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El Papa Benedicto XVI había pedido apoyo a sus cardenales su apoyo para realizar
su misión y sortear su primer obstáculo: la ley que permite el matrimonio
homosexual y la adopción por parejas del mismo sexo en España.
Al día
siguiente de la aprobación de esta ley, el cardenal colombiano Alfonso López
Trujillo, presidente del Consejo Pontificio para la Familia, llamó a todos los
cristianos, y en particular a los funcionarios, a negarse a celebrar este tipo
de bodas, incompatibles con la idea católica de la familia fundada
exclusivamente en la unión de hombre y mujer.
Como prefecto de la
Congregación para la Doctrina de la Fe, el Papa Joseph Ratzinger dijo que esta
era destructiva y "abre el camino a la deshumanización". El Vaticano pidió a
todos los cristianos oponerse a la ley que permite el matrimonio homosexual,
aprobada el jueves en España.
El llamado lo realizó el presidente del
Consejo Pontificio para la Familia, el cardenal colombiano Alfonso López
Trujillo, que calificó a la ley de "grandísima injusticia", particularmente
porque permite la adopción de niños por parejas del mismo sexo.
La
adopción fue calificada por el cardenal colombiano como "la parte más insensata
y negativa" del texto, que entrará en vigor en verano. Afirmó además que este
tipo de bodas son incompatibles con la idea católica de la familia, fundada
exclusivamente en la unión de un hombre y una mujer.
Pese a sus duras
críticas contra la ley, el purpurado colombiano insistió en que la Iglesia
Católica no discrimina nunca a los homosexuales. "La Iglesia no acepta que las
personas homosexuales sean objeto de burlas, insultos o expresiones inhumanas.
Son personas que merecen nuestro amor y ayuda", declaró.
Segundo golpe
Luego de las críticas de
López Trujillo vinieron las del cardenal Camarlengo, Eduardo Martínez Somalo,
quien delante de la comitiva española criticó el sábado por la noche la
aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo en España durante un
discurso pronunciado en la cena celebrada en la embajada de España en Roma, a la
que asistían los Reyes, tres ministros y cardenales y obispos
españoles.
Fuentes próximas a los asistentes al acto explicaron que,
durante su alocución, el español Martínez Somalo hizo referencia, en términos
muy críticos, a la regulación del matrimonio entre homosexuales promovida por el
Gobierno socialista.
Sus palabras fueron acogidas con semblante serio
por los miembros del Gabinete, en particular por los ministros de Asuntos
Exteriores, Miguel Angel Moratinos, y Justicia, Juan Fernando López Aguilar,
quienes, según las fuentes, no aplaudieron al final de su
discurso.
También estaba presente en la mesa el ministro de Defensa, José
Bono, y varios dirigentes del PP: el presidente de este partido, Mariano Rajoy,
su secretario general, Angel Acebes, el portavoz parlamentario, Eduardo Zaplana,
y el diputado Jorge Fernández Díaz.
Con la asistencia de los Reyes, Don
Juan Carlos y Doña Sofía, la cena se celebró horas antes de la misa en la Plaza
de San Pedro con la que el nuevo Papa Benedicto XVI ha iniciado su pontificado.
La regulación del matrimonio entre personas del mismo sexo en España,
que tras ser aprobada el jueves pasado en el Congreso de los Diputados será
ahora discutida en el Senado, fue objeto además de otros comentarios en el
encuentro celebrado en la embajada española.
Tanto los ministros del
Ejecutivo socialista como los representantes del primer partido de la oposición
tuvieron oportunidad de departir sobre este asunto con las autoridades
eclesiásticas en los momentos previos a la cena.
Así, hubo conversaciones
entre José Bono y el cardenal-arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, y del
ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, con el cardenal Julián
Herranz.
El portavoz de la Santa Sede, el español Joaquín Navarro Valls;
el subsecretario de Asuntos Exteriores, Luis Calvo; y la directora general de
Asuntos Religiosos del Ministerio de Justicia, Mercedes Rico, estuvieron también
en la cena.
