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A pesar de que hasta última hora el Gobierno de Lula intentó evitar la creación
de una comisión de investigación para estudiar los casos de supuesta corrupción
en Correos, lo cierto es que el Congreso de Brasil dio el primer paso para crear
una comisión de investigación por las denuncias de corrupción en la empresa
estatal de Correos, una decisión considera potencialmente arriesgada para la
imagen del gobierno del presidente, Luiz Inácio Lula da Silva.
El
presidente del Senado, Renan Calheiros, oficializó el miércoles la petición para
crear la Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI), al contar con las firmas
de 254 diputados y 51 senadores, bien por encima del mínimo necesario de 171
adhesiones en la Cámara Alta y 27 en el Senado.
Si no hay cambios, la
CPI, integrada por las dos cámaras del Congreso, investigará la aparición de un
vídeo difundido la pasada semana por una revista de tendencia opositora a Lula
en la que se muestra a un funcionario de alto rango de Correos recibiendo un
supuesto soborno y asegurando que representaba a un partido aliado del Gobierno.
Turbulencias políticas
Las
investigaciones, sin embargo, podrían extenderse a otras empresas estatales y
crear un ambiente potencialmente embarazoso para el Ejecutivo, justo un año
antes de las elecciones generales, en las que Lula es favorito para lograr un
segundo mandato.
Según los analistas, la CPI podría crear una mayor
turbulencia política y, a su vez, contaminar la economía, un temor que las
autoridades del Ministerio de Hacienda han asegurado que carecen de fundamento
debido a la solidez financiera de Brasil. La comisión de investigación también
podrá dar una fuerte tribuna política a la oposición, sirviendo así de anticipo
a la campaña electoral.
Y Lula, en
Corea
Ante esta situación, el presidente, que se encuentra en
Corea del Sur, ha salido al paso asegurando que "una ciudadanía activa y
participante es la mejor manera de garantizar la transparencia del Estado, de
combatir la corrupción".
Arthur Virgilio, del partido de la oposición
Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), contestó a estas declaraciones
que "la desestabilización está lejos de nosotros, no tenemos vocación golpista,
queremos que el presidente Lula gobierne hasta el último día, el último minuto
de su mandato". |