarismo, así como sus esfuerzos para explicar al capitalismo en términos de su utilidad ... conducen a que la vida del hombre sea el estándar". Por lo tanto, Mises y Rand están de acuerdo en que "la vida del hombre es el referente de valor". Reisman le da crédito a Mises por "defender el más importante de todos los valores objetivos ... la libertad individual".

 

Walter Block cuestiona tres temas que Rand aborda en "La Rebelión ...": la regulación anti-trust, el dinero y el gobierno. La posición de Rand en relación a estos tópicos es típicamente "austríaca". A pesar de que Rand "no tiene a su disposición ni una sóla palabra para decir sobre la regulación de los negocios o acerca de cualquier otra forma de interferencia gubernamental en el mercado", sí remarca que "las intenciones de obtener privilegios económicos especiales del gobierno fueron obra de hombres de negocios que compartían la visión de que el Estado es un instrumento "positivo" de poder, al servicio del bien general."  Las palabras de Francisco d´Anconia sobre el dinero, dice Block, son "una perla para la lectura"; demuestran que "el dinero es la sangre de una economía, y que el oro es una forma de dinero que tradicionalmente ha funcionado libre de las perniciosas restricciones de los gobiernos.

 

En cuanto a los gobiernos, Block señala que "existe una posición ambivalente en relación a la monarquía y al anarquismo, tanto en Rand como en Mises". Sin embargo, en la abrumadora mayoría de otros casos, desde bienestar, hasta regulaciones económicas, pasando por cuestiones de equidad y justicia, ellos (Rand y Mises) se parecen como dos gotas de agua."

 

Ayn Rand no disimuló su orgullo cuando uno de los integrantes de su "círculo íntimo", Alan Greenspan, fue nombrado Director del Consejo de Gobernadores del Sistema de la Reserva Federal, en 1987. Como seguidor de Rand, Greenspan escribió en 1967: "El oro y la libertad económica son inseparables ... Bajo el patrón oro, un sistema bancario libre se constituye como el director de la estabilidad de la economía, en tanto que los bancos centrales sólo producen perjuicios." Desde entonces, de acuerdo a Larry Sechrest, Greenspan ha cumplimentado con las obligaciones de la Reserva Federal como banco central ... en su condición de "prestamista de última instancia" y como el emisor monopólico de moneda ... ambas funciones "incrementan, en rigor de verdad, la inestabilidad del sistema bancario". Si Rand viviera hoy, ¿seguiría estando orgullosa de Alan Greenspan?

 

En su obra "Praxeología: Quién la necesita", Roderick T. Long, discute la praxeología de la escuela de Mises y los temas que Rand encontraba cuestionables ... su apriorismo, su subjetivismo en relación a los valores y su promoción de la psicología motivacionista. Long señala que Rand es tan apriorista como Mises al aceptar "la validación de axiomas mostrándolos como presupuestos en sus mismas negaciones" ... una "forma de razonar que la mayoría de los filósofos denominarían a priori" Y, como toda acción involucra la puesta en práctica de determinados medios para conseguir determinados fines", no es esto acaso estar psicológicamente motivado? ¿Qué son los fines deseados sino fines personales, subjetivamente valorados? En esto, dice Long, Rand y Mises parecen estar "perfectamente de acuerdo."

 

Según Rand, la vida misma es un valor objetivo. "La vida sólo puede existir gracias a un constante proceso de auto-sostenimiento ... La vida de un organismo es el estándar de valor." Richard C.B. Johnson reconcilia las diferencias entre valores subjetivos y objetivos definiendo dos roles distintos para la ética y para la economía. "La ciencia económica tendría que concentrarse en tratar de encontrar principios económicos objetivos, pero, al hacerlo, debería evitar ingresar en la dimensión ética, dejando este aspecto a la ciencia de la filosofía. Esto sólo parece posible lograrlo tratando a los fines últimos ... de las personas como algo dado -podrían también ser totalmente subjetivos- y estudiar, en su lugar, los medios por los cuales las personas intentar alcanzar sus fines. Haciendo esta distinción se podría mantener objetiva a la ciencia económica, esto es: wertfrei, como dice Mises. Y los valores de los últimos fines podrían ser objetivos, tanto como aquellos valores de los medios, en perfecta armonía con Rand."

 

Edward W. Younkins escribe sobre "Menger, Mises, Rand y más allá". Al intentar conciliar el objetivismo de valor de Rand con el subjetivismo de Mises, ve a Menger como el eslabón entre ambos. Como Menger, Rand considera a la vida del hombre como el último de los valores. "A pesar de que Menger habla de valor económico mientras que Rand se concentra en el valor moral, las ideas de ambos son esencialmente iguales. ... Los valores objetivos sostienen a la vida del hombre y se originan en la relación entre él y sus necesidades para la supervivencia. ... Los valores se vinculan a la vida y los valores morales a la vida humana" "La economía de Mises se centra en los aspectos descriptivos de la acción humana ofreciendo un razonamiento sobre medios y fines. ... Los medios sólo tienen valor en la medida en que los fines lo poseen."