Junto al cardenal Martínez Somalo asistieron Julián Herranz,
presidente del Consejo para los Textos Legislativos; y los cardenales-arzobispos
de Barcelona, Madrid y Sevilla, Ricard María Carles (emérito), Antonio María
Rouco Varela y Carlos Amigo Vallejo, respectivamente.
Entre los
invitados eclesiásticos figuraban también el cardenal Antonio María Javierre
Ortas, prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino; el Primado de
España y arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares; y el presidente de la
Conferencia Episcopal Española y obispo de Bilbao, Ricardo
Blázquez
No habría hablado en español por
"desaire"
A partir de la ofensiva del Vaticano contra el
matrimonio gay, comenzaron a circular rumores de por qué el Papa Benedicto XVI
no habría usado el español para agradecer la labor de los periodistas durante el
cónclave. Según publicó ayer el matutino argentino el diario Página/12, el gesto
no sólo fue visto como un desaire, sino que incluso muchos se preguntaron si no
sería una señal de represalia al primer ministro español José Luis Rodríguez
Zapatero por conceder la semana pasada a los homosexuales de su país el derecho
a casarse –lo que fue condenado esta semana por un alto funcionario Vaticano
como "una ley malvada"–.
"Gracias por venir y particularmente por el
servicio que le han hecho a la Santa Sede y a la Iglesia Católica en estos
días... Gracias al trabajo que hicieron, por varias semanas la atención del
mundo entero ha permanecido fija en la Basílica (de San Pedro), en la Plaza de
San Pedro y en el Palacio Apostólico", dijo a los más de 4 mil periodistas
reunidos en la Sala Pablo VI el Sumo Pontífice.
Asimismo, el diario El
Mundo, de Madrid, hace referencia en su edición de hoy a que la "omisión del
Pontífice dejó descolocados a los medios hispanos". Adhieren, también, al rumor
de que se trató de una evidente protesta a la legalización de los matrimonios
gay en España, porque Benedicto XVI fue siempre claro en su rechazar las bodas
homosexuales.
"El Papa desilusiona a la prensa hispana", tituló ayer el
diario El Mundo por Internet, uno de los medios ibéricos que se atrevió a
cuestionar el olvido. "Parece como si para la Iglesia no existiera América
Latina y eso que allí está la mitad de los católicos del mundo",
recalcó.
La omisión también fue consignada por la prensa italiana. "Habló
en inglés, francés, italiano y alemán, y para sorpresa de todos, no saludó en
español", aseguró una agencia de noticias de ese país. Sin embargo, el portavoz
del Vaticano, Joaquín Navarro Valls, salió a bajarle el tono al presunto
arrebato papal. "Por supuesto que hablará en español la próxima vez. En este
encuentro quería hacer sólo una cosa breve", se excusó.
Reacciones desde Moncloa
La número dos del
gobierno español, Maria Teresa Fernandez de la Vega, rechazó el viernes pasado
las críticas del Vaticano contra la ley española autorizando el matrimonio y
adopción por parte de homosexuales, asegurando que "no restringe los derechos de
nadie".
"Los funcionarios tienen que cumplir las leyes que el gobierno
propone y que el Parlamento aprueba", dijo de la Vega tras la invitación hecha a
los funcionarios por el cardenal Alfonso Lopez Trujillo, presidente del Consejo
pontificio para la familia, de ejercer una "objeción de conciencia" contra el
matrimonio gay.
"Ninguna de las decisiones promovidas por este
gobierno", entre las cuales la ley ampliando el derecho al matrimonio o la ley
agilizando el divorcio, "restringen los derechos de nadie, ni atacan a la
familia", afirmó de la Vega. La vicepresidenta recordó que el proyecto de
"matrimonio gay" no perjudica a nadie "y todos los ciudadanos van a poder
constituir una familia con arreglo al derecho canónico o civil", en función de
sus preferencias. |