 

En su prfesentación titulada "Dos mundos a la vez: Rand, Hayek y la ética del Micro y Macro Cosmos", Steven Horwitz describe el conflicto entre la ética que prevalecía entre nuestros ancestros cuando vivían en comunidades cerradas y la ética vigente hoy en sociedades complejas y de una amplia así como altamente especializada división del trabajo.

 

De acuerdo a Hayek "Nuestros ancestros vivieron,  en su mayoría, en pequeñas bandas, al límite de la supervivencia. En grupos como esos la lealtad y el acuerdo colectivo eran esenciales para subsistir" Con el desarrollo de la agricultura y de los medios de transporte evolucionó una economía de mercado. Aquellos que perseguían ganancias a través del cambio podían beneficiarse directamente, en tanto que sus grupos sacaban provecho de manera indirecta. "Una variedad de instituciones, incluyendo la moneda, el lenguaje, la ley, y los mercados pueden ser entendidos como ordenes de manifestación espontánea", emergidos a medida que las personas se conducían de acuerdo a las "reglas evolutivas de la justa conducta". Hayek entiende a esas reglas evolutivas de la justa conducta como similares al proceso por el cual "abogados y jueces tienen que enfrentarse al proceso de codificación de la ley; no inventan la ley sino que codifican aquello que la historia ha demostrado que funciona. ... Dado que las reglas de la moralidad son, a los ojos de Hayek, un ejemplo de un orden complejo y espontáneo que no puede ser diseñado de antemano, esos grupos de leyes que emergen de un proceso social evolutivo se presumen como adecuadas"

 

La vida en sociedades basadas en un mercado de orden espontáneo involucra relaciones "entre otros anónimos", antes que interacciones "cara a cara". "Una sociedad basada en el intercambio nos permite servir a las necesidades de nuestros semejantes (por ejemplo, el cooperativismo) sin necesidad de saber demasiado del otro." "Debemos adaptar permanentemente nuestras vidas, nuestros pensamientos y emociones, para vivir simultáneamente en diferentes tipos de órdenes basados en diferentes reglas de juego". "Para entender esto, la conducta del propio interés del mercado y del orden extendido deben ser vistas como moralmente correctas. ... El sistema ético de Rand podría tener lugar en esta brecha":

 

Hayek no era una de las personas favoritas de Rand. Sin embargo, Horwitz cita a Hayek adhiriendo a la descripción de Rand de la producción de riqueza como ética y moral: "La moral del mercado nos conduce a beneficiar a otros, no por que así lo intentemos sino por que nos hace actuar de una manera que provoca ese efecto. ... No hay dudas de que aquellas personas que han hecho grandes fortunas en la forma de nuevas plantas industriales, por ejemplo, han beneficiado a mucha gente al crear puestos de trabajo mucho más que si hubieran actuado movidos por la caridad."

 

Norwitz también compara las visiones contrastantes de Rand y Hayek sobre la familia. Rand "ve a la familia como una institución que, más a menudo que nunca, alienta el colectivismo y el altruismo a los cuales ella se oponía." "Para Hayek, la familia es una institución central cultural gracias a la cual las reglas de la justa conducta son transmitidas de generación en generación". "Hayek vio que los sistemas éticos del siglo veinte intentaban inapropiadamente extender el colectivismo y el altruismo de la familia a una escala social, pero pudo también haber visto el peligro opuesto en el sistema ético de Rand: la inapropiada intromisión de la ética social en la intimidad de la familia."

 

Otro de los trabajos es el de Candice Jackson, "Nuestra Constitución no Ética". El estudio presenta el razonamiento de Rand basado en su tesis de que la persona tiene "un derecho fundamental: el derecho a vivir su propia vida"; al tiempo que señala que la ética de Rothbard "comienza con la ley natural, situando en el centro de la misma un concepto cuidadosamente definido de los derechos de propiedad". Rand y Rothbard, dice la autora, "arriban virtualmente a los mismos fundamentos de la ética política. ... la ética de los derechos individuales."

 

Sin embargo, ni Rand ni Rothbard ven en la Constitución una guía para un gobierno ideal y limitado. "Los colonos americanos estaban más preocupados por un gobierno que contara con la aprobación popular, opuesto al gobierno hereditario monárquico, que por determinar límites claros al gobierno. ... La constitución habla poco sobre limitaciones al gobierno o sobre la protección de los derechos individuales y, en cambio, encuadra al tema como una elección estructural que debe darse entre los gobiernos de los Estados laxamente confederados, o un gobierno realmente nacional". "La inexistencia de principios éticos políticos articulados que soporten la mecánica de la Constitución", por lo tanto, "condena a la Constitución a un fracaso permanente como documento fundacional que aliente una sociedad realmente ética y libre."

 

En esta edición de los Estudios sobre Ayn Rand también se presenta un intercambio entre Leland B. Yeager cuya obra "La Filosofía Moral de la Cooperación Social", reseñó William Thomas en la primavera de 2004. A pesar de que Thomas sostiene que él y Yeager están básicamente de acuerdo, Thomas critica el utilitarismo de Yeager al tiempo que "defiende el rechazo de Rand al altruismo ético contra las críticas basadas en argumentos resbaladizos y pocos realistas."


Fuente: MIses Institute

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